Golpe sobre la mesa
Imagen vía: Valencia CF

Incrédulo. Sorprendente. El Valencia de las grandes citas vuelve a sacar su mejor versión contra el Real Madrid y deja tres puntos vitales en Mestalla en los que el alma, la garra y la justicia del VAR marcaron el rumbo de un partido insólito que no dejaría a nadie indiferente.  

En el punto de mira. Así es como estaba el conjunto de Javi Gracia tras encadenar tres derrotas consecutivas frente al Betis, Villarreal y Elche. El empate contra el Getafe dejó algunos destellos de que el equipo lo intentaba y la situación empezaba a revertirse. 

Mestalla se vistió para una gran cita. Con todos los ojos puestos en el Real Madrid y sin esperanzas ni fe en el Valencia, el murciélago abrió sus alas y comenzó a volar demostrando que podía estar a la altura. El vestuario ché inauguró el encuentro con una combinación de actitud y nerviosismo. 

Tras varios intentos por parte del conjunto de Zidane, un error del Valencia provocó la primera sentencia para los blancos en el partido hacia el minuto 23. El gol desde la frontal de Karim Benzema no creó desánimo en un Valencia que, pese a todo, no dejaba caer los brazos. 

Con la justicia del VAR de su parte

El Valencia volvió a hacer historia. Y no precisamente por haberle marcado cuatro goles al Madrid, sino porque por primera vez en toda su trayectoria en La Liga, se pitaron tres penaltis a favor de los de Mestalla. El videoarbitraje fue clave hasta en tres ocasiones y pudo subir al marcador un gol fantasma que ni el árbitro ni el linier habían visto. 

Gil Manzano había estado durante toda la semana en el punto de mira tras haber protagonizado varios errores en distintos partidos del Valencia. Sin embargo, la actuación del colegiado y de su conjunto en la sala VAR permitieron al Valencia, a diferencia de otras ocasiones, tener la justicia de su parte

Tras la parada de Courtois en el primero de los penales, un remate de Yunus Musah provocó que el VAR viese oportuno la repetición de este tras adelantarse en el área antes de conceder la orden del lanzamiento. 

Y de nuevo, la magia de Carlos Soler. Al estilo Mendieta, el canterano no solo no dudó hacia donde lanzaría, sino que no le tembló el pulso en los tres penaltis a los que tuvo que hacer frente. Liderando al equipo hacia el camino de la victoria hasta en tres ocasiones, el mediocentro adelantó al Valencia en el encuentro. 

Sin embargo, la figura de un hombre destacó por encima de todo el partido, José Luis Gayá. El lateral izquierdo de Javi Gracia volvió a demostrar que la capitanía se gana en el terreno de juego y no en los despachos. Corrió la banda hasta desquiciar a Lucas Vázquez y mantuvo la calma y el juego de un equipo que necesitaba blindar tres puntos de oro. 

Imagen vía: Valencia CF
Imagen vía: Valencia CF

Contra todo pronóstico y con la magia de los que guían al murciélago desde el mismísimo cielo, el conjunto ché cerró un encuentro que muchos daban por perdido incluso antes de haberse disputado. Porque el Valencia de las grandes citas, pocas veces se permite fallar. Porque el vestuario está mentalizado, porque el escudo está por encima de jugadores y dirigentes. Porque a veces, la garra, el alma y corazón, también ganan. 

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