El interior de Luis Enrique
Foto: Álex Gallardo (VAVEL.com)

Un sólo partido de pretemporada ya sirvió para pensar que Sergi Roberto podría ganar enteros tras la llegada de Luis Enrique. Jugando de forma muy intermitente en la pasada temporada con Gerardo Martino, el catalán espera dar un salto de calidad y disponer de más minutos en un año en el que la salida de Cesc Fàbregas y el supuesto relevo de protagonismo de Xavi Hernández le ayudan a ser optimista. 

Sergi Roberto es un interior especial. Es el jugador del centro del campo que mejor domina ambas transiciones, capaz de venir a buscar el balón a campo propio para ayudar a una salida más limpia y también de llegar desde 3/4 de campo a zonas intermedias y finalizar. Muy fino técnicamente y con buen cambio de ritmo, tan solo le ha faltado confianza para explotar su mejor versión en el Camp Nou.

Roberto se desenvuelve bien en ambas transiciones

Las llegadas de Suárez, Rakitic e incluso Mathieu nos hacen pensar en un Barça mucho más fiable y con mayor tendencia a variantes que lleven al juego vertical. Ahí es donde Roberto se desenvuelve mejor. Atrás queda un centro del campo del filial formado por Gus Ledes en el pivote y Rafinha y Roberto como interiores. Trasladado al primer equipo, el trío reunía funciones tanto en ataque posicional como también en el juego de idas y venidas, sintiéndose ambos interiores incluso más cómodos. 

El Celta de Luis Enrique ya demostró querer dominar el partido a través del balón pero con ningún tipo de pudor a querer hacerlo en un juego de intercambio de golpes. Ahí, Rafinha, como centrocampista con total libertad para venir a recibir o finalizar, así como también enlazar, encontró su mejor hábitat. Roberto, menos fino en lo estético y en el gesto que Rafinha, siendo quizá algo más "pesado" en el giro y en el uno contra uno, tiene mejores condiciones tácticas y un índice de trabajo defensivo mayor. 

Martino, a pesar de no darle suficientes minutos, habló maravillas de él. También Eusebio Sacristán y Luis Enrique, este último reconociendo a principios de temporada que cuenta con su ficha a pesar de la llegada del mismo Rafinha y uno de los fichajes más sonados, Rakitic. 

Como pivote frente al Recreativo de Huelva en 45 minutos se desenvolvió como el faro del equipo y auténtico dueño del juego y ritmo de partido. Mostrando buena tensión en el pase, decisión y ejecución correcta, su lectura e interpretación de las acciones de partido le avalan. La pretemporada, ya con la llegada de Busquets y la cercana incorporación de Mascherano, acabará definiendo su zona de influencia en el terreno de juego.

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