La Champions como agua para la resaca rojiblanca

El Atlético de Madrid se impuso al PSV gracias a dos tanto de la dupla francesa. Los de Simeone volvieron a la senda de la victoria tras las derrotas ligueras y ya son primeros de grupo a falta de la visita a Múnich.

La Champions como agua para la resaca rojiblanca
Foto: Daniel Nieto - VAVEL
Atlético de Madrid
2 0
PSV
Atlético de Madrid: Oblak, Vrsaljko, Giménez, Godín, Filipe, Gabi, Tiago, Koke, Carrasco, Griezmann y Gameiro
PSV: Zoet, Arias, Isimat, Moreno, Willems, Pröpper, Schwaab, Pereiro, Ramselaar, Bergwijn y Zinchenko
MARCADOR: 1-0, Gameiro, min. 53 | 2-0, Griezmann, min. 65

“Hoy no podía fallar”, le dice Antonio como respuesta mientras sujeta con su mano derecha firmemente la caña que se acaba de pedir en el Doblete. La pregunta era clara: "¿Tú no currabas? ¿Qué haces un martes aquí?”. En efecto, el Atlético de Madrid no podía fallar ante el PSV, no por la clasificación – que dejó bien atada tras imponerse a los tres rivales de su grupo-, sino por cuestión de orgullo y por eso que tanto pronuncia Diego Pablo Simeone: “cabeza”.  El Atlético de Madrid necesitaba levantarse tras los pinchazos ligueros, uno de ellos, el derbi ante el Real Madrid.

Los del Manzanares salieron como aquel que rompió un plato y piensa comprar una vajilla. Con la dupla francesa en ataque y  Koke, Gabi ,Tiago y Carrasco en el centro del campo, los rojiblancos trataron de perforar cuanto antes la barrera visitante. Un zurdazo de Gameiro, quién buscó el protagonismo desde el primer minuto  a pase de Carrasco y un cabezazo de Godín en los primeros compases abrían un encuentro que se iría estabilizando con el avanzar del reloj. El Atlético, que empezó con la intención de hacerse dueño y señor del balón, fue de más a menos en la primera mitad. El cuadro de Simeone, pasó de un aluvión de ocasiones entre las combinaciones de Carrasco y Gameiro a esperar calmados y sustentados en un sólido Oblak al error de los chicos de Cocu.

El  PSV gozó de escasas ocasiones en la primera mitad, y menos aún, de peligro con la zaga colchonera anulando la delantera visitante, los de Cocu trataron de provocar los huecos a raíz del toque, mediante el cual, no acababan de encontrar la comodidad por la incipiente presión de los chicos de Simeone.  En resumen, un primer asalto en el que ninguno de ambos equipos arriesgó demasiado, probablemente porque las tornas ya estaban resueltas. Al PSV parecía valerle el empate desde el minuto uno y el Atlético, más activo, no acabó de encontrar la eficacia –esa que parece haber perdido últimamente- para perforar las redes de Zoet. Necesitaban más ambos conjuntos en la segunda mitad.

Pólvora francesa

El Atlético que acostumbra a salir fuerte del vestuario -debe ser cosa de Simeone- saltaba al segundo asalto dispuesto a clasificarse como primero de grupo, por eso de no jugarse las castañas en Múnich, y ya de paso, acabar con la mala racha. Gameiro, con mucho hambre de gol, gozaba de dos ocasiones que no llegaba a convertir. El Calderón se venía arriba, el Atlético avisaba; se acababan las tonterías.

Era el minuto 54 cuando todos los presentes del Vicente Calderón, castigados por el frío del Manzanares, cantaban el primer tanto. La celebración fue estruendosa, y con cierto tono agridulce: el  Atlético se volvía a encontrar con el gol tras la aparente crisis propagada por la prensa, y Gameiro, que tanto había buscado la diana, se estrenaba en competición europea como goleador rojiblanco, el galo cogió velocidad por la banda derecha y cruzó el esférico con su mimo particular para acabar enviándolo al fondo de las redes de Zoet. Eligió bien el galo para su estreno, anotó el gol 100 del Atlético en Competición Continental.

El Atlético, cómodo con el dominio del esférico, quería más. Fue un incansable Antoine Griezmann, que no dejaba de presionar a un Zoet al que le crecía incipientemente el nerviosismo, quien acabó anotando el segundo de la noche. A pase de Tiago, que volvió al centro del campo como si nunca se hubiera apartado de él, el galo no perdonó ante el portero del PSV. Como respuesta, el fondo sur del templo rojiblanco repasaba de arriba abajo la lista de jugadores indios empezando por Moyá y acabando por Antoine Griezmann.

Como aquel que se mete a la cama con la tripa llena, el Atlético de Madrid durmió el partido.  Entre los cambios de Simeone –el único inquieto del estadio- y los toques en el centro del campo, los rojiblancos acompañaron la contienda a su fin anulando la cara ofensiva de los chicos de Cocu que no paraban de estamparse una y otra vez con la barrera creada por el muro uruguayo. Así, el Atlético de Madrid volvió a encontrarse con la victoria; esa a la que esta temporada no ha dado en ningún momento la espalda en la Liga de Campeones.  Los de Simeone se impusieron cómodamente gracias a los dos tantos de su dupla francesa, clasificándose como primeros de grupo a falta de la visita a Múnich; que se dice pronto. Este Atlético está cada vez más obsesionado y sabe bien lo que busca, los rojiblancos quieren ser reyes de  Europa y su afición no parará hasta conseguirlo. “Efectivamente Antonio, hoy no se podía fallar”.