Se cumplen dos años del momento que lo cambió todo
Cervero, en su histórica celebración | Foto: Real Oviedo

El 24 de mayo de 2015 es una fecha que todo oviedista debería recordar para siempre. Ese día, en torno a las 18:30, se produjo en el Carlos Tartiere un momento mágico que lo cambió todo y que hizo posible que el Real Oviedo certificara su regreso al fútbol profesional una semana después.

Esa temporada 2014/15 fue magnífica para el conjunto asturiano. En el primer año en el que el Grupo Carso se implicó de lleno en la planificación de la plantilla, se unieron a la plantilla del cuadro carbayón ilustres nombres de categorías superiores para intentar sacar definitivamente al histórico Real Oviedo del pozo de la Segunda División B.

De entre todas las incorporaciones hubo una que destacó por encima de todas, la del mítico portero Esteban. Tras abandonar el club en 2002, regresaba doce años después a casa tras haber renunciado a una oferta de renovación del Almería para seguir jugando en Primera División. Él, prefirió bajar al barro para volver a casa y devolver a su equipo del alma a la LFP.

Pero la de Esteban no fue la única incorporación de renombre para un equipo de Segunda B. Veteranos de categorías superiores como Héctor Font o Generelo se unían al proyecto para aportar experiencia y las últimas gotas de calidad que aún tenían en sus botas. Otros jugadores decisivos ese año que también llegaron de categorías superiores perdiendo dinero fueron Jonathan Vila, Dani Bautista y Miguel Linares, que consiguió anotar 30 goles en liga.

Estas incorporaciones, sumadas a la llegada de jóvenes con hambre como Borja Valle y Omgba, a jugadores contrastados como Nacho López y Redondo, así como los supervivientes de la plantilla del curso anterior, conformaron uno de los mejores equipos que se recuerdan en la división de bronce del fútbol español.

Tras un inicio algo irregular, el equipo cogió velocidad de crucero, se hizo con el primer puesto y no se bajó de él en toda la temporada. El Real Oviedo goleaba a sus rivales en el Tartiere y se mostraba muy sólido en sus salidas, donde las anteriores temporadas se esfumaban todas las opciones de ascenso.

De esta manera, el conjunto asturiano llegaba al sorteo del 18 de junio como campeón de grupo. Se tenía que enfrentar en una eliminatoria a otro campeón y el vencedor ascendería automáticamente a Segunda División. Y el rival fue nada más y nada menos que el Cádiz.

Se iniciaba así la semana con más ilusión y tensión a partes iguales que se recordaba en Oviedo desde hacía muchísimos años.  Las entradas se pusieron a la venta ese mismo lunes 18 por la tarde y el miércoles el aforo de 30.500 personas ya estaba completo. La locura ya estaba desatada y aún quedaban unos cuantos días para el partido. Por si fuera poco, desde México viajaron para estar presentes en el encuentro tanto Carlos Slim como su yerno, Arturo Elías. Oviedo se vestía de gala para la gran ocasión.

Recibimiento del autobús antes del Real Oviedo-Cádiz | Foto: oviedin.com
Recibimiento del autobús antes del Real Oviedo-Cádiz | Foto: Real Oviedo

Y llegó el 24 de mayo de 2015. El ambiente en los alrededores del estadio ya era impresionante desde horas antes a que se iniciara el choque. Los jugadores carbayones alucinaban desde el autobús con el recibimiento que le había preparado su afición.

Ese día, el Tartiere mostró un aspecto que aún pone los pelos de punta a los oviedistas. Lleno absoluto y tifo espectacular de Symmachiarii con el mensaje “Llegó la hora de salir del pozo”. Con este ambiente empezaba uno de los partidos más importantes de la historia del Real Oviedo. No por la categoría, pero sí por todo lo que implicaba el salir de ella por fin.

Foto: delfutbolyotrosdemonios.wordpress.com
Foto: Real Oviedo

Sin embargo, el partido no transcurría como cualquier oviedista había soñado. El Cádiz estaba muy bien plantado en el terreno de juego y apenas concedía oportunidades a un equipo que había sido un vendaval en su feudo en muchos partidos de la fase regular. Pero el conjunto amarillo no solo fue capaz de maniatar al Real Oviedo, sino que al filo del descanso se adelantaba en el marcador con un gol de Jona.

Tras el paso por vestuarios, el guión no cambió y el conjunto local era incapaz de crear oportunidades claras para lograr el empate. De hecho, el Cádiz mandó un balón al palo que pudo significar el 0-2. En el Tartiere empezaban los murmullos mientras sobrevolaban los fantasmas del pasado. Esos fantasmas con forma de Arteixo, Caravaca, Pontevedra, Eibar…

Pero lo que el Cádiz no sabía es que el Real Oviedo tenía un comodín. Un as en la manga o como quieran llamarlo. Un jugador que no ha sido mencionado hasta ahora en este artículo. No, porque no llegó de una categoría superior. Es más, nunca había jugado más arriba de Segunda B y eso que ya superaba la treintena de años.

Ese jugador no era un jugador cualquiera. Ese jugador llegó a la plantilla del Real Oviedo en 2003, en Tercera, con el equipo a punto de desaparecer. Ese jugador metió cuatro goles en su estreno goleador ese mismo año en un partido en Pola de Lena. Ese jugador salió llorando del Tartiere tras caer eliminado en fase de ascenso ante el Arteixo, jurando que no abandonaría el club hasta que saliera de Tercera.

Foto: vivamirecre.com
Foto: vivamirecre.com

Ese jugador metió el gol ante el Mallorca B con el que el Real Oviedo ponía un pie en Segunda B. Ese jugador, a pesar de estar jugando poco esa temporada 2014/15, se preparó a conciencia para el final de temporada, primero para meter el gol en Santiago de Compostela que certificaba el título de campeón de grupo para el conjunto carbayón y para estar en el partido clave, para el que ni siquiera sabría si iría convocado. Pero sí, ese jugador, Diego Cervero, leyenda oviedista y tercer máximo goleador de la historia del club, estaba convocado para el partido contra el Cádiz y salía a calentar.

El simple hecho de ver a Cervero calentando espoleó al Tartiere. Cesaron los murmullos y volvió la ilusión. Faltaban pocos minutos, pero “The Doc” ya estaba listo en la banda para salir al rescate, como tantas otras veces hizo. Con su salida al campo, el Tartiere se venía abajo.

Con Diego en el campo, se empezó a ver otra cosa. La afición volvía a empujar con la fuerza del inicio y el equipo se iba arriba. Y a poco más de 10 minutos para el final, Borja Valle ponía un centro desde la derecha. En el área, había mucha gente esperando ese balón, pero había uno que tenía más ganas que nadie de llegar a él.

Era el momento que tanto tiempo había estado preparando, el que tanto habían soñado él y todos los aficionados. Diego conseguía anticiparse a los centrales del Cádiz, que hasta ese momento habían sido un muro inexpugnable y consiguió conectar con el balón de cabeza, su especialidad. Pero ese cabezazo no había sido un cabezazo más. Ese balón llevaba una mística especial, había salido de la cabeza de Diego con más fuerza que nunca. La fuerza que solo un hombre de la casa, que siente el oviedismo como nadie, le podía dar. Pero ese balón, además, iba con la fuerza extra de los miles de oviedistas que ansiaban poner fin a la travesía por el infrafútbol trece años después. Y Aulestia, ex portero carbayón y héroe del último ascenso a Segunda B, quizás abrumado por conocer de primera mano todo lo que llevaba ese balón dentro, fue incapaz de detenerlo. Diego Cervero Otero lo había vuelto a hacer.

Cervero, tras marcar contra el Cádiz | Foto: Real Oviedo
Cervero, tras marcar contra el Cádiz | Foto: Real Oviedo

Pero el momento histórico no se quedó ahí. Con el balón en el fondo de las mallas, Diego, poseído, comenzó a hacer flexiones sin parar, a pesar de que sus compañeros se le tiraban encima. Permaneció en el suelo, y cuando todos se fueron, se levantó de un salto y empezó a espolear al público mientras le daba puñetazos al césped, siendo el fiel reflejo de la rabia que acababan de soltar todos los oviedistas, que volvían a creer en el ascenso y de qué forma.

Esa celebración pasará a la historia por ser una de las más sinceras y con más sentimiento que seguramente se hayan visto en un campo de fútbol. Es la celebración de un hincha que acaba de meter un gol histórico con la camiseta de su equipo del alma. Y desde ese momento, el Real Oviedo fue superior a su rival hasta el final de la eliminatoria, logrando certificar el ascenso una semana después en el Ramón de Carranza.

Esteban y Cervero celebran el ascenso en Cádiz | Foto: VAVEL
Esteban y Cervero celebran el ascenso en Cádiz | Foto: VAVEL

No era el mejor jugador de la plantilla. Ni siquiera era el delantero titular, estaba gozando de pocos minutos. Pero Diego Cervero siempre estaba ahí, esperando su oportunidad para pasar a la historia. No será recordado por su calidad o por ser un jugador elegante. Pero “The Doc” siempre será recordado como la figura clave del resurgimiento del Real Oviedo, como el jugador referencia en los años más difíciles de la historia del club. El oviedismo siempre te estará eternamante agradecido, Diego.

VAVEL Logo