Yo jugué en el Real Zaragoza: Esnáider
Foto: Javier Gimeno//VAVEL

Puede que sea el único futbolista cuyo mejor gol, y el más importante en su trayectoria futbolística, haya sido eclipsado por otro tanto aún mejor en el mismo partido. Estamos hablando de Juan Eduardo Esnáider y su golazo en ese mágico 10 de mayo de 1995 para todos los zaragocistas. El delantero argentino marcó el 1-0, batiendo desde fuera del área a Seaman con una espléndida volea, colocando el esférico por toda la escuadra, allí donde es imposible alcanzarlo.

Más tarde, empataron los londinenses y llegó ese latigazo inalcanzable de Nayim en el último segundo. Pero Esnáider no solo será recordado por aquellos años memorables, también fue vital su regreso cinco años después para evitar un descenso a Segunda y conseguir otra Copa del Rey.

Inicios como profesional y fichaje por el Real Madrid

Juan Eduardo debutó en la Primera División Argentina el 2 de septiembre de 1990, de la mano de Ferro Carril Oeste. Durante la Apertura, llamó la atención de forma repentina, por lo que fue convocado para disputar el Sudamericano Sub-20. Esnáider completó una actuación excelsa en el Sudamericano y llamó la atención de los grandes de Europa. Finalmente, fue el Real Madrid el que se hizo con la joven promesa argentina: 2 millones de dólares (200 millones de las antiguas pesetas) desembolsó el club blanco, entonces presidido por Ramón Mendoza.

Esnáider jugó durante una temporada y media con el Real Madrid B en la categoría de plata, marcando 18 tantos en 44 encuentros. En la segunda parte de la campaña 1992/1993, la pasó con el equipo de los merengues, llegando a jugar apenas ocho partidos y anotando un gol. Sin embargo, la directiva del Real Madrid ya tenía decidido cederlo a algún otro equipo para que fuera cogiendo experiencia y se fuera formando a nivel profesional y competitivo. Entonces, entró en escena el Real Zaragoza y se hizo con su cesión, adquiriéndolo en propiedad al curso siguiente.

Los mejores años, con la camiseta zaragocista

Esnáider llegó a un Zaragoza en el que se estaba gestando una gran época, que acabaría con la consecución del mejor trofeo de la historia para las vitrinas blanquillas: la Recopa de Europa. El ariete argentino llegó a un equipo prácticamente hecho, uno de los mejores conjuntos del fútbol español por aquel entonces. Entrenada por el joven Víctor Fernández, la plantilla maña estaba compuesta por jugadores de la talla de Cedrún, Belsué, Aguado, Cáceres, Solana, Aragón, Poyet, Nayim, García Sanjuán, Higuera, Pardeza, etc. Y ocupando la punta de ataque, allí se encontraba Juan Eduardo, explotando por fin todo su potencial futbolístico. Esnáider era un delantero luchador, que le gustaba caer a banda ocasionalmente, y goleador. Pero sobre todo era ese tipo de atacantes que desquiciaba a la defensa rival, logrando sacar de sus casillas a la gran mayoría de contrincantes.

Con el conjunto aragonés llegaron sus mejores años como futbolista. No solo porque marcó 38 goles en 72 partidos (contando todas las competiciones disputadas); sino porque fue donde consiguió sus primeros títulos: la Copa del Rey en 1994 y la Recopa al año siguiente. Además, tuvieron lugar exhibiciones espectaculares, como aquel 6-3 histórico endosado al Barcelona de Cruyff.

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Pero el gol del que nunca se olvidará, es ese derechazo del Parque de los Príncipes en aquel histórico 10 de mayo de 1995, poniendo por delante al Real Zaragoza y haciendo posible que Nayim lo eclipsara a posteriori con su atrevimiento desde el centro del campo en el último segundo del envite.

Experiencia en otros clubes, regreso al Zaragoza y retirada

Tras sus dos años excelsos en la capital del Ebro, el Madrid se volvió a interesar en él y pagó el doble de dinero que en la ocasión anterior. Sin embargo, su resultado con los merengues no fue el esperado: un solitario tanto en su haber y ninguna consecución de título alguno en el curso 1995/1996. A la temporada siguiente fichó por el Atlético de Madrid. Con los colchoneros y de la mano de Radomir Antic, firmó un buen año, aunque falló el penalti ante el Manchester United que hubiera significado el pase rojiblanco a las semifinales de la Champions League. A pesar de su buen rendimiento, el técnico serbio le obligó a salir del conjunto madrileño.

La vida le golpeó donde más le duele, en la muerte de su hijo Fernando El argentino recaló una campaña y media en el Espanyol, donde continuaba su gran estado de forma y acabó fichando por la Juventus italiana para la segunda mitad del curso 1998/1999. Pero su progresión se truncó. Su experiencia en Turín fue agria. En una temporada y media, disputó 26 encuentros y apenas consiguió perforar la portería rival en dos ocasiones. Esto hizo que volviera al Real Zaragoza cedido en el mercado de invierno durante la temporada 2000/2001. Una vez más, Esnáider fue clave para los blanquillos, marcando 11 goles en 17 participaciones ligueras, ayudando a evitar un descenso traumático y siendo partícipe de la quinta Copa del Rey conseguida por los maños en toda su historia. Fue su última campaña vistiendo la camiseta del león rampante, despidiéndose a lo grande, con otro título bajo sus brazos.

En sus últimos años como profesional, deambuló por diferentes clubes: Oporto y River Plate (2001/2002), Ajaccio (2002/2003), Real Murcia (2003/2004) y, finalmente, en el club donde se produjo su retirada del fútbol profesional, el Newell´s Old Boys (2204/2005).

Exigua experiencia como entrenador

Desde mayo de 2008, Juan Eduardo Esnáider es entrenador profesional de fútbol. De momento, su historial en los banquillos es bastante escaso. Fue el segundo entrenador de Míchel en el Getafe, allá por 2009. Más tarde, en el curso 2011/2012, dirigió al filial del Real Zaragoza en Segunda División B, logrando una permanencia in extremis. También dirigió al Córdoba en el 2013 durante sus últimos 9 partidos en la categoría de plata. Sin embargo, en el verano de ese mismo año la directiva cordobesa prefirió destituir al argentino para contratar a Pablo Villa.

Durante su trayectoria, ha habido muchos éxitos y varias decepciones y fracasos. Pero el peor suceso no de su carrera, sino de su vida personal, fue el fallecimiento de su hijo Fernando, a los 17 años, en diciembre de 2012 tras una enfermedad. La vida golpeó fuerte donde más duele, en la muerte de un hijo, a uno de los delanteros argentinos con más carácter que haya pasado por el fútbol español y, sin lugar a dudas, por el Real Zaragoza.

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