Charlotte Cooper y su idilio con Wimbledon
Vaidisova recorre una de las pistas del All England Club. Foto: David.

Siempre hay alguien que abre el camino, una valiente que da el primer paso y tras el cual le siguen muchas, si no fuese por ellas no seríamos capaces de poder disfrutar del tenis femenino como lo hacemos hoy en día. Y es que el mundo del deporte no siempre se lo ha puesto fácil a las mujeres, prueba de ello puede darlas todas aquellas que se tuvieron que enfrentar a cientos de personas para poder ser reconocidas como deportistas de pleno derecho como ocurría en el caso de sus compañeros masculinos. 

Cuando hablamos de tenis se nos viene a la cabeza las hermanas Williams, Sharapova, o para los más nostálgicos Navratilova, Arantxa Sánchez Vicario y Steffi Graff. Pocos se referirán a Charlotte Cooper como una de las mujeres que marcaron una época en el tenis femenino, siendo ella quien consiguió los primeros logros, consiguiendo visibilizar el papel de la mujer en el tenis y quien allanaría el camino para todas las que siguieron sus pasos. Hoy más que nunca debemos celebrar las figuras que nos ayudaron a construir los cimientos del tenis femenino.

Hace 120 años, Charlotte Cooper se imponía a la francesa Helene Prevost por 6-1, 7-5 logrando ser así la primera mujer en ganar en el tenis en unos Juegos Olímpicos. No contenta con ello, Cooper se aliaría con Reginald Doherty para vencer a la francesa de nuevo (esta vez junto a Harold Mahoney) en la modalidad de dobles mixtos, logrando así ser la primera campeona de tenis en la modalidad individual femenina y dobles mixtos. Los Juegos Olímpicos de París fueron los primeros que aceptaron la participación de mujeres y que a pesar de reconocerlas como ganadoras no podrían recibir medallas olímpicas, habría que esperar hasta los Juegos Olímpicos de St. Louis en 1904 para ver a las mujeres portando las medallas olímpicas que les acreditaban como ganadoras.

En uno de los más prestigiosos clubes de tenis de Inglaterra, el Ealing Lawn Tennis Club, empezaría a escribir la historia del tenis una jovencísima Charlotte Cooper. Cooper, quien solo disponía de dos raquetas que utilizaba según la climatología denonimándolas la del “buen tiempo” y la del “mal tiempo”, se desplazaba cada día hasta allí con la intención de entrenar. Fue allí donde empezaría a trabajar con Harold Mahony, a quien años más tarde vencería en la final de dobles mixtos de los Juegos Olímpicos de París 1900. Cooper sería recordada por ser una de las primeras mujeres que impulsó el saque por encima de la cabeza (tipo de saque que realizan todas las mujeres en el circuito actualmente).

En 1895, con 25 años llegaría su primer Wimbledon tras vencer a Helen Jackson Atkins, siendo la primera de las 11 finales (8 de forma consecutiva desde 1895 a 1902, tendrían que pasar 90 años hasta que se lograse superar esa marca, haciéndolo Martina Navratilova al aumentar con una final más el récord entre 1982-1990) que lograría en su carrera. En 1896, con tan solo 26 años, Cooper sufrió una grave infección que la dejó sorda pero que no le impediría seguir saltando a la pista para perseguir sus sueños, pues logró erigirse campeona en el All England Club hasta en cuatro ocasiones más (1896,1898, 1901 y 1908), siendo el último conseguido a sus 37 años al lograr vencer a Agnes Morton el que le daría el récord de ser la tenista de mayor edad en conseguir ganar Wimbledon. En 1912, con 41 años volvería a alcanzar una final de Wimbledon pero caería ante Ethel Thomson Larcombe.

Pasarían algunos años más hasta que Cooper a punto de cumplir los 90 años, visitase por última vez el All England Club, haciéndolo en 1961 con motivo de la comida de campeones que allí se celebraba para conmemorar el 75 aniversario de la creación del torneo. 

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