Fernando Llorente, el ocaso del goleador
Llorente en el partido ante el Valencia por Liga BBVA | Imagen: Juan Ignacio Lechuga (Vavel.com)

Es imposible dudar de la calidad de un jugador como Fernando Llorente. Durante su largo ciclo en el Athletic Club, construyó una estadística fenomenal que lo llevó a ser el centro del equipo vasco durante las nueve temporadas que pasó allí. Por Liga BBVA, disputó un total de 262 partidos, convirtiendo 85 goles y sin ser expulsado ni una sola vez. Por Copa del Rey disputó 35 encuentros con 17 anotaciones, por la Supercopa de España jugó un solo encuentro sin marcar y por competiciones europeas (Supercopa de Europa y Europa League) registra 35 juegos y 17 goles marcados.

El balance general es notorio: 333 partidos disputados y 115 anotaciones, un promedio de gol de 0,36 por encuentro en todos los torneos que disputó. Los números son sin dudas impresionantes y marcan la influencia que Fernando Llorente tuvo en el Athletic Club desde su debut en la temporada 2004/05 hasta su turbulenta salida en la 2012/13 tras pelearse con el entrenador de ese entonces, Marcelo Bielsa, debido a que no era titular por bajo rendimiento.

La escala en Italia: comienzo con sonrisas y un final anunciado

Tras un año final olvidable en el club de sus amores, con 26 partidos jugados - saliendo en el once inicial solo en tres de ellos- y la magra cantidad de cuatro goles, Llorente recaló en el multicampeón y - en ese entonces - más que indiscutido dominador de la Serie A, la Juventus de Turín. En su primer año futbolístico logró asentarse como titular: faltó solo en cuatro juegos sobre un total de 38 por Serie A, estuvo presente en cinco sobre seis juegos en fase de grupos de Champions League y por Europa League hasta la caída ante el Benfica por semifinales disputó cinco de los ocho encuentros que jugó la Vecchia Signora.

Como centrodelantero de un equipo que ganó su tercr Scudetto al hilo con un récord de 102 unidades, logró retener la Supercoppa Italiana ante la Lazio  y que fracasó rotundamente en Champions League y Coppa Italia, Llorente resaltó por su capacidad goleadora y su veloz adaptación a un fútbol áspero y veloz como el italiano.

Por el torneo doméstico, participó de 34 encuentros, mayoría de ellos como titular, convirtió 16 goles, creó un total de 49 ocasiones manifiestas de gol con su juego a espaldas de portería y obtuvo un 64% de precisión en sus disparos al arco. En Champions League sufrió el bajo nivel colectivo e individual de sus equipo, con 5 partidos disputados, 2 anotaciones y 8 aportes ofensivos de cara a puerta. Durante su periplo en Europa League, Llorente estuvo presente nuevamente en 5 partidos pero sin poder convertir en ninguno de ellos ni ser determinante como en Serie A.     

Su primer año como jugador de la Juventus terminó con 45 encuentros, 18 goles y una buena marca de 0,43 anotaciones cada 90 minutos. Una marca más que aceptable que descendió abrúptamente en la 2014/15, que sería la última con la camiseta negra y blanca para el ex Athletic Club. El rol preponderante de Carlos Tevez y de Álvaro Morata en el armado táctico hizo que el ariete español perdiese algo de terreno en la consideración del nuevo entrenador Massimiliano Allegri, reemplazante de Antonio Conte. Sin embargo por Serie A fue titular en muchas ocasiones y vio minutos siempre que estuvo en el banquillo, salvo en siete partidos donde no ingresó al campo de juego. Como se mencionó, sus números sufrieron una baja inaceptable para mantener relevancia en un cuadro de primer nivel con aspiraciones de Champions League para esa temporada: siete goles, un pobre 47% de precisión en tiros a puerta y solo 23 oportunidades de remate creadas desde sus pies y cabeza. 

En la máxima competición europea inició como titular pero de a poco fue quedando fuera del equipo. Hasta la gran final ante el Barcelona, donde no jugó un minuto siquiera, estuvo presente en 8 encuentros saliendo en cuatro de ellos en el once inicial. Su cosecha de un solo gol habla por sí sola de una participación más bien marginal en lo que terminaría siendo una campaña para el recuerdo de la Juventus. Misma cantidad de encuentros disputados a lo largo de la temporada, pero con una disminución del 50% en su aporte goleador. Luego de ingresar  doce minutos en la derrota por 1-0 ante el Udinese en la primera jornada de la Serie A, Fernando Llorente se marchó del club en Agosto para recalar en el Sevilla de Unai Emery.

Sevilla: continuidad sin frutos

Para el entrenador del equipo andaluz, la llegada de Fernando Llorente significó un gran impulso para un equipo con grandes aspiraciones en una 2015/16 que lo vería nuevamente en fase de grupos de la Champions League. El 4-2-3-1 que Emery utiliza como sistema de base necesita de un delantero centro con las características de Llorente: alguien corpulento, de buen manejo del balón de frente y a espaldas del arco, con velocidad en el mano a mano y con sobrada capacidad en el juego aéreo en lo ofensivo y lo defensivo.

Parecía que el ex Athletic Club y Juventus cumpliría con creces la función junto a Kevin Gameiro y Ciro Immobile de reemplazar a Carlos Bacca, amo y señor del gol en el Sevilla en los últimos años. Pero los grandes planes del campeón de la Europa League 2014/15 no salieron según lo imaginado y augurado por casi todos los especialistas en la materia. Durante la primera mitad de la temporada, el equipo rindió muy por debajo de los esperado y Fernando Llorente no fue la excepción. Comenzó luchando palmo a palmo por la titularidad con Kevin Gameiro, pero sus números a esta altura del año no son alentadores: 14 presencias en Liga BBVA, 3 goles, 11 chances de gol creadas y un 57% de eficacia en sus disparos.

Sus presentaciones estuvieron muy por debajo de lo esperado, por lo que no jugó ni un minuto en los tres primeros partidos por Champions League. Luego de una victoria y dos derrotas, salió como titular en la caída por 3-1 ante el Manchester City, jugó 15 minutos en la derrota ante el Borussia Monchegladbach y en el duelo que cerró la participación del Sevilla en el torneo fue parte del once inicial que venció por 1-0 a la Juventus con gol suyo en el Sánchez Pizjuán. Tres apariciones, 1 gol - de la mano de un 33% de eficiencia en tiros a puerta- y unas magras 3 jugadas de peligro iniciadas por él. 

Las estadísticas no mienten: Fernando Llorente no ha logrado demostrar toda su categoría y jerarquía en el Sevilla desde su llegada hace poco más de cinco meses. Sus actuaciones han oscilado entre aceptables y bastante malas, llegando a ser pitado por la afición en varias ocasiones. No logró aprovechar un sistema táctico y unos jugadores ideales para su estilo de juego, sin poder darle al equipo volumen dentro del área rival, ni ser ese otrora rematador letal en los innumerables envíos que han caído encima suyo, ni servir como ayuda para la defensa en la pelota parada. Ha lucido demasiado lento, sin poder girar tras recibir en la medialuna y por ello fueron pocas las veces en las que permitió a los mediapuntas y volantes centrales ingresar al área como atacantes y a los extremos y laterales pasar por las bandas con comodidad. 

Una pregunta, ninguna respuesta lógica

Todas estas razones generan una gran incógnita en la afición sevillista ¿Por qué Ciro Immobile no dispuso de más minutos con la camiseta rojiblanca? Un Ciro Immobile que en las pocas oportunidades que tuvo con Unai Emery demostró ser decisivo en base a su juego como falso nueve y a su muy buen acople al resto del equipo. Para sorpresa de multitudes, el italiano acaba de irse del club a préstamo por seis meses al Torino - donde supo brillar hace no mucho tiempo- y tardó solo nueve minutos en convertir un gol nuevamente con la camiseta del equipo turinés, que se vió revitalizado con la llegada de un jugador de su talento y eficacia y venció por 4-2 al Frosinone reviviendo mejores épocas recientes.  

Con un Llorente en baja y un Kevin Gameiro prendido fuego, en un nivel sensacional que le ha hecho ganarse un puesto fijo en la escuadra, lo lógico habría sido la permanencia de Ciro Immobile en el club. Esto sin importar si el ex jugador de la Juventus se quedaba o no, pues el nivel es lo que debería definir si un profesional merece o no tener minutos en el campo de juego. 

Haciendo muy poco en este primer tramo de la temporada, Fernando Llorente se ha ganado una nueva chance en el Sevilla. Dependerá de él demostrar - ahora que es el segundo delantero sin competencia a la vista, salvo el irregular Kakuta- que todavía tiene algo para entregarle al equipo. Que a pesar de sentir el inevitable paso de los años, sigue siendo ese temible monstruo del área capaz de someter a cualquier defensa al dictado de sus goles. 

 

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