Entrevista. Egoitz Jaio: " El nivel general de la Bundesliga austriaca es similar al de nuestra Segunda B"
Fotomontaje: Ricardo Palmeiro

Tardó más de lo que estaba previsto que viera la luz, pero al final mereció la pena. Poco después de que se hiciera oficial su fichaje como nuevo jugador del Sestao River, VAVEL se ponía en contacto telefónico con Egoitz Jaio Gabiola, veterano central vizcaíno, que aún estaba en Austria preparando los últimos paquetes para su mudanza.

Tras aplazar la entrevista al final de sus vacaciones y su nueva instalación en Euskadi, se concertó la cita, sabiendo que un curriculum de 15 temporadas entre cuatro categorías de fútbol nacional e internacional iban a dar para mucho. Tanto como lo que dura un partido de fútbol, porque Jaio, de verbo fluido y rápido, atendió a todas las preguntas sin escatimar detalles ni eludir cuestión alguna.

Del mismo modo que ha empezado a entrenar en Sestao con la ilusión y la fuerza de un debutante, el tono sincero de sus declaraciones confirmaron la idea previa de jugador honesto y profesional con mayúsculas: uno de tantos futbolistas que ha transcurrido su trayectoria por el fútbol modesto sin hacer ruido, sabiendo asumir los altibajos de su carrera, pasando casi de puntillas por el fútbol de élite, pero siempre contribuyendo a dignificar su profesión.

PREGUNTA. Usted se formó en las categorías inferiores del CD Abadiño, incorporándose al Athletic Club de Bilbao en la temporada 95-96.Tras pasar por los equipos cadetes y juveniles, en la temporada 98-99 juega con el Baskonia en el grupo IV de la Tercera División, y un año más tarde sube al Bilbao Athletic, con quien debuta en Segunda División B en 1999. A pesar de sus tres grandes campañas en la categoría de bronce, con 100 partidos en total, ¿por qué cree que no pudo dar el salto al primer equipo?

RESPUESTA. Ya han pasado años de aquello, y la verdad que no es algo en lo que me ponga a pensar: prefiero mirar hacia adelante. No todo el mundo puede jugar en un equipo como el Athletic, y yo en esa época creo que no estaba ni técnica ni físicamente preparado para ocupar sitio en un equipo de Primera División. No hay que buscar excusas, en 2002 simplemente había mucha gente mejor en el mismo puesto que yo: Karanka, Luis Prieto, Aitor Ocio, Murillo, Lacruz , Gurpegi… Entendí que son pocos, muy pocos, los privilegiados en dar el salto a Primera División, y me tocó dar vueltas de un sitio a otro buscando un sitio donde poder seguir mi carrera de futbolista.

P. En su etapa en el filial rojiblanco fue compañero entre otros de jugadores que ahora son indiscutibles en el primer equipo del Athletic como Aduriz, Gurpegi o Iraola, o gente que ha jugado en el Sestao como Igor Cuesta, Alvaro Martínez o Basagoiti.

R. Pues sí, tuve muchos compañeros en Lezama que luego pasaron a la élite del fútbol. Además de los que nombras podría citar a Dani Aranzubía, Fran Yeste, Asier Del Horno, etc.

"A mí lo que me gusta del fútbol es el día a día, entrenar y competir"

P. Natural de Abadiño y criado en el Athletic, parece pregunta obligada preguntarle por su paisano Ander Iturraspe. ¿Cree que la marcha de Herrera significará la confirmación del progreso de Iturraspe como referencia del centro del campo del Athletic?

R. Tengo que reconocer que no suelo ver muchos partidos por la tele, más aún esta temporada que he estado fuera. No soy muy futbolero en el sentido de seguir lo que pasa a diario en el resto de categorías, a mí lo que me gusta del fútbol es el día a día, entrenar y competir. De todas formas Ander es un jugador que ya está confirmado y asentado en la élite. Fue un futbolista que creció enormemente en la etapa de Marcelo Bielsa, y que el año pasado ya demostró un rendimiento espectacular. Es muy buen futbolista, y no creo que la marcha de Herrera le afecte para mal ni para bien.​ ​

P. Llega 2002 y su salida, inicialmente en forma de cesión, al Racing de Ferrol, club que le permite dar el salto a 2ª A, y con el que llegó a jugar dos temporadas y media. Se supone que guarda buenos recuerdos de su experiencia en Galicia, aunque ahí asumiese que la puerta del Athletic se le cerraba

R. Vuelvo a insistir que nunca vi muy clara la opción del Athletic, y por tanto no tuve esa obsesión por volver que puedan tener otros cedidos. Ferrol fue mi primera experiencia fuera de casa, significaba vivir solo y conocer un sitio y gente nueva. Tenía 21 años, y al principio me costó adaptarme; además el equipo sufrió el descenso a 2ªB. Pero en la segunda etapa allí conseguimos ascender de nuevo y pude jugar el años siguiente otra vez en Segunda División. En líneas generales en Galicia me fue bastante bien en lo deportivo y en lo personal.

P. Sin embargo entre su primera y segunda temporada en Ferrol transcurre un curioso episodio de su trayectoria futbolística. Ante el comentado descenso del Racing, el Athletic le prefiere a usted en categoría superior y le cede al Algeciras, un recién ascendido a 2ª A, donde ni siquiera llegará a disputar un minuto de liga hasta volver a Ferrol en el mercado de invierno. ¿Qué le sucedió en la otra punta del mapa?

R. Es cierto. El equipo era un recién ascendido y marchó mal desde el principio. Yo ni siquiera llegué a debutar en Algeciras, pero es algo que supe asumir sin problemas. Cuando no juegas es porque el entrenador prefiere contar con otros jugadores que ve mejor, y es algo que llevo bastante bien. Si soy suplente es porque hay otro compañero que tiene más nivel que yo, o que demuestra mejor forma que yo en los entrenamientos. Ningún entrenador es tonto y pone a aquellos con los que cree que puede ganar.

P. Precisamente en El Mirador compartiría vestuario con el actual entrenador del Barakaldo, Asier Intxaurraga, como compañero, además de Galder Zubizarreta, el exsestaoarra Iñaki García y el hoy artista Zuhatz Gurrutxaga. No érais “ocho” pero sí “cinco apellidos vascos”, que se supone que harían esa nueva vida en el sur más llevadera.

R. Pues sí. A Zuhaitz lo conocía ya de antes, pero él llegoa Algeciras desde la Real cuando yo ya había salido en el mercado de invierno a Ferrol. Con Galder había compartido vestuario seis o siete años en Lezama, desde cadetes, pero tampoco terminó la temporada allí, marchándose al Burgos. En cuanto a Asier, era todo un veterano en aquella época,- tenía 35 años creo – y ejercía de capitán, mientras que yo aún estaba empezando, como quien dice, en esto.

P. Ficha por el Nastic de Tarragona, reclamado por su entrenador en Ferrol Luis César Sampedro, y allí consigue el ascenso a Primera División en la temporada 2005/06, aunque ello no le sirvió para renovar. Con el Numancia en cambio repetiría el mismo éxito dos años después, consiguiendo llegar a jugar cinco partidos oficiales, en Primera División. ¿Ese hito alcanzado es quizá lo que más valora de su trayectoria futbolística?

R. No creo que sea para tanto. Jugar en Primera fue importante, pero sólo fue un año de paso por la categoría. Es cierto que llegar no es fácil, pero el mérito está en aquellos jugadores que consiguen mantenerse varios años consecutivos jugando en Primera División. Fue bonita la experiencia, aunque sólo fuesen los cinco últimos partidos de liga, y además me sirvió para renovar la siguiente temporada, que coincidió con el regreso al banquillo de Gonzalo Arconada, un técnico que ya me conocía.

P. Llegaba al Numancia en el verano de 2006, club donde permanecerá siete temporadas. Cuentan que allá donde va muestra orgulloso su condición de vasco, pero que su estancia en Soria le ha dejado algo más que huella.

R. Mis anteriores salidas habían sido a Ferrol, donde era joven y estaba solo, aunque al final conseguimos hacer un grupo majo. Luego en Tarragona sólo estuve un año, poco para una persona como yo, que soy algo introvertido y me cuesta hacerme a un nuevo entorno. En Soria los tres primeros años fueron complicados,y encima no jugué apenas, pero con el tiempo fui haciendo amistades. La relación con los amigos se fue estrechando, se extendió a nuestras mujeres, nos relacionábamos cada vez más con gente de la ciudad, incluso tengo una niña que nació allí. Son muchos motivos para seguir haciendo una visita por Soria. Estuve en un club y una ciudad que me trató muy bien durante los siete años que estuve.

"Los futbolistas no debemos buscar la culpa de nuestros problemas ni en el entrenador ni en el compañero".

P. La profesionalidad demostrada en sus 149 encuentros con la escuadra numantina, su constancia - consiguió pasar de jugar una media de 12 partidos al año las tres primeras temporadas a casi 28 en las cuatro siguientes - y honestidad - reconoció en su despedida que al final había jugado mucho más de lo que esperaría - son algunos de los sustantivos con que los medios sorianos caracterizaron su trayectoria. ¿Sabe que son tres cualidades muy valoradas en equipos con la idiosincrasia del River?

R. Soy una persona normal, sincera. Me gusta siempre ir por la verdad por delante, pero no por ello me considero especial. Ya una vez dije que si algún equipo me quería, yo seguiría jugando, y si no, me iría al paro. Si la honestidad consiste en decir uno lo que piensa, lo veo como algo normal. En una entrevista de trabajo, si me preguntan por mi nivel de idiomas, no se me ocurriría engañarles porque a la primera quedaría en evidencia. De igual forma en lo futbolístico, no voy a venderme diciendo que soy rápido porque no es ni ha sido una de las cualidades por las que destaque. En cuanto a la constancia, es verdad que a veces me ha costado jugar pero dar todo en los entrenamientos te hace coger la forma y acabas jugando. El fútbol, como la vida, es constancia y poner empeño en hacer las cosas bien cada uno. Y en lo de profesional, siempre he dicho que el fútbol es un “trabajo” y que los futbolistas nos debemos a un equipo: no debemos buscar la culpa de nuestros problemas ni en el entrenador ni en el compañero.​ ​​ ​

P. Al final de su etapa en Soria dejó claro que tenía la firme intención de seguir jugando en Segunda o Segunda B. ¿Su marcha al extranjero se debió a que no había otras opciones, o po el hecho de que le compensaba económicamente?

R. La verdad que ya en Soria llevaba tres o cuatro años madurando la idea, con la intención de salir al extranjero si surgía una oportunidad. Quería aprovechar la experiencia para, por ejemplo, mejorar mi inglés, que siempre viene bien para el futuro. Cuando me desvinculé del Numancia hace dos temporadas me llegó el interés del Mirandés, y también me llamó Alfonso (Del Barrio) para el Sestao. Entonces Iñaki Bea, un defensa vizcaíno que ya había jugado en Innsbruck, se puso en contacto conmigo en junio y me comentó la posibilidad de ir a Austria. Buscaban gente, nadie se animaba, y, aunque la oferta económica tampoco era desorbitada, era algo que quería vivir. En dos días tenía que decidir y, como de no haberlo hecho me habría arrepentido toda la vida, el 25 de junio me planté en Innsbruck con la pretemporada ya empezada.

P. ¿Cómo es a grandes rasgos la “Bundesliga” austriaca?

R. Es una liga pequeña, formada por sólo diez equipos que juegan un total de cuatro veces entre sí. El campeón juega la Champions y el último clasificado desciende de categoría. La temporada va desde julio hasta mayo, y se para por el invierno desde diciembre a febrero. En cuanto al nivel general, te diría que es similar al de nuestra Segunda División B, con las excepciones del Austria y el Rapid de Viena, pero sobre todo del Salzburgo, que es el equipo que mueve más dinero. En general es un fútbol menos maduro que el nuestro, aunque destacaría su buen nivel en instalaciones y medios.

"El Wacker Innsbruck, como el Sestao, tuvo que empezar desde abajo con un nuevo nombre."

P. El que fue su equipo allí, el FC Wacker Innsbruck, es un club, salvando todas las distancias, que guarda algunos paralelismos con el Sestao River. Ambos visten uniforme verdinegro a rayas verticales, y ambos sufrieron una refundación: el vizcaíno en 1996, y el austríaco hasta en cuatro ocasiones, la última de ellas en 2002. ¿Se le puede considerar un “histórico” venido a menos?

R. El Wacker Innsbruck se fundó en 1913 y ha sido 10 veces campeón de liga, pero ha conocido otros nombres como SSW Innsbruck, Swarowski Tirol o Tirol Inssbruck. Allí jugó por ejemplo en los años 70 Kurt Jara, que fue uno de los históricos del fútbol austríaco. Se puede decir que fue un equipo muy bueno, sobre todo en la época de Swarowski como patrocinador pero, según me contaron, debieron de hacer bancarrota por los grandes sueldos que pagaban, y más o menos como el Sestao tuvo que empezar desde abajo con un nuevo nombre.

P. Su debut en Austria no fue todo lo afortunado que uno puede esperar. Parece que en un amistoso sufrió un percance ante el campeón de Albania que le dejó un tiempo en el dique seco.

R. En efecto, era mi primer partido y casi pierdo tres dientes. Ocurrió en un saque de esquina, y sufrí un choque bastante aparatoso con un compañero de equipo: sangraba por la boca, tuvo que llegar una ambulancia al campo y trasladarme a un hospital. Imagina la escena. Me consiguieron colocar los tres dientes afectados, pero quedaba poco para terminar la pretemporada y me perdí dos semanas importantes.

"En mi primer partido en Austria casi pierdo tres dientes"

P. A Sestao llegará con ganas de quitarse el mal sabor de boca de una temporada más bien gris a nivel individual y colectivo. Ha jugado únicamente en 7 partidos y además su equipo acabó colista y perdiendo la categoría. ¿A qué lo podemos achacar?

R. En primer lugar a que el resto de equipos eran mejores. Creo que no teníamos suficiente plantilla, y no me refiero al número de jugadores, pues éramos 27 o 28, demasiados a mi parecer. En la segunda vuelta apenas si jugué, prácticamente como si no fuera de la plantilla. Igual es que se intentó practicar un juego demasiado “alegre”, y desde el banquillo tampoco se aportaron cambios tácticos para invertir la situación. Éramos incapaces de ganar y así era imposible salvar la categoría.

P. Usted vivía en Innsbruck, capital del Tirol, una ciudad entre montañas de fama internacional por la práctica de deportes invernales. ¿Si el fútbol se jugara con esquíes el Wacker sería campeón de la Champions?

R. No descubrimos nada si digo que allí el esquí era el primer deporte, y que desde niños hasta mayores lo practican, aunque sobre todo entre la juventud hay una afición creciente por el fútbol. Lo más curioso es que este año que he estado allí, a pesar de la fama de su clima, no ha nevado mucho. He pasado más frío en Soria que en Innsbruck. He vivido un invierno relativamente bueno para lo que suele ser frecuente en esa zona.

P. ¿Qué es lo que más ha echado de menos durante esta experiencia tan lejana?

R. Sin duda el poder comunicarme fluidamente. Cuando llegué no tenía ni idea de alemán, y mi nivel de inglés es básico, para apañarse. Especialmente lo acusaba en los entrenamientos, en los que se usaba íntegramente el alemán.

"He pasado más frío en Soria que en Innsbruck"

P. Esta última temporada han participado en la liga austríaca varios jugadores españoles, siendo quizá Jonathan Soriano la figura más destacada, así como un vasco, David De Paula, que lo ha hecho en el Austria Viena. ¿Han mantenido contactos durante su estancia allí? ¿Qué tal les ha ido?

R. David De Paula vivía en Viena, a unos 50 kilómetros de Innsbruck. Fichó por el Austria Viena en el mercado invernal, porque había empezado la liga en otro equipo, el Wolfsberger. Su equipo ha finalizado en 4º lugar, creo que marcando dos goles. Cuando nos enfrentamos hablé con él y me dijo que estaba contento, así que imagino que seguirá con ellos. También pude compartir impresiones con Soriano, que juega de delantero en el Salzburgo, que como ya te dije es como si fuera el “Madrid” o “Barça” de la liga austriaca.

P. Cuando se anunció su fichaje por el Sestao usted andaba con los últimos detalles de su mudanza definitiva. ¿Qué se ha traído de Austria entre tanto paquete?

R. En primer lugar las dos o tres amistades que conseguí hacer y que me hicieron más llevadera mi estancia. Luego, haber aprendido algo de alemán. Espero aprovechar ese dinero y horas invertidos allí. Y por supuesto valorar algunos aspectos de su cultura, algo diferentes, sobre todo en educación o en civisimo. El respeto a las prioridades en el tema del tráfico, o el uso de la bicicleta, que funcionaba muy bien. Todo el mundo va en bici, hasta la gente mayor. Las ciudades tienen carriles habilitados para su circulación y a mí me ha venido genial.

P. "No estamos para elegir. Iré donde me quieran” dijo al despedirse del Numancia. Un año después, acabada su etapa en Austria, ¿cómo fueron las negociaciones desde la distancia hasta aceptar la propuesta del River? ¿Hubo elección por su parte entre más de una oferta o simplemente el interés mostrado por el club verdinegro le decidió a no esperar a otros clubes?

R. En abril recibí alguna llamada pero no estaba en un buen momento y ni la tuve en cuenta. Ya en mayo, aunque no estaba jugando, llevaba completando entrenamientos muy buenos. Sé que voy a cumplir 34 años y ya no soy un "chaval", pero me encontraba bien. Sin embargo, tenía claro que yo no me iba a mover, como un comercial, para buscar un equipo para la siguiente temporada y tenía pensado retirarme si no aparecía alguien que, por conocerme o acordarse de mí, me ofreciese algo interesante.

En ésas surgió la llamada de Alfonso Del Barrio, que ya había contactado conmigo un año antes, y la verdad es que me cogió de sorpresa. Hablamos y le expuse con toda sinceridad mi situación en Austria: que casi ni había jugado y que ya tenía mis años. Él insistió en que me lo pensara, y las negociaciones posteriores no fueron complicadas. Yo quería seguir jugando,y me había hecho ilusión que me llamara un club como el Sestao. Siempre me he cuidado y me veía con ganas y posibilidades de desquitarme por el mal sabor de boca de la temporada en Austria.

"Le expuse a Del Barrio mi situación en Austria y él insistió en en que me lo pensara"

P. ¿Qué referencias tenía del Sestao antes de firmar como jugador verdinegro? ¿Cómo afronta su nueva etapa?

R. La verdad es que pude seguir al Sestao a partir de los playoffs de ascenso. Un equipo que ha acabado la liga como primero de grupo es porque ha funcionado y algo ha tenido que hacer bien. Yo llego con el objetivo de que el equipo vaya bien, entrenar y competir lo mejor que pueda, y si es posible jugando muchos minutos. Pero si no entro, seguiré igual, porque otros años ya me ha pasado y no he decaído.

P. El Sestao es su séptimo equipo en su décimoquinta temporada como profesional. El hecho de no jugar en 2ª B desde 2004 cree que es un hándicap, o las diferencias con respecto a hace diez años no deben de ser tantas y se conseguirá adaptar sin problemas al “fútbol de bronce”?

R. Adaptarse siempre es difícil. Sin embargo, creo por experiencia propia que gran parte de los jugadores de 2ªB pueden jugar en 2ª División sin apenas diferencias. Yo podía haber jugado 12 años seguidos en 2ªB y lo mismo en 2ª. Soy de los que piensan que influye más el cambio de gente y de entorno que el cambio de categoría en sí. De todas formas la motivación de entrenar y jugar cerca de casa me compensa todo. Es algo casi nuevo para mí, y mi mayor estímulo por ahora.

P. Siempre ha destacado por su poderío en el juego aéreo (mide 1´87 m), aunque su buena salida de balón en largo también le ha hecho jugar no sólo como defensa central sino como pivote defensivo. ¿Dónde se siente más cómodo en el campo?

R. Siempre de central. No tengo esa gran salida de balón que dices, y cuando he jugado de mediocentro por delante de la defensa, en la categorías inferiores y en Ferrol, ha sido más para cortar el juego y pasar rápidamente el balón al compañero.

"Gran parte de los jugadores de 2ªB pueden jugar en 2ª División sin apenas diferencias"

P. Aunque está cerca de cumplir los 34 años, aun así no va a ser el “abuelo” del vestuario del River, un título honorífico que le arrebata por meses su compañero Jito. ¿Cree que el excepcional rendimiento del pichichi catalán esta temporada confirma la utilidad de los futbolistas veteranos, tan criticados a veces en esta categoría, estimulando la contratación de jugadores de su perfil?

R. Lo de Jito ha sido una temporada increíble, y no sólo por la edad. Ojalá que podamos rendir a ese nivel este año pero somos conscientes de las dificultades. Puede que los años vayan mermando tu rendimiento, pero si te cuidas bien y pones toda la voluntad, al menos saldrás satisfecho de lo que haces cada día.

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