Naomi Osaka, nueva reina del tenis mundial
Naomi Osaka posa con su trofeo de campeona en Melbourne. Foto: gettyimages.es

Naomi Osaka, nueva reina del tenis mundial

La japonesa sumó su segundo Grand Slam consecutivo, el primero en el Open de Australia, tras vencer en la gran final a la checa Petra Kvitova, octava cabeza de serie, por 7-6(2) 5-7 y 6-4 en dos horas y 27 minutos de juego. Una final que pudo ganar mucho antes, ya que estuvo 5-3 y 0-40 arriba en el segundo set. Gran pero insuficiente reacción por parte de Kvitova, que es batida por vez primera en una final de Grand Slam. A partir del lunes, Osaka ocupará el trono del circuito WTA, y parece que lo hará por mucho tiempo. 

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Manuel García

El presente y el futuro del tenis se llama Naomi Osaka. La japonesa se proclamó campeona del Open de Australia 2019, su segundo Grand Slam consecutivo, tras doblegar en una gran final a la checa Petra Kvitova, octava favorita del cuadro y que había decantado a su favor sus últimas ocho finales en el circuito. En casi dos horas y media de juego, la inminente número uno del mundo inclinó a su rival por 7-6(2) 5-7 y 6-4 en un encuentro en el que perdonó la vida a Kvitova en el segundo set y casi le cuesta caro. Finalmente, Osaka demostró su enorme determinación para sellar el triunfo de forma incontestable en la tercera manga.

33 golpes ganadores de ambas, pero Kvitova terminó con seis errores más, 39 por 33. Además, ligera superioridad de Osaka en los primeros saques, con un 76% de puntos ganados frente al 71% de su rival

Como se esperaba, ambas salieron a por todas, buscando el golpe ganador a la más mínima oportunidad. Tras unos juegos de tanteo, comenzaron a aparecer las bolas de 'break' y de set. Kvitova tuvo cinco, incluido un 0-40 en el séptimo juego. Osaka aguantó la presión a las mil maravillas para luego ser ella la que dispusiera de dos 'set points' en la antesala del 'tie-break'. Al igual que había hecho su rival momentos antes, Kvitova echó mano de su servicio y su pegada para llevar el set al desempate. Ahí, Osaka no dio opción, poniendo un contundente 5-1 con el que se cambió de lado, ventaja más que suficiente para la japonesa que, en 51 minutos de juego, inclinaba momentáneamente la final a su favor (7-2). 

Kvitova muestra su garra pero no es suficiente ante la determinación de Osaka

Se trataba del primer set que encajaba Kvitova en todo el torneo y la primera vez que la checa se veía obligada a remontar. Su respuesta en un primer momento fue firme, logrando su primer 'break' del partido para adelantarse 2-0 en la segunda manga. Pero lo que no esperaba la checa fue la reacción fulminante de Osaka, cuya motivación no bajó un ápice. La japonesa impidió a su rival consolidar el 'break' y, no sólo eso, sino que además, rompió por segunda vez consecutiva y en blanco para colocarse 3-2 arriba. El encuentro parecía visto para sentencia. Con 5-3 y 0-40 en contra, Kvitova se encontraba en un callejón sin salida pero su gen competitivo la hizo rehacerse para voltear el set en cuestión de minutos. La ansiedad por ganar pasó factura a Osaka, que se bloqueó totalmente a nivel mental, perdiendo dos veces seguidas su servicio y con el set por 7-5. 

La final había sufrido un giro inesperado. Osaka se fue a los vestuarios para tratar de aclarar su cabeza y funcionó. Como si nada hubiera pasado, la pupila de Sascha Bajin volvió a reencontrarse con su tenis y se puso rápidamente por delante en la manga definitiva (2-1). Desde ahí, hasta el final, una pregunta rondó sobre toda la pista central de la Rod Laver: ¿Volvería Osaka a fallar en el momento decisivo o, por el contrario, daría el paso definitivo para conquistar su segundo 'grande'?

La respuesta fue la segunda opción. Esta vez y tras ver como Kvitova volvía a agarrarse con todo a la pista (la checa había salvado otro 0-40 con 4-2 abajo), Osaka afrontó sin ningún miedo la tarea y sentenció con un punto de saque el que es su primer Open de Australia y su segundo título de Grand Slam consecutivo. 

Durante los últimos años, el circuito WTA ha sufrido la eterna comparación con su homólogo masculino, la ATP, viendo cómo pasaba el tiempo sin que ninguna jugadora fuese capaz de imponer algo de autoridad sobre las demás. Parece que esto ha llegado a su fin. Con sólo 21 años, multitud de recursos a nivel tenístico y, lo más importante, con una mentalidad y determinación de hierro, Naomi Osaka puede ser la figura que el tenis femenino ansiaba encontrar. A partir del próximo lunes dará comienzo su reinado, el cual no parece que va a ser cosa de días. 

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