Una vida de amargos derbis en La Catedral
Una vida de derbis en La Catedral. Fotografía: Ricardo Larreina.

Han pasado ya 88 años desde que un 28 de abril de 1929 la ciudad de Bilbao acogiese el primer choque liguero – y oficial – en tierras vizcaínas entre Athletic de Bilbao y Real Sociedad. Un día en el que Izaguirre Goenaga (arquero), Galdós, Ilundáin, Bienzobas, Trino, Amadeo, Marculeta, Yurrita, Cholín, Mariscal, Kiriki vistieron la txuri-urdin mientras que Blasco, Juanín, Muguerza, Castaños, Chirri, Garizurieta, Larracoechea, Mandalúniz, Goyenechea, Víctor Unamuno y Lafuente hicieron lo propio con la zamarra local.

Una jornada, la décima, en la que la Real Sociedad se las prometía muy feliz ante su rival más acérrimo, pues se puso por delante con una ventaja de dos goles pero fueron insuficientes y los tantos de Juanín, Mandalúniz y Víctor Unamuno por partida doble dobleagaron a los de Cholín (primer anotador en un derbi en Bilbao) y Kiriki. Una remontada que acabó con 4-2 en el marcador y con el Athletic de Bilbao haciendo valer su condición de local.

Un resultado –el de victoria local– que los leones han sabido mantener a través de las décadas ya que si hablamos de derbi vasco en la ciudad del Guggenheim, los leones han sabido defender con gran acierto su feudo de los asaltos blanquiazules.

Y es que, hasta en 70 ocasiones ha visitado la Real Sociedad Bilbao, pero únicamente en 13 de ellas han regresado a la Bella Easo como poseedores de los tres puntos. Y tan solo en otras 19 ha conseguido arañar un empate.  En la ciudad del Nervión, el Athletic ha impuesto su ley en 38 encuentros.

Los números más destacados de los choques de Liga en la capital vizcaína. Gráfico: Olatz Zubia (Elaboración propia).
Gráfico: Olatz Zubia

San Mamés, peaje obligatorio

Y aunque el paso por las décadas indique que La Catedral no es propicia para los intereses txuri-urdin, la historia marca que no ha habido conquista del título doméstico sin al menos rescatar un punto en el derbi.

Dos Ligas engalanan las vitrinas de Anoeta, las de la 180-1981 y la de la 1981-1982 y en ambas temporadas los Arconada, Górriz, Zamora, Satrústegui etc. lograron no caer en territorio león. El botín, una victoria (0-2) y un empate (1-1) respectivamente en las jornadas 30 y 17. Pero no solo eso, sino que los cuatro puntos obtenidos en el doblete liguero forman parte – junto al empate de la campaña 1978-1979 y al triunfo de la 1979-1980 (0-1) – de una de las mejores rachas realistas en San Mamés.

Patrón similar repiten los locales. Coronados hasta en ocho ocasiones como campeones de Liga,  en siete de ellas compartieron campeonato con la Real Sociedad – a excepción del curso 1942-1943 en el cual los blanquiazules luchaban por regresar a la élite – y en otras tantas veces el Athletic de Bilbao logró puntuar en su casa. Vencieron en la 1930-1931, 1933-1934, 1935-1936 – en esta última endosando la mayor goleada (7-0), la 1955-1956 (dentro de la mayor racha sin perder en un derbi como local), en 1982-1983 y en la 1983-1984. En esta última además, el alirón se produjo tras vencer el derbi, un día sin duda para el recuerdo dulce de los leones y más amargo para los txuri-urdin.  

El Athletic celebró su título de la 83-84 en el propio césped de San Mamés tras vencer a la Real. Fotografía: Archivo Mundo Deportivo.
El Athletic celebró su título de la 83-84 en el propio césped de San Mamés tras vencer a la Real. Fotografía: Archivo Mundo Deportivo.

Siendo la temporada 1929-1930 la única donde un empate también significó a final de año el título.

Dorados noventa

Tal y como se ha comprobado, Bilbao tierra tradicionalmente hostil en cuanto a resultados, la década de los noventa supuso un cambio en dicha tendencia. La Real Sociedad logró en una época donde sus posiciones generales no fueron buenas, su mejor racha como invicta en sus duelos particulares en La Catedral. Nada más y nada menos que 8 choques puntuando, en los que sumaron seis empates: 1993-1994 (0-0); 1994-1995 (0-0); 1995-1996 (0-0); 1997-1998 (1-1); 1998-1999 (0-0); 1999-2000 (1-1) y dos victorias: 1996-1997 (1-3) Y 2000-2001 (1-3).

Fue la generación de los Alberto, Aránzabal, Idiakez o Kodro.

Imagen del derbi de la 1994-1995, una época de sonrisas donostiarras. Fotografía: Archivo Web Corazón Txuri-Urdin.
Imagen del derbi de la 1994-1995, una época de sonrisas donostiarras. Fotografía: Archivo Web Corazón Txuri-Urdin.

Por su parte, el Athletic de Bilbao acumula más rachas manteniéndose como invicto. Sin embargo, hay que retroceder hasta los años 50 para encontrar la más duradera pero perduró hasta los años 70 – descenso de la Real Sociedad incluido. Fueron hasta 12 encuentros en los que la Real Sociedad se fue de vacío. Los txuri-urdin vieron como encajaban hasta 7 derrotas: 1954-1955 (1-0); 1955-1956 (3-0); 1956-1957 (2-0); 1958-1959 (1-0); 1959-1960 (4-0); 1968-1969 (3-1); y 1969-1970 (1-0) y rescataba 5 empates: 1957-1958 (2-2) 1960-1961 (2-2); 1961-1962 (3-3); 1967-1968 (1-1) y 1970-1971 (1-1).

Un derbi de nombres ochenteros y en blanco y negro

Más de setenta encuentros en San Mamés y otros tantos en Donosti, entre dos equipos que – por historia y números – han marcado la mayor rivalidad en Euskadi, han permitido crear los grandes nombres del derbi.

Casi todos de ellos evocan a épocas pasadas. El "Bixio" Górriz tiene el privilegio de ser el hombre con más derbis en sus espaldas con la inalcanzable cifra de 35 choques entre todas las competiciones. Le siguen los también txuri-urdines Larrañaga con 27 y Zamora con 26. Después aparece el primer "zuri-gorri", Txetxu Rojo con 25.

Junto con ellos, pocos más lograron sobrepasar la veintena. En total forman parte de esa estadística histórica 27 hombres. Entre ellos, Alkiza, Loren y Etxeberría con 23 encuentros o José Ángel Iribar con 21. En ella, todavía ningún jugador cuya carrera se haya desarrollado exclusivamente en el siglo XXI. Pero eso puede estar a punto de cambiar.

Xabi Prieto, historia en activo

A las puertas de entrar esa cifra gloriosa se encuentra Xabi Prieto. El capitán donostiarra se erige como el gran referente actual de los Real Sociedad – Athletic de Bilbao. El txuri-urdin es el jugador en activo (y aun en la disciplina de Real o Athletic) con más derbis en sus botas. El “10” donostiarra suma un total de 19 choques ante los leones y con el de esta jornada – de disputarlo – llegaría a la redonda cifra de 20 derbis.

Tras él, predominan el rojiblanco con Markel Susaeta, Óscar De Marcos y Mikel San José con 13 enfrentamientos directos, e Iñigo Martínez – único realista – Iker Muniain y Aritz Aduriz con otros 12 completan el podio.

Gráfico: Olatz Zubia
Gráfico: Olatz Zubia

Y es este último, el máximo goleador de los derbis en activo con 5 goles, lejos, muy lejos de los 14 tantos del mítico Zarra y de los 13 de Satrústegui. Por su parte, en la Real Sociedad es Nihat Kahveci – ya retirado – quien mejores registros tiene en los últimos años (7 dianas) y es también es el único anotador foráneo que se cuela en la lista.

Un derbi de idas y vueltas: entre Urra y Gabilondo

Sin embargo, en un derbi donde a los mitos de ambos equipos se les respeta y admira y la fidelidad y lealtad a uno u otros colores es pieza fundamental para ello, la historia cuenta con hasta 13 jugadores que cambiaron bahías por rías o gabarras por Damborradas y vistieron indistintamente la zamarra azul y blanca y roja y blanca en derbis (sin contar aquellos que cambiaron de equipo pero no jugaron el derbi) .

El primer caso se remonta a los años cuarenta, siendo Isidoro Urra el pionero en esto de las “traiciones”. A él le siguieron una década después Antonio Aldonza y Rafael Iriondo. Tras cuatro décadas de fidelidad, a finales de los ochenta Peio Uralde, Lorenzo Juarros y Luciano Iturriano cambiaron azul por rojo. Lo mismo que hicieron en los noventa, David Billabona, Bittor Alkiza, Joseba Etxeberría, Mikel Lasa, Andoni Imaz y Jon Andoni Goikoetxea. Mientras que Igor Gabilondo hizo lo propio ya en el siglo XXI.

Una cronología que señala como la fidelidad decae con el fútbol moderno y, si al principio dejaban el rojo por el azul, ahora la tendencia es inversa. Pero como San Mamés es ahora el protagonista, la realidad marca que de esos trece, fueron únicamente tres los que tuvieron que regresar a Bilbao como txuri-urdines.

Isidoro Urra jugó defendió en tres ocasiones los colores de la Real Sociedad ante su ex equipo con balance positivo (2 victorias y una derrota) pero tan solo en una volvió a Vizcaya. Y perdió 3-1 en la 1941-1942.

Su aprendiz en esto del salto de equipo, Antonio Aldonza, abandonó Bilbao para recalar en el año 1950 en la Real pero no fue hasta la campaña 1951-1952 cuando se enfrentó a sus excompañeros. En aquella ocasión ejerció de local y venció 3-1. En su regreso a casa no conoció el triunfo.

Todo lo contrario que Rafael Iriondo, el último que tras abandonar el Athletic de Bilbao para recalar en la Real Sociedad volvió al lugar donde dio los primeros pasos. Y vaya sí lo hizo. En su regreso en la temporada 1953-1954 (pues en la 1953-1954 no fue de la partida) no solo se llevó los tres puntos sino que fue el autor de uno de los tres goles que anotaron los donostiarras en aquel 1-3.

GRÁFICO: Olatz Zubia
GRÁFICO: Olatz Zubia

En definitiva, treces casos especiales de un derbi en el que pocos cambian de chaqueta pero siempre habrá Urras y Gabilondos.

Un derbi que reivindica

Como todos los derbis, los colores enfrentan a los dos bandos. Sin embargo, ambos conjuntos siempre se han mostrado unidos en la reivindicación de ciertos aspectos sociales y culturales. Juntos en cuanto a razones de pueblo se refiere.

Ejemplo y representativo de ello es la mítica imagen en Atotxa de un 5 de diciembre de 1976 cuando Kortabarria e Iribar - los capitanes de Real Sociedad y Athletic de Bilbao – saltaron al terreno de juego portando una por entonces ilegal Ikurriña. (En 2010 se repitió la escena ahora en Anoeta.)

Una imagen para la historia. Fotografía: Web Real Sociedad
Una imagen para la historia. Fotografía: Web Real Sociedad

Una proclama que unos meses después ya era legal y un 24 de abril de 1977, en la trigésima jornada de la temporada 1976-1977, en plena transición hacia la democracia y el reconocimiento del estatuto de autonomía, el estadio de San Mamés acogía el primer derbi con la Ikurriña oficializada.

En aquella ocasión, los entonces entrenados por Koldo Aguirre se llevó los tres puntos tras imponerse por 4-2 a la Real Sociedad. Curiosamente, una victoria leona que se produjo a escasos cuatro días del cuadragésimo octavo aniversario del primer derbi liguero y en la que los rojiblancos repetían por primera vez – y hasta ahora – única ocasión. El resultado de aquel lejano abril de 1929.

Pero no queda ahí, las competiciones de bertsos antes de los derbis y acciones similares refuerzan esta unión. Comunión que se traspasa a sus aficiones.

Los Bertsos derbiak son otra muestra más de rivalidad e unión entre aficiones. Fotografía: Web Real Sociedad.
Los Bertso Derbia son otra muestra más de rivalidad e unión entre aficiones. Fotografía: Web Real Sociedad.

Derbi festivo y ejemplar

Por el camino, una historia de rivalidad pero también una historia de jolgorio popular. De amistad. De viajes en grupo, de amistades enfrentadas durante 90 minutos, de abrazos y besos. De situaciones en las que si llaman al “enemigo”, le dicen que se ponga a su vera que le espera en cualquier taberna, que comparten pintxos y zuritos. Y que a San Mamés – viejo o nuevo – se llega en Kalegira y le avisa, en la vuelta te cito en Anoeta.

Porque el derbi entre Real Sociedad y Athletic de Bilbao o de Athletic de Bilbao y Real Sociedad es armonía entre aficiones, pasión por sus colores y respeto por el fútbol. Y los dramas y lamentaciones residen únicamente en el interior de un estadio de fútbol. El resto del tiempo, es la fiesta -una de ellas- del fútbol vasco.

Imagen de la afición del Athletic vibrando en el derbi de La Catedral. Fotografía: Ricardo Larreina (Vavel).
Imagen de la afición del Athletic vibrando en el derbi de La Catedral. Fotografía: Ricardo Larreina (Vavel).

Y ahora, como ocurre regularmente desde hace 88 años, ese día del año en el que muchos aguardan un autobús en Amara, en Zumárraga o en Bergara, la Bahía de la Concha se despide con un deseo, la A8 calienta motores y el Casco Antiguo de Bilbao vive una fiesta antes de llegar a La Catedral, ha llegado. El día y el derbi ya están aquí.

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