Sestao River, el orgullo del pueblo
Foto: Ana Alonso, VAVEL

Con la industrialización de Vizcaya, fueron muchas personas las que migraron al País Vasco en busca de un trabajo y con intención de instalarse allí durante un largo tiempo. La creación de Altos Hornos o La Naval contribuyó a paliar la grave crisis laboral de aquellos años y produjeron un gran incremento del número de habitantes en pueblos como Barakaldo, Santurce o Sestao. 
 

Ante las ganas de hacer deporte de la impetuosa juventud de la época, en octubre de 1916 se funda la Sociedad Polideportiva “Sestao Sport Club”, la cual acoge en sus comienzos varias disciplinas deportivas como el fútbol, el alpinismo, la pelota a mano, el remo, el ciclismo o incluso el boxeo.

En lo que al fútbol respecta, el interés de la población sestaotarra por este deporte, tuvo su origen en el frontón del Patronato, donde los chavales empezaban a darle a la pelota de trapo. Allí fue donde se juntaron dos grupos de jóvenes que decidieron federarse, formando así el Sestao Sport Club en el año 1916. La sección de fútbol de la entidad iba dando poco a poco sus primeros pasos. Inicialmente, vestían de blanco y negro, gracias a las camisetas heredadas por el Sestao Constante, equipo del que procedían varios jugadores que defenderían posteriormente la camiseta del River. Los recursos eran escasos, ni siquiera disponían de un campo propio, por lo que entrenaban en una campa de Repélega y disputaban los partidos como locales en el campo del Erandio o en Romo.

En sus primeros años, el Sestao Sport Club disputaba solamente amistosos y algún que otro torneo, hasta que en 1919 ya con la vestimenta verdinegra, debutaba en el Campeonato Infantil de la Federación regional del Norte en la serie C. Los jugadores sestaotarras eran muy superiores a sus rivales, lo cual les llevó a proclamarse campeones de su categoría y a lograr una serie de ascensos consecutivos que les alzaría hasta la Serie A.

BIENVENIDOS A LAS LLANAS

Fruto de las buenas actuaciones y de los ascensos, el club fue logrando adeptos y eso se hizo notar en 1923, cuando el Sestao Sport Club lograría por fin tener un campo propio en el pueblo. Gracias a un acuerdo con la Familia Buerba Amezaga, la campa de Las Llanas fue cedida al conjunto verdinegro. La inauguración del estadio se lleva a cabo el 9 de septiembre de 1923, con la visita del Athletic Club, al que el Sestao se impone por dos goles a uno ante aproximadamente 11000 espectadores, de los cuales, 9000 tenían que ver el partido de pie.

Durante la década de los años 20, el Sestao Sport Club se mantiene en la serie A vizcaína a la sombra del Athletic Club y del Arenas, a la vez que comienza a disputar el Campeonato Nacional de liga en Tercera División. El fútbol comienza a volverse profesional y los sestaotarras pasan por momentos difíciles con la aparición de fuertes rivales a nivel estatal. A pesar de eso, en los años 30 logran tener un par de ocasiones para tratar de ascender a la segunda división, pero sin éxito.

Tras la Guerra Civil, con el Sestao asentado en la Tercera División, el club verdinegro comienza a ser una mina de jóvenes futbolistas para el Athletic Club. Tanto los leones, como otros equipos de primer nivel, aprovecharon la buena generación de jugadores de Sestao para reforzar sus filas de forma barata.

Cartel inauguración de Las Llanas. Foto: Sestao River
Cartel inauguración de Las Llanas. Foto: Sestao River

OBJETIVO SEGUNDA

Los años 50 comenzaban con la vista puesta en la Segunda división. El Sestao Sport Club quería dar de una vez por todas el salto a la categoría de plata y finalmente el soñado ascenso llegaría en la temporada 1953-1954. Durante esa campaña, los sestaotarras no perdieron ni un solo partido en su estadio, desarrollando un juego que maravillaba en España al igual que por aquel entonces lo hacía el River Plate por todo el mundo. La superioridad que tenían ambos equipos sobre sus rivales, cada uno a su escala, hizo que el Sestao se ganara el apodo de “River”, lo cual supuso el origen del nombre que  años más tarde recibiría el club. 

Tras seis años en Segunda, el Sestao Sport Club desciende en la temporada 60-61 y vuelve a la Tercera División. Dos subcampeonatos es todo lo destacable del club durante esta década, en la que no logró superar nunca la promoción, y así seguiría hasta la temporada 77-78, cuando pasa a jugar en la recién creada Segunda división B en lo que sería el inicio de los años gloriosos del club. 

AÑOS DE GLORIA

Llegaron los 80. Desde los primeros compases de la década, el equipo está arriba en la clasificación. Pero, no es hasta la temporada 84-85, cuando de la mano de Javier Irureta, el Sestao logra el segundo ascenso de su historia a la Segunda división. Las Llanas vivía tiempos espectaculares, el equipo sestaotarra se asentó en la Segunda división e incluso estuvo a punto de tocar la gloria cuando en el año 1987 disputó los playoff de ascenso a Primera ante un sólido Celta de Vigo que finalmente logró hacerse con una plaza en la categoría reina. Aquel año es muy recordado por la afición ya que casualmente también fue el año en el que el Real Madrid visitó Las Llanas por primera y última vez en su historias en la ida de dieciseisavos de la Copa del Rey. Los verdinegros consiguieron poner en serios apuros al conjunto merengue pero no pudieron pasar del 0-0 y finalmente cayeron por un duro 3-0 en el Santiago Bernabéu. 

Con el fin de la década de los 80, terminan también los años gloriosos de un Sestao Sport Club que se da de bruces con la realidad. La situación económica comienza a preocupar y el equipo parece condenado al fracaso. En 1992 el club se convierte en Sociedad Anónima en un intento por mejorar su situación en los despachos, pero el cambio no tiene éxito y el Sestao Sport Club, S.A.D. termina descendiendo en el año 1993. La situación cada vez iba a peor hasta que en el año 95 comenzaron a producirse impagos a jugadores, encierros de la plantilla en las instalaciones de Las Llanas e incluso intentos de compra por parte de inversores con dudosos intereses. Finalmente, el gran agujero económico se tragó a un club con 81 años de historia.

XI inicial del Sestao Sport Club en las Llanas. Foto: Sestao River
XI inicial del Sestao Sport Club en las Llanas. Foto: Sestao River

BORRÓN Y CUENTA NUEVA

Inmediatamente después de la desaparición del Sestao Sport Club, los nostálgicos socios de un club histórico fundaron el hoy conocido Sestao River Club, un club con los mismos colores, mismo campo y misma camiseta pero con una nueva estructura y la ilusión renovada. Tuvieron que pasar 8 años tras su debut en el 96 para volver a ver al Sestao River en la Segunda división B. Desde entonces, el River ha estado vagando entre la Tercera y Segunda división B, con una afición que acompaña año tras año a un equipo que poco a poco se ha convertido en el orgullo del pueblo. Hoy en día, el River milita en Tercera división y sueña un año más con lograr el ascenso, tras quedar eliminados en la última ronda de los playoff de la pasada campaña. Por el momento, todo apunta a que los riverzales volverán a vivir la emoción de los Play-off a final de temporada. ¿Logrará un histórico como el River volver a colarse en la división de bronce?

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