Más que un gol
El Celta celebrando el gol de la victoria | Fuente: RC Celta

Un gol es un gol. Si se marca uno más que el rival supone una victoria, pero en el caso del Celta adquiere una importancia mayor si lleva el sello de Iago Aspas.

El delantero de Moaña había comenzado la temporada con luces y sombras, siendo menos incisivo que en años anteriores y protagonizando pocas ocasiones. Este "mal" que sufrió el ariete se unió al arranque poco goleador del conjunto celeste, con lo que el impacto fue todavía mayor. Sabido es que el diez suele marcar pasadas unas jornadas, pero en el celtismo se generó un cierto nerviosismo al ver que llegaba la jornada ocho y el tres veces Zarra no había visto puerta. Y conociendo a Iago, él también lo estaba. 

Cierto es que la llegada de otros jugadores ha provocado que la influencia en el juego de Aspas no sea tan crucial, si bien sigue siendo el factor diferencial del equipo.

La estadística no falla

Si algo tiene la estadística es que muestra las tendencias y en el caso del "zar das bateas" era que lo máximo que había tardado en ver puerta en primera división fue hace un par de temporadas en la jornada ocho. Ese factor, unido a que jugaba en casa, dotaba al ambiente de Balaídos de una certeza de que algo tenía que ocurrir.

Y, claro, ocurrió. El más pillo de la clase. Un remate cruzado de Santi Mina al que el pillo delantero dio un cabezazo en el segundo palo. Y Iago, liberado y seguro de sí mismo, celebró el gol como solo él sabe. De pie con la mano en el escudo, su icónica celebración, acompañada de una cara de satisfacción que parecía decir "agarraos, esto empieza".

Un paso adelante del proyecto Celta

Un gol que supone un subidón anímico a Iago, al celtismo y a Fran Escribá. Sin duda el técnico valenciano respiró aliviado cuando el árbitro señaló el pitido final de un partido en el que el Celta se jugaba la viabilidad del proyecto.

Este puede ser el punto de inflexión que determine el futuro del equipo. Esta temporada se pudo observar como otros jugadores iban cogiendo ritmo competitivo y galones, pero faltaba la pieza clave. Un jugador diferencial, único, un termostato del celtismo. Si él está contento, la afición puede estar tranquila. 

Con este tanto, se sitúa en el Top 100 de goleadores históricos de La Liga. Paso a paso Iago Aspas sigue agrandando su leyenda.

 

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