Cabal y Farah hacen historia conquistando Wimbledon y el número uno del mundo
Cabal y Farah recogiendo el trofeo de campeones de Wimbledon 2019. Foto: gettyimages.es

Llevaban tiempo mereciéndolo y, finalmente, lograron obtener el premio a su perseverancia. En la segunda final más larga de la historia del torneo, Juan Sebastián Cabal y Robert Farah conquistaron su primer torneo de Wimbledon, que es también el primer Grand Slam de su carrera, al batir a los franceses Nicolas Mahut y Edouard Roger-Vasselin, undécimos favoritos y con una amplia experiencia en esta modalidad, por un marcador de 6-7(5) 7-6(5) 7-6(6) 6-7(5) y 6-3 en una final disputada como pocas de las que se recuerdan sobre la pista central británica. Además, esto también trae consigo otra recompensa para la pareja colombiana, que saldrá el próximo lunes en el primer lugar del ránking ATP por vez primera en su carrera. Sin duda, un premio más que merecido para dos hombres cuya regularidad y talento está sobradamente demostrada. 

Ambas parejas dieron lo mejor de sí en situaciones de máxima presión: Cabal y Farah salvaron once de las 14 pelotas de break que afrontaron. Sus rivales, nueve de once

Dentro de la igualdad reinante del choque, los franceses fueron los que encontraron más resquicios al resto, especialmente durante el primer set. Los restos a los pies de Roger-Vasselin hacían daño a los colombianos, que tuvieron que afrontar tres bolas de rotura en este mismo parcial. Comenzando una pauta que continuaría durante tres sets y medio, en los momentos clave los servicios se impusieron a los restos, llevando Cabal y Farah el set al primero de los 'tie-breaks' que tuvo el encuentro.

Justo antes de eso, con empate a cinco en el marcador, tuvo lugar un suceso que casi acaba en tragedia. Un 'smash' totalmente involuntario por parte de Farah le dio de lleno en el ojo al pobre de Mahut, que quedó 'grogui' durante algunos minutos. Afortunadamente y tras ser tratado por el fisioterapeuta del circuito, el francés pudo regresar a pista en condiciones normales. Su compañero, Vasselin, fue el que tiró decisivamente de la dupla gala para, con su habilidad al resto, conseguir llevarse la muerte súbita por 7-5. Sus rivales vendieron cara su piel, remontando de un 6-2 al 6-5 pero en la última bola de set, Vasselin aprovechó el segundo servicio de Cabal para meterse en pista y conectar un gran resto de derecha que no pudo devolver el colombiano.

Cabal y Farah invierten la tendencia

La tónica de igualdad extrema en la que se terminó convirtiendo esta final no se perdió en ningún momento. Los dos siguientes sets también se fueron al decisivo desempate, pero al contrario que en la primera manga, ahí fueron Cabal y Farah los que voltearon la situación. En el segundo salvaron una situación límite con 6-5 y 'set point' en contra para después remontar también una desventaja de 3-0 y 5-3 en el posterior 'tie-break'. Un gran resto de Farah continuado por una volea contundente al medio de Cabal permitía a los sudamericanos igualar el partido devolviendo el 7-5 del primer parcial a sus oponentes. En el tercero, los pequeños detalles volvieron a estar del lado de los segundos cabezas de serie, que volvieron a superar un marcador adverso (6-5) en el tercer desempate para acabar ganando por 8-6. El último punto fue especialmente cruel para Mahut y Vasselin, que vieron como el resto de revés de Farah tocaba la cinta y caía de su lado sin la posibilidad de alcanzarlo. 

Los colombianos se hacen fuertes en el tramo final

Tuvimos que esperar más de tres horas y media para ver el primer 'break' de esta histórica final. Los franceses reaccionaron de maravilla al golpe de perder esos dos 'tie-breaks' y se adelantaron por 3-1 en el cuarto parcial. Pero esto es lo que tiene el tenis. Tanto tiempo sin ver un rotura que vinieron dos seguidas. Mahut y Vasselin no supieron controlar bien su momento de euforia y desaprovecharon una oportunidad única de poner distancia en el marcador. Tal fue el golpe moral que los galos estuvieron a punto de decir adiós al partido de forma definitiva. Con empate a cuatro y 15-40 a su favor, Cabal y Farah perdonaron con dos restos a la red un quiebre que les hubiera dejado a un sólo juego del título y con el servicio para ello. De forma diferente a los anteriores, pero el cuarto set iba a tener el mismo desenlace: una nueva muerte súbita. Y al igual que en los precedentes anteriores, Mahut y Vasselin comenzaron mandando pero para esta vez sí, sentenciar a su favor el juego decisivo por 7-5. 

Habían pasado exactamente cuatro y 16 minutos desde el primer punto del encuentro y, llegados a este punto, el riesgo de que el partido no acabase por falta de luz era más que evidente. Hay que recordar que en esta edición sí hay 'tie-break' en el quinto set pero no hasta el 12-12. Por lo tanto y para evitar futuros parones en momentos quizá claves del partido, la organización decidió cubrir la pista central y que todo el último set se disputase íntegramente con el techo retráctil. Tras unos veinte minutos de espera, los cuatro gladiadores salieron otra vez a pista para dirimir, de una vez por todas, esta apoteósica final.

En el momento de la verdad, Cabal y Farah demostraron el por qué del ránking que van a pasar a ocupar a partir del próximo lunes. Su notable capacidad al resto terminó por desarbolar a los franceses, en particular al servicio de Vasselin, el cual cedió dos veces en este set decisivo. No pudieron a la primera, pero sí a la segunda. Tras remontar una desventaja de 0-30, otro gran servicio de Cabal le dejó una volea a placer a Farah y este no perdonó, cruzando la bola hacia un ángulo imposible para Vasselin. Tras cuatro horas y 56 minutos, el sueño se hizo realidad. Juan Sebastián Cabal y Robert Farah ya tienen el primero de los muchos Grand Slams que vendrán, si continúan rindiendo a este nivel, y además, con otro premio: ser los primeros tenistas hispanos en acceder a la primera plaza del ránking mundial por vez primera en 30 años. 

Muchas veces se tiende a infravalorar la modalidad de dobles en el mundo del tenis. Aquellos que defienden dicha postura demuestran estar completamente equivocados. A los afortunados que hemos podido presenciar esta histórica batalla sólo nos queda dar las gracias a estos cuatro monstruos por deleitarnos con este espectáculo. 

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