Muguruza exhibe sus dos caras en su debut en Roland Garros
Garbiñe Muguruza durante su partido de hoy ante Taylor Townsend en París. Foto: gettyimages.es

Muguruza exhibe sus dos caras en su debut en Roland Garros

La tenista española sacó adelante su primer compromiso en el segundo Grand Slam del año, aunque lo hizo con ciertas dudas, las mismas que llevan caracterizando su inestabilidad en los últimos tiempos. Al filo de las dos horas de partido, Muguruza derrotó a la estadounidense Taylor Townsend, número 98 del mundo, por 5-7 6-2 y 6-2 en el primer encuentro disputado en la nueva pista Simonne Mathieu. La sueca Johanna Larsson ya la espera en segunda ronda.

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Manuel García

En todos los ámbitos de la vida, la confianza en uno mismo es clave para que cualquier empresa sea llevada a cabo con éxito. Garbiñe Muguruza se encuentra en un momento clave en su carrera profesional, donde la búsqueda de esa tan anhelada confianza debe imponerse al temor de un estancamiento definitivo. La española se enfrentó y, por ahora, superó a sus propios fantasmas al avanzar hacia la segunda ronda del segundo Grand Slam, del año, Roland Garros, torneo que ya ganó en 2016. También en aquella edición comenzó perdiendo en su primer partido para remontarlo y poner el modo avión en su primera conquista en París.

Ojalá algún día se repita aquel maravilloso recuerdo, pero a día de hoy, lo más importante para ella es reencontrarse consigo misma. Siendo la encargada de inaugurar la nueva pista Simonne Mathieu, con capacidad para 5.000 espectadores, la caraqueña dio su primer paso hacia adelante en el torneo parisino, aunque para ello tuvo que remontar un set a la estadounidense Taylor Townsend, 98 del ránking WTA, a la que doblegó por 5-7 6-2 y 6-2 en casi dos horas de juego. El partido tuvo dos partes muy diferenciadas: un primer set en el que la norteamericana se aprovechó de las dudas de la propia Muguruza pero dos siguientes donde la española sacó a relucir todo su potencial, que sigue siendo muy alto, para remontar con la autoridad que se presupone a una bicampeona de Grand Slam y exnúmero uno del mundo. 

Muguruza dio la vuelta a los números del primer set para terminar con 37 golpes ganadores por 29 errores no forzados y con un 25 de 32 en la red

Townsend, exnúmero también pero en su etapa júnior, es una jugadora correcta, con un buen uso de su derecha liftada de zurda, pero sin terminar de cumplir con las expectativas que se depositaron sobre ella cuando tan sólo era una adolescente. La constante inestabilidad de Muguruza, con muchos errores con su revés, dieron la oportunidad a la estadounidense de comenzar mandando en el encuentro. Tras no aprovechar un 4-2 de ventaja al inicio, Townsend puso a prueba de nuevo la ansiedad de Muguruza, que cedió en blanco su servicio en el peor momento, justo cuando sacaba para forzar el 'tie-break', y en minutos se encontraba con el primer set por 7-5.  

Una vez más. Otro encuentro más comenzando con el pie cambiado y con el temor a una nueva debacle sobrevolando por su cabeza. Pero esta vez Garbiñe dijo no. No se iba a ir otra vez por la puerta de atrás de un torneo grande. Esta podía haber sido su primera vez en París, pero su cabeza, porque el tenis ya lo tiene, reaccionó en el momento justo. Con 1-0 en contra y teniendo que afrontar otra bola de 'break' que hubiese dejado el choque muy cuesta arriba, algo hizo 'click' en la mente de la española, que salvó ese servicio y, acto seguido, recuperó de manera inmediata la confianza. Y cuando Garbiñe se suelta, puede aniquilar a cualquiera que se ponga por delante, en este caso Townsend. La americana no tuvo respuesta alguna ante el huracán de golpes ganadores que se vino encima, dejando claro que si había ido por delante era más por demérito de su rival que por mérito suyo.

Muguruza ganó el segundo set de forma inapelable, con un 6-2 y en el tercero volvió a suceder exactamente lo mismo. Con el mismo marcador, 1-0 en contra, la española coqueteó de nuevo con perder el servicio, pero salió adelante con agresividad, como siempre lo hace, para bien o para mal, y tanto se liberó que repitió el 6-2 de la segunda manga en otra exhibición de tenis ofensivo. Como ella misma ha reconocido en muchas ocasiones, el tenis siempre te da una segunda oportunidad. El problema es que hay que estar ahí para aprovecharla. Veremos si Muguruza finalmente lo consigue y que reacciones como la de hoy no se produzcan en vano. La sueca Johanna Larsson, número 172 del mundo, será su siguiente escollo en la arcilla parisina, esa en la que, tres años antes, tocó el cielo. 

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