Anarquía defensiva
Escudero gesticula en el momento que le enseñan la tarjeta amarilla / Foto: SFC

Ningún sevillista esperaba lo que sucedió el día de Reyes en el coliseo blanquirrojo. Desde el primer minuto hasta el último, el Sevilla acusó su nulidad a la hora de defender. Apenas nueve remates necesitaron los verdiblancos para endosar cinco goles. Si la defensa sevillista no estaba vista ya como una defensa nivel Champions, ahora, queda al nivel de un equipo que lucha por no descender.

La reestructuración que debe llevar a cabo el técnico italiano se antoja urgente visto los resultados. Kjaer y Corchia han sido los dos jugadores que peor rendimiento dieron y la afición los señaló como principales culpables. Habrá que estar atento a las decisiones que se tomen desde el cuerpo técnico para ver si hace falta fichar algún jugador que refuerce esta línea del equipo.

Tocando fondo

Después del bochorno realizado por la defensa local, hay que tener un atisbo de esperanza y pensar que no se puede hacer peor. No queda otra que intentar pasar página y mirar con optimismo el futuro, eso sí, siendo críticos con algo que no puede volver a repetir el equipo. Pero el problema radica en que no es el primer bochorno de tal calibre que realizan los jugadores: 5-1 Moscú, 4-0 Valencia y 5-0 Madrid. No solo se ha perdido el derbi, sino que también, se ha perdido por primera vez tras más de un año sin perder en casa.

A los 23 segundos Simon Kjaer dejaba disparar, sin mostrar oposición, a Fabián para que hiciese el cero a uno. Así, se iniciaba el tan esperado derbi. Huelga decir que la pasividad de sus compañeros del centro del campo hicieron esto posible, pero no puede ser excusa. No sería el último error que cometería, ya que en el minuto 20 dejaba completamente solo a Feddal para que rematar de cabeza solo ante Rico en una falta colgada por Joaquín. Dos llegadas del Betis y dos goles. La permisividad defensiva provocaba que el ataque sevillista tuviera que tener la misma efectividad, pero no fue así. Un cabezazo alto de Kjaer en el 3´y un mano a mano errado por Escudero en el 23´fueron dos losas importantes. Por suerte local, en el 13,´Escudero colgó un gran centro al que se anticipó Ben Yedder para marcar y en el 39´una jugada colectiva hacía que el danés acabara marcando el empate a dos.

Kjaer fue protagonista directo en los dos primeros goles visitantes

Tras la reanudación, tras tres minutos, el Betis aparecía otra vez con un tiro de Guardado al palo tras haberse paseado el balón por el área previo un centro desde la banda de Corchia, jugador que ni siquiera estaba defendiendo esa jugada. Sería un aviso, en el 62´Durmisi remataba a placer. Corchia en tierra de nadie no tapó una posible incursión por su zona y Navas se quedó muy atrás del jugador visitante como para poder incomodar su disparo. Para más inri, dos minutos después, un pase a la espalda de Lenglet permitía un mano a mano de Sergio León que hacía el dos a cuatro. Todos los goles errores clamorosos a la hora de cubrir espacios y posibles internadas rivales. Fue palpable el nulo entendimiento que había entre los cuatro jugadores de atrás.

Dos minutos después del cuarto el Sevilla sería capaz de anotar, otra vez, a través de un centro. Esta vez sería a centro de Nolito que remataba Lenglet solo ante el portero. La fortaleza aérea a la hora de atacar es lo único que se puede salvar del Sevilla. A este gol le sucedieron un corre calles de los locales para intentar marcar el empate, sobre todo, intentándolo a través de centros, pero desde el último gol no se volvería a repetir un buen centro. Así se llega al minuto 94 donde tras un centro muy blando de Banega la defensa bética despejó el balón y, tras un resbalón de Escudero y un intento de regate del argentino, dejaban a Tello solo en carrera hacia la portería de un Rico que había salido a rematar el centro.

Lenglet fue de lo mejor en defensa, aun así falló en el cuarto gol / Foto: SFC
Lenglet fue de lo mejor en defensa, aun así falló en el cuarto gol / Foto: SFC

Las jugadas de estrategia, punto positivo

Si algo bueno hizo el Sevilla fueron las jugadas ensayadas. Ya había mostrado en algún que otro partido que a balón parado el Sevilla gana y mucho gracias a la altura de sus jugadores. Los tres goles vienen de tantos centros. El gol del punta galo viene tras una falta botada por Escudero, donde Ben Yedder remata con el pie para superar a Adán. El gol de Kjaer viene precedido por una falta que tiene origen en el mismo lugar que el primer gol. El Sevilla sacó esa falta en corto y acabó en la otra banda donde Navas centró hacia la frontal para que el Mudo rematara de cabeza y este asistiera al danés. El tercero viene tras un centro de Banega de falta que recorrió todo el área y en la otra banda Nolito centraba para que Lenglet rematara a placer.

Los tres goles fueron a balón parado, que es la clave ofensiva de este Sevilla

Seguramente esto no servirá para que el sevillista mire con otros ojos el partido, pero al menos es algo positivo sobre lo que el Sevilla puede hacerse fuerte y decisivo. Aun así, los jugadores sevillistas realizan demasiados centros defectuosos. Muchos no se elevan lo suficiente como le suele pasar a Éver y otros van dirigidos a donde se encuentran defensores rivales como hace Navas. Pero es gracias a este tipo de jugadas donde jugadores como Kjaer demuestran su potencial, ya que en las labores que debe realizar no destaca precisamente.

Dos de los tres goles los anotaron defensas. Son gracias a su poderío aéreo y es una faceta que se debe seguir explotando, pero el Sevilla no puede esperar que la defensa salve, ofensivamente, al equipo. En esta faceta, Montella debe encontrar soluciones eficaces para que, desde el medio del campo a la delantera, el equipo sea capaz de originar peligro real con tanta facilidad como si de un centro se tratara. Mucho trabajo por delante que debe dar sus frutos, sin más demora, este jueves ante el Cádiz e intentar conseguir que tenga una continuación en partidos venideros. El equipo hispalense necesita cuanto antes conseguir velocidad de crucero para no ver peligrar su participación europea de cara a la próxima temporada. La Champions suena a quimera, pero la Europa League es lo mínimo que se puede exigir.

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