Las segundas temporadas de Aguirre miran a Europa
Javier Aguirre busca un proyecto deportivo que garantice una buena segunda campaña

Una vez parece encarrilada la continuidad de Javier Aguirre en el banquillo del Espanyol la próxima temporada, solo queda ver cómo se configura la plantilla y si “no la desmantelan”, como pedía recientemente el técnico mexicano. Aunque, como siempre se ha dicho, las estadísticas no sirvan de demasiado, desde VAVEL, además, nos hemos planteado el reto de observar cómo han sido las segundas temporadas del ‘Vasco’ en los banquillos españoles. Veremos pues, lo que sucede una vez se desvanece lo que en Barcelona poco se tardó en llamar el ‘efecto Aguirre’.

La segunda campaña en Osasuna, entre la ilusión y la decepción

En la rueda de prensa tras ganar al Getafe, se le preguntaba a Javier Aguirre si, con la salvación ya en la mano, se podía mirar hacia arriba. Él, en su habitual estilo, respondía que eso debería ser preguntado a los jugadores para saber que ambición tienen. Recordó una anécdota de su tiempo en Osasuna: “recuerdo que ganamos en el Bernabéu por 0 a 3 y teníamos 48 puntos a falta de seis jornadas. Bueno, pues perdimos los seis partidos que faltaban”. En concreto, el ‘Vasco’ estaba refiriéndose a su segunda temporada en Osasuna.

Tras cerrar una primera temporada en el banquillo ‘rojillo’ dejando al Osasuna undécimo con 47 puntos, la segunda se presentaba, como en casi todos los equipos, con el objetivo de no bajar. Esto se cumplió relativamente pronto. En la jornada 31 el equipo de Aguirre ya tenía 45 puntos y ocupaba plazas europeas. En la 32 ganaba el famoso partido en el Bernabéu, tenía 48 puntos y era el 5º clasificado de la Liga española. En Pamplona se desató la euforia pero sobre todo la ilusión. La gente estaba encantada con el técnico mexicano y un equipo que no hacía tanto jugaba en Segunda se veía con posibilidades de, ofreciendo un estilo de juego propio, colarse en plazas europeas para la siguiente campaña. Pero los últimos seis partidos, cuando más ilusión hacía falta para el ‘segundo objetivo’ (como el que tiene el Espanyol actualmente también a falta de seis partidos), el equipo pareció relajarse y sufrió un bajón increíble. No se podía decir que el calendario para las últimas jornadas fuera complicado, ya que las derrotas en los últimos partidos fueron contra Celta (que finalmente bajó), Racing de Santander, Zaragoza, Ath. Bilbao y Sevilla. Era fácil echar a volar la ilusión entre los aficionados viendo un calendario, a priori, asequible. Pero seis derrotas seguidas hicieron que Osasuna acabara el campeonato con los mismos 48 puntos con los que salió del Bernabéu pero en la 13ª plaza en lugar de en puestos europeos.

Aguirre volvió a meter al Atlético en Champions

En el año 2006, tras meter al Osasuna en la Champions League, firmaba como entrenador del Atlético de Madrid, que no hacía demasiado tiempo había vuelto a la Primera División. En su primera temporada, el ‘Vasco’, que ya notaba la presión de entrenar a un grande, consiguió cerrar la temporada en la 7ª posición, empatado a puntos con el sexto. La segunda temporada, pues, se presentaba con el objetivo de clasificar al Atlético para competiciones europeas. Dejando la presión mediática a un lado, Aguirre consiguió formar un buen bloque de jugadores, un estilo de juego diferente al de Osasuna y más atractivo y, como ha hecho en la primera temporada en el Espanyol, consiguió tocar las teclas necesarias para que, más allá de la vistosidad, llegaran los resultados.

Consiguió que, a pesar de un bajón a media temporada (derrota en el derbi ycontra el Mallorca y el Bilbao), la gente no se desinflara y mantuviera la ilusión de alcanzar plazas europeas. Para conseguirlo, ocurrió lo contrario que en su segunda temporada en Pamplona: aquí sí hubo un final de temporada excelente con 7 victorias en 8 partidos que dejaron al Atlético como cuarto clasificado, empatado con el Sevilla. El Atlético de Madrid volvía a la Champions y lo hacía de la mano de Javier Aguirre.

Su segundo año en Zaragoza solo duró 17 partidos

Podemos decir que es el peor precedente de una segunda temporada de Javier Aguirre en un banquillo español. Además, guarda mucho paralelismo con su carrera en el Espanyol, ya que llegó en noviembre de 2010 en sustitución de Jose A. Gay para intentar salvar al equipo del descenso a Segunda División. Tras un final de temporada parecido al ofrecido en el Espanyol y con una victoria en casa del Levante, el Zaragoza de Aguirre se salvó y la afición parecía muy contenta con el técnico mexicano, que no dudó en renovar por el conjunto maño.

La siguiente temporada venía marcada por la situación del club y la austeridad en fichajes. Aguirre sabía, como ocurre actualmente en el Espanyol, que no podría contar con demasiadas figuras de las que ya había fichado con anterioridad el club. Empezó mal la campaña perdiendo en casa por un contundente 0 a 6 frente al Real Madrid. A pesar de ganar en la cuarta jornada al Espanyol en casa, una serie de empates y derrotas por la mínima afectaron en el inicio liguero a los ánimos de afición y jugadores, que parecían verse abocados de nuevo a sufrir lo indecible para salvar la categoría. Nueve partidos sin ganar consecutivos hicieron que a finales del año 2011, y casi con media temporada cumplida, el Zaragoza fuera colista. La directiva buscaba soluciones y, como ocurrió la temporada anterior, decidió que lo mejor era el cambio de entrenador. Supuso la rescisión de contrato de Javier Aguirre, la llegada de Manolo Jiménez y la salvación, otra vez agónica, del Zaragoza en el que jugó el ex perico Luís García.

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