Indios y groguets, una relación productiva
Villarreal y Atlético de Madrid. Imagen: Jaime del Campo (VAVEL)

Como en la vida en general, las buenas relaciones nunca vienen mal en el fútbol. En este caso, la del Villarreal y el Atlético de Madrid es una de las más fructíferas de los últimos años, y de ella han surgido jugadores con una importancia capital para ambos equipos. La lista de nombres es larga, y las variantes en los tipos de operaciones también, pero realmente parece que en todas han quedado satisfechas las dos partes.

Hay siete jugadores que representan perfectamente esta relación entre entidades en los últimos años. El primero es, como no podía ser de otra manera, Diego Forlán. El jugador uruguayo fue una de las claves en el mejor Villarreal de la historia, el de la semifinal de Champions League, y tras tres temporadas brillando en Castellón se marchó traspasado al Atlético de Madrid por más de 20 millones de euros, para terminar marcando una época y siendo protagonista del origen del auge del equipo colchonero, cuya culminación se está viviendo ahora. Ganó una Europa League y una Supercopa de Europa.

Diego Godín. Imagen: Daniel Nieto (VAVEL)

En esa misma temporada llegó un compatriota, que además de nacionalidad compartía nombre con el delantero, Diego Godín. El central, aparentemente alto y desgarbado, maravilló rápidamente y formó una de las parejas defensivas más reconocibles en la historia del club, la de la ‘doble G’: Gonzalo y Godín. Los paralelismos con Forlán no terminan ahí, ya que también estuvo solo tres temporadas en el equipo amarillo antes de marchar hacia el Vicente Calderón por ocho millones de euros.

Lo que está consiguiendo allí es de una magnitud tremenda, llegando a ser designado por muchos como uno de los mejores centrales del mundo. Su palmarés; una Liga, una Copa del Rey, una Supercopa de España, una Europa League, una Supercopa de Europa y dos subcampeonatos en la Champions League. Además, da la sensación de que queda mucho por llegar aún.

Aunque es verdad que esas son las dos operaciones que más éxitos han supuesto, existen otros ejemplos que merece la pena destacar. El más fructífero para el Villarreal es el de Sergio Asenjo, actual Zamora de La Liga y uno de los pilares fundamentales del club. El palentino, tras una cesión en el Málaga, no conseguía asentarse en el equipo madrileño, que decidió darle otra salida temporal. Pensaron, cómo no, en su entidad predilecta para este tipo de operaciones, y el guardameta marchó hacia Castellón con la idea de volver. Tras una muy buena temporada, tanto Sergio como la directiva rojiblanca vieron que lo mejor para él era seguir vistiendo de amarillo, y el traspaso se cerró por unos cinco millones de euros.

Luciano Vietto. Imagen: María José Segovia (VAVEL)

El segundo de los casos en los que el Villarreal ha sido el más beneficiado es menos común, de hecho, ni siquiera tiene dinero de por medio y gira en torno a un jugador en construcción, una promesa que puede llegar a ser muy importante en el club castellonense y, por qué no, demostrar que los atléticos se equivocaron al permitirle salir; su nombre es Rodrigo Hernández. El centrocampista militó en las categorías inferiores del ‘Atleti’, donde no destacaba especialmente a los ojos de un aficionado cualquiera. No obstante, los ojeadores groguets son uno de los fuertes del club y vieron que ahí había buena materia prima. Su llegada a Vila-Real supuso una mejora tremenda en su proyección de futuro y rápidamente empezó a coger importancia, hasta el punto en el que se encuentra ahora, reconocido por toda la afición como una de las promesas más importantes y siendo el recambio principal de Bruno y Trigueros; todo esto con solo 20 años.

El último caso más llamativo es el de Luciano Vietto. El delantero argentino llegó al Villarreal en 2014 como un jugador de futuro. Sin embargo, pronto demostró ser un auténtico crack y se ganó la confianza de Marcelino García Toral, de hecho, se convirtió en el ídolo de la afición. Su temporada fue tremenda, seguramente la mejor de su carrera hasta ahora, e incluso marcó el gol que supuso la victoria de los amarillos en un Vicente Calderón que parecía inexpugnable. Las cosas no podían irle mejor, pero decidió dar un salto de calidad, tanto económico como deportivo, para irse a un Atlético de Madrid, que pagó la sorprendente cantidad de 20 millones de euros, donde parecía muy difícil hacerle hueco. Y así pasó, Vietto no encontró su sitio y tuvo que salir cedido en el pasado mercado de fichajes hacia Sevilla.

Óliver Torres. Imagen: Juan Ignacio Lechuga (VAVEL)

Para terminar, hay que hablar de dos cesiones que no han supuesto nada importante para ninguno de los dos equipos: Óliver Torres y Rafael Santos Borré. El centrocampista español era –y probablemente siga siéndolo- una de las mayores promesas colchoneras, pero no termina de explotar y está viviendo de cesión en cesión. Una de esas operaciones tuvo como destino El Madrigal, donde estuvo durante solo cinco meses, en los que sí jugó, y lo hizo bien, pero no consiguió demostrar todo su potencial.

Del otro caso no podemos decir mucho, ya que se está desarrollando en la actualidad. Santos Borré llegó al Atlético este verano y, sin llegar a debutar en competición oficial, marchó cedido al Villarreal en una operación in extremis motivada por la lesión de Soldado. No es titular, pero sí cuenta con minutos debido a que el equipo está envuelto en tres competiciones que proporcionan oportunidades para todos.

Este es el resumen de la relación Villarreal-Atlético de Madrid en los últimos años, un matrimonio de conveniencia que esperemos que dure mucho, porque está dando muy buenos resultados a La Liga y al fútbol en general. 

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