Mucho Atlético para tan lesionada Real
Barrenetxea rodeado de rivales ||. Foto: Real Sociedad

Derrota en la expedición donostiarra al Wanda, que se vio claramente superada en gran parte de un partido que muy probablemente, habría estado mucho más disputado de no ser por la multitud de jugadores que suman los blanquiazules en enfermería.

  • Primera mitad de apisonadora rojiblanca

El Atlético de Madrid salió con las ideas muy claras. Desde el primer momento, buscó aprovecharse de la presión alta de la Real para arrastrar a la zaga de los vascos y buscar los espacios, con Marcos Llorente como protagonista. Así llegaron las dos primeras ocasiones claras de gol en cosa de tres minutos. Marcos Llorente superó a la línea defensiva realista para regalar un gol que inexplicablemente mandó arriba Suárez y más tarde se plantó solo contra Remiro, aprovechándose de su zancada, teniendo que intervenir el guardameta navarro en dos tiempos para salvar a su equipo. Todo esto sin haber superado el minuto 10 de partido.

Lo que más se temía el aficionado txuriurdin, llegó cinco minutos más tarde. En la segunda jugada de un córner, con casi todo el equipo metido en el área, la Real Sociedad no fue capaz de defender un centro del incansable Llorente al segundo palo, que controló y marcó con la puntera Carrasco para abrir el marcador en el Wanda Metropolitano.

Los colchoneros no quedaron satisfechos con ese gol. Encararon los segundos 15 minutos del primer tiempo de la misma manera y aunque la Real lo intentó, se veía superada en todas las facetas del juego. Antes de concluir la primera media hora de partido, la constante pelea de Suárez contra los rivales atrajo a los jugadores de Imanol y dio una asistencia perfecta al espacio que Correa no perdonó. Disparo cruzado y 2-0 a favor del líder de LaLiga.

Los defensas zurdos del equipo guipuzcoano se veían abrumados. Monreal estaba demasiado adelantado y Sagnan desubicado, lo de este último sea quizá por la falta de minutos en el verde durante los últimos meses. Al menos, antes de marcharse al túnel de vestuarios, la Real gozó de una bonita ocasión de gol con un disparo de Isak que desvío la parte exterior del palo que defendía Oblak. Sensación de superioridad absoluta la de los chicos del Cholo.

  • De menos a más; final digno

Con la intención de cambiar lo visto en la primera mitad, la Real Sociedad quiso proponer y controlar el partido, pero el Atlético se sentía cómodo en defensa y seguía haciendo daño en los contraataques. Afortunadamente para la Real, se notaba un ligero desgaste en los jugadores colchoneros como efecto secundario de la intensidad del primer tiempo, por lo que la Real pudo avanzar metros y pisar área rival.

En cuanto a ocasiones se refiere, la sustitución de Isak en el descanso afectó a los de San Sebastián, con un Bautista desaparecido y un Oyarzabal desentendido del juego. Portu tomó el mando de las ofensivas realistas y apuntó estuvo de meter en un aprieto a los del Atlético en dos ocasiones; primero un remate a botepronto que salvó Oblak y posteriormente un mano a mano que mandó al palo y no tuvo suerte con el rebote el murciano.

La mejora de la Real era considerable y finalmente obtuvo el premio del gol. Un córner al primer poste con hucha incluida de Bautista se convirtió en el amago perfecto para el recién ingresado Zubeldia, quién controló y remato con rabia para recortar distancias a falta de 10 minutos por jugar. Tantas ocasiones desperdiciadas por los locales les costó un final agónico y el Cholo a punto estuvo de saltar al campo con los nervios a flor de piel.

  • Físicamente justos, aunque moralmente enchufados

Finalmente, los colchoneros se llevaron la primera y más importante final de finales y la Real tendrá que sufrir y esperar a que sus rivales directos (Betis y Villarreal) no consigan la victoria para mantenerse en la quinta plaza de la Liga Española.

Pese a llegar muy justos de personal, con múltiples bajas de jugadores con un rol clave en el once, la Real sacó fuerzas para apretar al líder en su estadio y hacerle sufrir hasta el final. La capacidad luchadora con la que cuentan jugadores como Portu o Barrenetxea  refuerzan a un equipo que, con un poco más de suerte y menos lesiones habría podido asegurarse la clasificación europea mucho antes.

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