¿Acero oxidado en Pittsburgh?

¿Acero oxidado en Pittsburgh?

Los Pittsburgh Steelers no consiguen hacer funcionar a su ataque y las miradas empiezan a fijarse en el rendimiento de las tres B's: Ben, Brown y Bell.

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Alvaro Moreno Cuquerella

Esta semana hicimos referencia al bajón de Ben Roethlisberger y a sus intrigantes declaraciones. El problema de los Steelers no acaba ahí, sino que las dudas se han extendido a toda su ofensiva. Lo que a principios de temporada se dibujaba como uno de los grandes ataques de la AFC se presenta en la sexta semana de competición como una nube de interrogantes, a pesar de que como veremos más adelante, los números siguen estando ahí.

Las tres B's de la NFL —Ben, Brown y Bell— están teniendo temporadas bastante dispares. En el caso del pasador, sus números caen en picado y no se parecen en nada a las cifras a las que Roethlisberger nos tiene acostumbrados. Tradicionalmente, Big Ben ha sido un jugador un tanto irregular: muy potente en casa y algo menos peligroso fuera de la ciudad del acero. Aún así, sus números continuaban siendo los de uno de los pasadores top de la liga. Este año, sin embargo, acumula estadísticas de manera alarmante, marcando cifras que no veíamos desde hace muchos años.

¿Ha perdido la magia Roethlisberger?

Las estadísticas no mienten. Parece ser que cuando Big Ben hablaba de retirada a principios de año no lo decía en broma. Los números que ha registrado en lo que va de temporada cuentan una historia desalentadora. El 61.5% de pases completados significa la tercera peor marca de la carrera del pasador, que no caía a esos guarismos desde 2008, cuando al igual que en 2006 no fue capaz de romper la barrera del sesenta por ciento. Podemos decir que 2006 fue el peor año de la carrera de Roetlisberger, lanzando solo 18 pases de TD contra 23 intercepciones. De mantener el ritmo actual —seis anotaciones contra siete intercepciones— acabaría la temporada con 20 pases de TD y 22 intercepciones. El rating de 75.8 que resulta de sus estadísticas es su segundo peor, solo por encima del 75.4 de aquel 2006. Por si eso fuera poco, los datos de yardas por pase intentado —6.5— y yardas por pase completado —10.6— son los más bajos de toda su carrera.

Comparándolo con los pasadores de esta temporada en la NFL, la única estadística en la que Big Ben consigue aparecer en el top diez es en cuanto a intercepciones, lo cual es una horrenda noticia para los de Pittsburgh. Solo DeShone Kizer, de los Browns, ha lanzado más intercepciones que él, con nueve. Su porcentaje de pases completados es vigésimo tercero, lo mismo que sus yardas por pase completado. Desciende al vigésimo sexto cuando hablamos de yardas por pase intentado. Sus 253.8 yardas por partido le valen para colocarse duodécimo en la tabla, pero en rating es vigésimo noveno, solo por delante de Cutler, Flacco y Kizer. Los engranajes de Big Ben pierden fuerza, o eso parece.

Antonio Brown, a lo suyo

Quien no parece estar resintiéndose en exceso de los males del pasador de los Steelers es Antonio Brown, el fantástico receptor de la franquicia de Pittsburgh. Brown lidera la liga en cuanto a pases lanzados hacia él, recepciones y yardas de recepción. De hecho, las 109 yardas de recepción que promedia por partido son el segundo mejor dato de su carrera, solo por detrás de unas impresionantes 114.6 que registró en 2015. Donde podemos ver el problema es en el abismo que separa a Brown —545 yardas de recepción— del resto de receptores de los Steelers. El segundo jugador que más yardas de recepción acumula es Martavis Bryant, con 204. Luego encontramos a JuJu Smith-Schuster con 160 y a Jesse James con 151. Esto significa que Antonio Brown cuenta con más yardas de recepción que los tres siguientes en la lista combinados.

Otro dato interesante es el número de veces que Antonio Brown ha conseguido anotar. Por sorprendente que parezca, solo ha conseguido una recepción de touchdown en los cinco partidos que ha disputado. Después de no bajar de las dos cifras en cuando a anotaciones en los últimos tres años, esta temporada su proyección está por debajo de cinco. Sería su peor marca desde 2012.

¿Qué sucede con Le'Veon Bell?

Después de no disputar la pretemporada con su equipo por temas de disputas contractuales, el corredor de los Steelers empezó con un par de partidos algo flojos, lo cual puede estar pasando factura a sus estadísticas, pues los números son fríos y no entienden de condicionantes. Aún así, Le'Veon Bell es el quinto jugador de la liga con más yardas de carrera, con un total nada despreciable de 371. Mantiene, además, una carga de trabajo bastante amplia, siendo el tercer jugador de la liga que más carreras ha intentado, quedando su promedio en veinte carreras por partido. Solo Elliott y Fournette corren más veces que Le'Veon.

Bell, además, acumula ya tres anotaciones terrestres, colocándolo en una proyección de aproximadamente diez en la temporada, lo que sería una plusmarca personal. El dato es más comprensible teniendo en cuenta que Bell solo ha disputado una temporada completa en una ocasión, en el año 2014. Encontramos un número alarmante en las estadísticas del corredor de los Steelers este año, y es que  promedia 3.6 yardas por cada carrera que intenta. Este dato lo coloca vigésimo octavo en la liga y en su libro particular es el peor dato desde que, como novato en la liga, promediase 3.5 yardas por carrera. Desde entonces podía presumir de unas impresionantes 4.7 yardas por carrera en 2014 y 4.9 en 2015 y 2016. Sus 74.2 yardas por partido son también un dato bastante poco ilusionante, ya que viene de promediar 105, 92 y 85 los años anteriores.

Donde Bell mantiene sus números con constancia es en cuanto a recepciones. En el total, al menos, pues los 5.4 balones que atrapa por partido son la segunda mejor cifra de su carrera. En la otra cara de la moneda, cuando hablamos de conseguir yardas con esas recepciones, las 5.3 que consigue cada vez que embolsa un balón son el peor dato de su trayectoria. No es más que otra prueba más de que el ataque de los Steelers está sufriendo.

Aún en la carrera por la AFC 

A pesar de los alarmantes datos y las negativas estadísticas, los Steelers se mantienen en la cima de su división con un balance de tres victorias por solo dos derrotas. El actual estado de su división, la AFC Norte, les da algo de colchón, pues tanto Baltimore como Cincinatti están pasando dificultades en su juego y los Browns parecen mantenerse en su línea de no ganar partidos. La imagen en la conferencia no varía demasiado, ya que salvo el brillante inicio de temporada de los Chiefs, ningún equipo ha conseguido separarse del resto. Tanto Patriots como Jaguars comparten balance con los Steelers, y los Broncos se encuentran en la división de los Chiefs, por lo que ambos conjuntos se tendrán que hacer daño mutuamente en lo que queda de temporada.

Superar la derrota ante los Jaguars no será nada fácil, y un viaje a Kansas City para enfrentarse a los Chiefs en Arrowhead no parece la mejor medicina. Big Ben tendrá ante sí un reto monumental, y otra actuación floja no ayudaría en nada a su situación actual. Los aficionados comienzan a estar con la mosca detrás de la oreja, preguntándose si el año que viene será otro el que lance los balones en Pittsburgh. De momento la temporada 2017 pasa por alcanzar los playoffs, y ahí están las tres B's —cada una con sus problemas— para enderezar el barco. Si es que pueden.

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