El último milagro de Nando Yosu
El último milagro de Nando Yosu (Foto de Archivo El Diario Montañés)

El último milagro de Nando Yosu

El técnico vasco, aunque cántabro de adopción, volvía a salvar al Racing del descenso a segunda división. Esta vez, consiguió superar a todas las adversidades para acabar salvando al equipo en un épico partido contra el Osasuna, donde el Racing ganaba por 2-1, en la temporada 2005-2006

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Adrián González Blanco

Nando Yosu, conocido en Cantabria como “el hombre milagro”, era el recurso habitual del equipo cántabro cuando las cosas no iban bien. Siempre cogía las riendas de un equipo descompuesto, con muchos problemas extradeportivos, y lo salvaba a base de sentido común, ambición e ilusión. Quizás no era el mejor entrenador en la táctica y el juego, pero su mirada sincera, sus ganas y su capacidad para motivar a los jugadores era suficiente para que el Racing lograra su objetivo en los momentos más difíciles. Aunque en esta ocasión, todo apuntaba a que esto no era posible.

Corría la jornada 34 del Campeonato Nacional de Liga 2005-2006. El Racing perdía 1-3 frente al Getafe y Manolo Preciado se rindió. No se vio capaz de sacar al equipo del pozo en el que se estaba metiendo poco a poco y presentó su dimisión en medio de un clima de tensión en los alrededores de El Sardinero. El de Astillero, se cansó de un vestuario muy conflictivo, con cuatro o cinco jugadores que no mostraban seriedad ni compromiso. Es el caso de los hermanos Dalmat, que protagonizaron persecuciones policiales o agresiones a guardias de seguridad, además de llegar tarde sin motivo de las vacaciones navideñas. Fernando Marqués y Mauricio Pinilla eran otros de los jugadores conflictivos y que incluso llegaron a un entrenamiento en un estado de embriaguez. Jonatán Valle o Felipe Melo también protagonizaron episodios díscolos en el conjunto cántabro.

Aun así, los resultados no eran malos y el Racing se mantuvo durante el grueso de la temporada en la mitad de la tabla, con un margen de cinco o seis puntos con respecto al descenso, en parte, gracias a un gran mes de diciembre que se prolongó hasta enero. En este tiempo, consiguió ganar a equipos de gran entidad como Real Madrid o Villarreal, lo que le permitió coger aire tras un inicio de campeonato algo irregular. Pero a partir de enero, el Racing encadenó tres meses en los que solo consiguió dos victorias. Poco a poco, se fue hundiendo en la tabla clasificatoria hasta quedar a solo un punto del descenso, con cuatro partidos por delante. Además, con un calendario muy difícil, donde se enfrentaba a Málaga, Real Madrid, Osasuna y Villarreal. Salvo el conjunto andaluz, todos se jugaban posiciones europeas, por lo que la situación era crítica.

Yosu fue el elegido una vez más. Eligió a Jesús Merino como ayudante. Como cada vez que “el brujo de Munguía” cogía las riendas del Racing, seguía un mismo ritual: reunión con los jugadores y comida de hermanamiento. Esto fue lo que hizo de nuevo. En la reunión con la plantilla, celebrada en el césped de las instalaciones deportivas que hoy llevan su nombre, Yosu, mirando a los ojos a los jugadores, intentó implicar al equipo, contagiar su racinguismo y procurar que la ilusión volviera a los rostros de los jugadores verdiblancos. Los que apartaron su mirada no volvieron a jugar más.

Llegó el partido ante el Málaga y se vio otro Racing, con más ritmo, con más ganas, con más ilusión. El equipo cántabro consiguió remontar un partido. Contra el Real Madrid, al que el equipo racinguista ya había ganado en la primera vuelta, a punto estuvo de remontar un 3-0, gracias a dos goles de Sergio Matabuena, en los minutos finales del encuentro.

Y llegó el día. El Racing no podía fallar frente a Osasuna ya que, de perder, la salvación se ponía complicadísima. A solo un punto del Deportivo Alavés, decimoctavo clasificado, el Racing afrontaba el partido contra un Osasuna que se jugaba entrar en Liga de Campeones con el Sevilla. Los rivales del Racing en la lucha por la permanencia eran el Alavés, Cádiz, Betis, Espanyol, Athletic, Real Sociedad y Mallorca. Sería ante Osasuna cuando el Racing escribiría un nuevo episodio épico en su centenaria historia, a partir del cual el conjunto navarro se ha convertido en un equipo talismán para los cántabros.

Ambiente de gala en El Sardinero. Todo preparado para que la fiesta inundara las calles de la capital cántabra un siete de mayo de 2006. La alineación que Yosu ponía en liza era la formada por Aouate en portería, con Pinillos, Oriol, Moratón y Ayoze en defensa. Vitolo y Matabuena en el centro del campo, Melo y Serrano por las bandas y Juanjo y Antoñito como delanteros. Comenzaba el partido y el Racing no estaba cómodo ante un conjunto rojillo que jugaba un fútbol muy bueno, de la mano de su entrenador Javier Aguirre. Los resultados de los rivales del Racing tampoco ayudaban. El Cádiz y Real Sociedad ganaba, el Betis, Mallorca y el Alavés empataban y el conjunto cántabro que entraba en puestos de descenso momentáneo. Todo empeoró con el gol osasunista en el minuto 56, por medio de Savo Milosevic.

Damiá y Pablo Alfaro entraron en el terreno de juego tras el gol del serbio y el equipo comenzó a mejorar. La veteranía del riojano se notó en el campo y el juego del equipo mejoró. Los resultados en el resto de campos también iban mejorando y el guion estaba dando un giro radical. La victoria le daría la permanencia al Racing, gracias a las derrotas momentáneas de Cádiz y Alavés.

Corría el minuto 80 y el Racing, a pesar de su gran mejoría, no conseguía anotar. Ricardo despejaba a córner un penalti hecho a Matabuena y lanzado por Melo. Aun así, en la jugada posterior al fallo del brasileño, el Racing anotaba el gol del empate. Pablo Alfaro empataba el partido con un espléndido remate de cabeza a la salida del córner. El gol dio alas a los jugadores que se vieron con ganas y capacidad de conseguir la victoria. La afición llevaba en volandas a los verdiblancos que buscaban la meta de Ricardo una y otra vez. Hasta que en el minuto 88, Antoñito se aprovechaba de un rechace en el área pequeña para batir la meta rojilla. El éxtasis se apoderó de El Sardinero. La unión equipo-afición se produjo en ese momento de alegría máxima. La fiesta era total. Tan solo un hombre mantenía la calma. Era él, Nando Yosu, consciente de que estaba a punto de obrar un nuevo milagro. Con el rostro emocionado, el entrenador racinguista pedía calma hasta que acabara el partido.

Con el pitido final, la tensión se transformó en alegría y las lágrimas inundaron el terreno de juego, con unos jugadores que habían sufrido mucho, pero cuyo compromiso había sido fundamental para lograr el objetivo. Es imposible no acordarse de las lágrimas de Vitolo recorriendo el campo con la bandera del Racing, la camiseta de Moratón, un cántabro y racinguista de corazón, la serenidad de un “héroe” como Pablo Alfaro o la alegría de canteranos como Juanjo, Jonatán Valle o Raúl. En medio de todo ello, el héroe del racinguismo, al que todos abrazaban, Yosu, con la mirada pérdida, sin creer lo que había vuelto a conseguir, soportaba las lágrimas ante los vítores de su afición. Esa afición que no se cansó de corear su nombre a la salida de El Sardinero, esa afición que le quería y le sigue queriendo y ese equipo, el Racing de Santander, al que quizás no pueda recordar con facilidad, pero que siempre llevará en el corazón.

Ficha técnica del partido Racing-Osasuna:

Competición: Temporada 2005-2006. Liga. Jornada 37.

Fecha: Domingo 7/5/2006.

Racing: Aouate; Pinillos, Oriol (Pablo Alfaro, min 62), Moratón, Ayoze (Jonatan, min 76); Melo, Vitolo, Matabuena, Serrano; Juanjo (Damiá, min 59) y Antoñito.

Osasuna: Ricardo; Izquierdo, Cruchaga, Josetxo (Miguel, min 46), Corrales; David López, Puñal, Muñoz, Del Porte (Moha, min 46); Webó (Sosa, min 76) y Milosevic.

Arbitro: Bernardino González Vázquez (comité gallego). Mostró cartulinas amarillas a Milosevic, Corrales, Josetxo y Moha (2), expulsado min 93, por el Osasuna y a Pinillos, Melo, Moratón, Antoñito, Oriol y Serrano (2), expulsado min 93, por el Racing.

Goles: 0-1, min 56, Milosevic. 1-1, min 81 Pablo Alfaro. 2-1, min 88, Antoñito.

Incidencias: Partido de la trigésima séptima jornada de Liga de Primera División, disputado en los Campos de Sport del Sardinero, ante 11.481 espectadores.

Imagen 1: Preciado dimitía como entrendor del Racing (Foto de Archivo El Mundo)

Imagen 2: Nando Yosu volvía a coger las riendas del equipo (Foto de Archivo El Diario Montañés)

Imagen 3: Antoñito marcaba el gol de la permanencia (Foto de www.servifutbol.com)

Imagen 4: Celebración de la permanencia (Foto de Archivo El Diario Montañés)

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