Tres puntos de oro y oficio
Tres puntos de oro y oficio. (Foto: LFP)

El Granada CF consiguió tres puntos de oro en Alcorcón en un partido donde tiró de oficio. El cuadro alfarero se adelantó con un gol de Peña de penalti en el 33’. Cuatro minutos después, Pedro estableció el empate tras un fallo de Casto. Tras el descanso, Saunier dio la vuelta al marcador con un tanto de cabeza.  Aprovechando sus pocas opciones y no concediendo, los andaluces se llevaron el partido. Parece que el equipo horizontal ha aprendido lo que es la Segunda División.

Con toda España mirando para Cataluña, el Granada volvía a un campo para él histórico. El escenario en el que regresó al fútbol profesional hace siete años. Oltra siguió fiel a su libreto. Ese en el que darle confianza al bloque es un pilar fundamental. El valenciano solo introdujo un cambio con respecto al triunfo de la semana pasada contra el Córdoba. Joselu ocupó el lugar del lesionado Ramos. La realidad le dio la razón al entrenador nazarí en su apuesta.

La afición nazarí, encabezda por la Peña del Granada en Madrid, disfrutó de la victoria desde las gradas. (Foto: LFP)
La afición nazarí, encabezda por la Peña del Granada en Madrid, disfrutó de la victoria desde las gradas. (Foto: LFP)

Un zapatazo de Pedro pone la igualada

El partido arrancó sin un dominador claro, pero con un equipo mucho más cómodo que el otro. El Alcorcón supo hacer valer la hostilidad de su feudo. Campo pequeño, de fútbol directo, más típico de Segunda B que de Segunda. El Granada se limitaba a pasarse el balón en defensa. Los de Oltra no encontraban espacios. Los alfareros eran mucho más directos. También más eficaces. Sus aproximaciones generaban mucho más peligro que las visitantes. La más clara la tuvo Jonathan Pereira en el minuto ocho. Un balón largo fue peinado por Dumitru, los dos centrales midieron mal y Pereira se quedó frente a Varas. El delantero amarillo optó por picarla desde 25 metros y estrelló el esférico en el larguero.

La inercia del juego no cambió con el correr de los minutos. Los andaluces no se encontraban en el verde alcorconero. En el 32’, otro balón al espacio hizo daño a los rojiblancos. Pereira llevó el cuero delante de Saunier y el francés lo derribó en el área. Penalti. Álvaro Peña cruzó el balón a la derecha de Varas, e hizo inútil la buena estirada del guardameta sevillano.

Varas estuvo a punto de parar el penalti lanzado por Peña. (Foto: LFP)
Varas estuvo a punto de parar el penalti lanzado por Peña. (Foto: LFP)

Cuando la realidad parecía más negra para el cuadro granadino, apareció Casto para echar una mano. El portero local erró un pase y Pedro lo aprovechó para marcar con un zapatazo desde 30 metros. El Granada creció a raíz del empate. En los últimos instantes antes del descanso, se acercó a portería contraria con más peligro que en los primeros 40 minutos de partido. Todo se decidiría en la segunda mitad.

Un cabezazo de Saunier da la victoria al Granada

La reanudación arrancó con una tregua pactada entre ambos equipos. Casi nada ocurrió en los primeros compases del segundo tiempo. En esos momentos de cloroformo los nazaríes fueron los más listos. Pedro botó un saque de esquina y Saunier se erigió en el segundo poste para adelantar a los suyos con un preciso testarazo. El Granada había sacado oro con muy poco. Ahora solo quedaba no dejar escapar el tesoro.

Pedro celebró su paternidad con un gran partido. (Foto: LFP)
Pedro celebró su paternidad con un gran partido. (Foto: LFP)

El gol de Saunier cambió el paisaje del encuentro. El Alcorcón estaba obligado a dar un paso adelante. El combinado alfarero lo dio, o más bien, lo intentó dar. Cuando los de Julio Velázquez tuvieron que proponer, emergieron sus lagunas. Los andaluces se limitaron a dejar pasar el tiempo. Les alcanzó con tirar de oficio. José Luis Oltra dio entrada a Alberto Martín por Baena para darle oxígeno a la medular. El Granada no sufría. Tan solo Errasti y Sangalli asustaron con timidez la meta de Varas.

Los movimientos de Velázquez desde el banquillo no surtieron efecto. Oltra, por su parte, supo jugar bien con los tiempos. Kunde por Peña, y Quini por Machís, en la recta final, fueron sus modificaciones en la pizarra. El reloj hizo el resto del trabajo. Y los rojiblancos ganaron fuera de casa 17 meses después.

El equipo nazarí parece haber cogido ya la velocidad de crucero. El mal inicio ha sido superado. Ahora solo queda continuar con la inercia de los dos últimos partidos. La Segunda es así. En un par de semanas puedes pasar del infierno al cielo, y viceversa. El próximo encuentro es contra el Lugo en Los Cármenes. El Granada ya está aquí.

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