Gareth le Bale al Tottenham para ganar al Brighton
Gareth Bale celebra su gol con Sergio Reguilón. Vía: Premier League

La séptima jornada de la Premier League deparó un choque entre el Tottenham Hotspur y el Brighton & Hove Albion en la capital inglesa para mantener a los locales arriba o para que las gaviotas salieran de la zona de peligro.

  • El planteamiento del partido no cambia

El equipo de casa salió con una alineación sin muchas variaciones, con Lloris en la portería y una defensa compuesta por Doherty, Alderweireld, Dier y Reguilón, mientras que el centro del campo era uno con garra, con Sissoko y Højbjerg, además de Lamela por la derecha, Son en la izquierda y Ndombelé en el centro. Como punta de lanza estaba el de siempre, Harry Kane, que venía como un tiro gracias a sus 5 goles y 8 asistencias en seis partidos.

Por parte de los de Graham Potter, su planteamiento se basó en sus típicos tres centrales, Burn, Veltman y Webster, defendiendo el arco de Robert Sánchez. Las sensaciones de uno de los conjuntos más divertidos para ver son sus carrileros, March y Lamptey. El centro del campo estaba compuesto por Bissouma, White, Groß y Lallana, con Trossard como más adelantado, supliendo la baja de su referencia, Maupay.

  • El pistolero Harry y el pequeño Lamptey

Con todos los onces dispuestos, Graham Scott indicó el inicio. Los spurs comenzaron dominando el balón, sin embargo, no creaban ocasiones manifiestas de gol, hasta que su delantero centro, Kane sacó de la nada un dudoso penalti cometido por Adam Lallana. El inglés no se lo pensó y profanó las redes de las gaviotas para poner el 1-0 en el marcador en el minuto 13 de encuentro. Esto significó el gol 149 en la Premier League, lo que le coloca como el 10º máximo goleador de la historia de la liga, igualando la marca de Les Ferdinand.

Tras este acontecimiento, el Brighton despertó de su letargo inicial y empezó a crear ocasiones de peligro, incluso se llegó a protestar por un penalti sobre Trossard, pero el colegiado no señaló nada. Los muchachos de Potter querían darle la vuelta al desarrollo del encuentro y se sucedieron varios saques de esquina que le metían el miedo en el cuerpo a los de José Mourinho, aunque mantenían con entereza su ventaja en el luminoso al descanso.

Unas instrucciones de los entrenadores, tragos de agua y bebidas isotónicas después, los veintidós protagonistas volvieron al verde. Los jugadores del Brighton generaron más peligro para el enemigo que en la primera parte, aunque los spurs no se achantaron. El conjunto local volvió a protestar por otro penalti, pero esta vez no se señaló, y los seagulls contratacaron. En una jugada revisada por el VAR, Lamptey puso las tablas en el marcador en el minuto 56, con un disparo ajustado al poste derecho de la meta de Hugo Lloris.

  • Gareth, la vuelta del hijo pródigo

Eric Lamela no estaba de acuerdo con que el Brighton se les subiera a las barbas, y avisó del peligro que podía generar con un lanzamiento que besó el palo izquierdo de la portería de Robert Sánchez, quien reaccionó de manera espléndida en el intento de despejar de su compañero Veltman. El argentino, no obstante, fue sustituido por Gareth Bale, que dispuso de 20 minutos para demostrar por qué lo ficho su antiguo club. Nada más realizar este cambio de cromos, el Tottenham volvió a golpear el poste rival, esta vez con Harry Kane tras un saque de esquina. 

Esto fue otra llamada de atención al Brighton, ya que poco después, el galés marcó su primer gol tras su regreso gracias a un cabezazo que batió a Sánchez. El tanto fue en gran medida por el centro milimétrico de otro ex del Real Madrid, Sergio Reguilón, todo un puñal por la banda izquierda.

 

Este gol le dio alas a los de Mourinho para llevarse los tres puntos que le valían para colocarse en la segunda posición, con 14 puntos, a solo dos del líder, el Liverpool. Las gaviotas lo intentaron, e incluso le robaron el control del juego a los locales, algo que intranquilizaba al entrenador portugués. El brazo de Dier puso aun más en peligro la victoria de su conjunto, debido a que tocó el esférico, pero como ocurrió fuera del área, no se indicó nada punible.

Los instantes finales fueron de gran intensidad, al igual que emocionantes para un aficionado neutral. El árbitro añadió seis minutos más a los 90 reglamentarios, en los que el Tottenham intentó que no se jugara a nada más que a arañar segundos al crono. Finalmente, el combinado londinense se llevó la victoria en un partido en el que tuvo tramos grises, pero coloreados por el regreso de uno de sus ídolos.

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