John Isner sigue derribando obstáculos

El estadounidense John Isner se metió por primera vez en los cuartos de final de Wimbledon tras batir, 6-4 7-6 y 7-6, al joven griego Stefanos Tsitsipas.

John Isner sigue derribando obstáculos
John Isner sigue derribando obstáculos | Foto: Zimbio

Regresó el tenis al All England's Tennis Club. Tras el tradicional parón provocado por el Middle Sunday, los 16 supervivientes en este impredecible torneo de Wimbledon harían acto de presencia en una intensa y cargada jornada de lunes, que brindaría partidos de lo más variopinto, siempre con ese toque clásico y romántico. Como ya sabemos, Wimbledon es un Grand Slam en el que de poco valen los pronósticos; de pronósticos, precisamente, saben muy bien nuestros dos protagonistas en el día de hoy, ya que se han encargado de voltearlos todos. Un duelo generacional y con estilos contrapuestos que prometía emoción e intensidad: John Isner y Stefanos Tsitsipas.

John Isner sigue reescribiendo su propia historia superada ya con creces la treintena. El de Greensboro, Carolina del Norte, vive una de sus semanas más gloriosas desde que es profesional. Siempre con la espina clavada de su mal hacer en Londres, el jugador de 33 años alcanzaba por primera vez en su carrera la segunda semana en Wimbledon después de derrotar, 3-0, al moldavo Albot. Campeón del Masters de Miami, el primer y único Masters 1000 en su carrera, Isner no quiere frenar, y ve en este Wimbledon una oportunidad única de seguir desmantelando barreras.

Por otro lado, el griego Tsitsipas todavía está cimentando lo que promete ser un brillante futuro. El ateniense, finalista en el Godó y asentado ya entre los 50 mejores del mundo, nunca había superado una segunda ronda de Grand Slam, por lo que estos octavos de final suponen uno de los mejores registros de su carrera en cualquier ámbito. Pese a tener en Barrere, Donaldson y Fabbiano una competencia más bien discreta, Tsitsipas ha tenido que trabajarse mucho los partidos, llegando a ceder hasta tres sets en todo el torneo. Consciente de lo peculiar de la hierba, y de su gusto por la tierra batida, el griego ha exhibido una versatilidad impropia de su edad, un factor muy a tener en cuenta de cara a próximas aventuras.

Con tan solo un enfrentamiento en la hemeroteca, duelo que tuvo lugar en el Masters de Shanghai, la pasada campaña, y que se saldó con triunfo americano por un doble 7-6 en la segunda ronda, se preveía un partido igualado, que probablemente sería resuelto gracias a pequeños detalles y fallos del adversario.

Isner ejecuta un golpe crítico en el primer set

Este encuentro histórico, que ya marcaba el mejor resultado de ambos jugadores en Wimbledon, arrancó con los dos aspirantes tratando de imponer su ritmo a base de buenos servicios, que tardaron en llegar. Los pequeños problemas al saque que parecían adolecer ambos tenistas eran rápidamente sofocados por prontas reacciones, que les permitían mantener intactos sus servicios. Cogiendo ritmo poco a poco, tras varias jornadas de descanso, tanto Isner como Tsitsipas comenzaron a mostrar una mayor solvencia con el saque y la derecha, evitando a toda costa cualquier bola de break.

Dependiendo mucho del segundo servicio durante todo el primer set, fue Stefanos Tsitsipas el primero en dudar, hecho más que decisivo cuando, en el noveno juego, Isner obtendría el primer y único quiebre del encuentro, estableciendo el 5-4 a su favor. Sirviendo para ganar, el norteamericano confirmó su solidez, cerrando por 6-4 un primer parcial fugaz, que no llegó a la media hora, y en el que el número diez del ranking únicamente cedió tres puntos al saque.

Los desempates coronan al estadounidense

Un único fallo fue capaz de decidir el primer asalto en favor de John Isner. Tsitsipas, a la altura de la cita y del contexto durante el set inicial, no pudo mantener la consistencia eternamente, hecho que le lastraría durante el resto del partido. A partir del inicio del segundo parcial veríamos a un Isner mucho más íntegro y demoledor con el servicio, su gran amigo en este tipo de partidos. Sorprendentemente, el americano nunca había llegado lejos en esta clase de ambiente, propia de 'sacadores'.

El segundo set no dejó mucha historia. En una imitación de lo sucedido con anterioridad, ambos contendientes buscaron mantener sus respectivos servicios con la intención de aprovecharse de fallos del oponente, fallos que no llegarían hasta las últimas instancias. Mejorando sus números con un segundo saque que le condenó previamente, Tsitsipas pudo ralentizar el juego y dar comienzo al tie-break con una rotura a su favor. Sin embargo, el griego se diluyó, desperdició una bola de set y cedió hasta dos veces su saque para, finalmente, caer en el desempate por 10-8.

Con 2-0 en el marcador, y John Isner con pie y medio en los cuartos de final, Tsitsipas decidió cambiar su estrategia y tratar de presionar al norteamericano, más conformista en ciertos tramos del último set. Viéndose en mayores apuros para cerrar los juegos al servicio, los dos jugadores tuvieron que sudar, y mucho, para mantenerse con vida. En un tercer asalto que derivaría, nuevamente, en la muerte súbita, el guión pareció repetirse, ya que fue el griego el que atacó primero, comenzando, otra vez, con break a favor. Pese a ello, Isner, experto en estas situaciones, se agrandaría, quebrando hasta en tres ocasiones para sellar su pase a la siguiente ronda en un decisivo desempate que concluyó en 7-4.