Miércoles negro para los estadounidenses
John Isner en 2015. Foto: atpworldtour.com

Lesiones, derrotas inesperadas o el inexorable paso del tiempo. Son solo alguno de los motivos a través de los cuales se puede explicar el pésimo estado de forma del ya veterano John Isner y de un Steve Johnson que prometió emociones fuertes con su juego a final de 2015, y está decepcionando sobremanera esta temporada. Su paso por Suiza estaba revestido de un halo de esperando para los aficionados yankees, que añoran un nivel medio aceptable de su tenis antes de la eclosión de jugadores jóvenes como Fritz, Tiafoe, Paul o Novikov. Habrán de seguir esperando, tras las inesperadas derrotas en octavos de final del cuarto y séptimo cabeza de serie, respectivamente.

Kuznetsov acelera su progresión

Poco a poco, sin prisas y huyendo de las expectativas grandilocuentes. Así avanza Andrey Kuznetsov desde hace años, y ya está situado en el puesto 40 del ránking. No es un mal jugador sobre tierra batida, aunque su esquema de juego sea claramente atacante. Supo jugar frente a un Johnson muy precipitado con su drive y negado con el revés cortado, que puso de manifiesto los severo problemas de confianza que atraviesa.

El ruso rompió el servicio en el momento preciso, y se impuso por 7-5 6-4. Billete a cuartos de final donde se verá las caras con Lukas Rosol, partiendo como favorito para meterse en semifinales y buscar la que sería su primera final en un torneo ATP.

Isner cae derrotado sin perder el saque

Treintañeros que han visto tiempos mejores. Así son Isner y Rosol, siempre fieles a su inconfundible estilo, y así se batieron en un duelo tan igualado como limitado en peloteos. Resulta impresionante comprobando las estadísticas, ver que el estadounidense no venció en este encuentro. 29 saques directos y ni una sola pelota de break en contra, son factores que no parecen complementarios con una derrota, pero la falta de confianza y frescura física y mental del de Greensboro tanto al resto como en los tiebreaks, lo explica.

John apretó durante el primer set, se movió bien y forzó tres bolas de rotura, de las cuales aprovechó una de ellas. Ahí acabaron las hostilidades. Ambos sacaron a las mil maravillas, aunque Isner demostró una nula capacidad por inquietar a un Lukas cuyo servicio fue mucho menos letal que el suyo. Se disputaron dos tiebreaks dramáticos para los intereses del estadounidense, en los que erró en los momentos claves.

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