Miguel Mejía Barón, del cielo al infierno a pelota parada
Miguel Mejía Barón | Foto: Me

Los inicios de Miguel Mejía Barón como director técnico se remontan al año 1988, cuando asumió el puesto de estratega en los Pumas de la Universidad para la temporada 1988. Los Pumas venían de una derrota dolorosa a manos del acérrimo rival, el América, en la final de la temporada 87-88 por marcador de 5-1. 

Mejía Barón asumió la responsabilidad de devolver a Pumas los primeros escalones de la liga mexicana y tener revancha por la derrota sufrida en contra de las Águilas del América cuando los universitarios aún se encontraban dirigidos por Héctor Sanabria.

Miguel Mejía Barón con Pumas | Foto: RTV
Miguel Mejía Barón con Pumas | Foto: RTV

El “Tucazo” y otras glorias

La primera temporada de Miguel al frente de los Pumas fue una muestra de lo que a la postre se cosecharía bajo su tutela como entrenador. Con 41 puntos en 38 partidos disputados, Universidad Nacional terminó 8vo en la tabla general y primero de su grupo para calificarse a la liguilla y pelear por el título de campeón. En aquel torneo, la liguilla colocó a los 8 equipos en dos grupos de 4 clubes cada uno que disputaban seis jornadas, y al término de los enfrentamientos, los primeros de cada grupo se enfrentaron en la final.

Pumas compartió grupo con Cruz Azul, Tampico Madero y Atlante con un balance negativo para la escuadra de El Pedregal. Los universitarios quedaron fuera de la final tras haber terminado terceros de su grupo, detrás de Tampico Madero y Cruz Azul, primero de grupo quien semanas después caería ante el América por marcador global de 5-4 en lo que sería el octavo título de los azulcremas. 

La revancha de Miguel Mejía Barón en la liguilla ocurriría apenas un año después. Durante la temporada 1989-1990, Pumas logró avanzar a la liguilla, misma que se jugaría nuevamente por enfrentamientos directos y que enfrentaría a los Pumas y a Necaxa en la fase de cuartos de final. Un partido deslucido y sin goles en la ida, y una vuelta en la que Pumas superó a Necaxa 3 goles por 1 mantenían vigente el sueño de los universitarios de tener revancha en la final, pero antes tendrían que medirse ante Puebla en las semifinales del torneo.

Universitarios y Camoteros levantaron chispas en las semifinales de la temporada 89-90. La ida, disputada en Puebla, terminó empatada a 4 tantos. La vuelta, que se jugó en Ciudad Universitaria, terminó como una dolorosa derrota para los Pumas 2-4 para un marcador global de 8-6. Fue así como la segunda temporada de Miguel Mejía Barón tampoco traería a casa el tan codiciado tercer título de liga que quería la afición universitaria.

Miguel Mejía Barón | Foto: Línea Directa
Miguel Mejía Barón | Foto: Línea Directa

Antes de comenzar la temporada 1990-1991, Ricardo Ferretti daba por terminada su carrera como futbolista para unirse al cuerpo técnico de Miguel Mejía Barón como su asistente. Mejía Barón, convencido de que “El Tuca” necesitaba estar en el terreno de juego y no en el banquillo, pidió al brasileño disputar una temporada más con los Pumas, propuesta a la que Ferretti accedió sin saber que forjaría una de las historias más recordadas del Club Universidad Nacional.

La participación de Ricardo Ferretti con los Pumas le permitió a la escuadra de Mejía Barón volver a la liguilla en busca del anhelado tercer campeonato. Para los cuartos de final, Pumas superó con facilidad a Morelia ganando 1-0 en la ida y 5-1 en la vuelta. La revancha de universitarios y camoteros no tardó. Apenas un año después, Pumas y el actual campeón, Puebla, se volvían a ver las caras en las semifinales del campeonato. Los universitarios superaron 2-0 a Puebla en la visita al Cuauhtémoc, y 1-0 en la vuelta disputada en el Olímpico Universitario

Pero las revanchas no terminarían ahí para Mejía Barón, Ferretti y los Pumas. Tres años después de la derrota del 88, felinos y águilas se volvían a ver la cara en la final del torneo, misma que toda la afición universitaria quería que se escribiera de manera distinta. La ida se disputó en el Estadio Azteca, caras tristes fueron los rostros de los aficionados universitarios que veían la caída de su equipo 3-2 en los primeros 90 minutos de la final.

Sin saberlo, Mejía Barón, Ferretti y toda la afición universitaria tenía una cita con la historia, un momento que quedaría marcado en la mente de los aficionados de por vida. La vuelta de la final en el Olímpico de Ciudad Universitaria llevaba seis minutos de vida cuando un empujón sobre Ricardo Ferretti abría la puerta del gol para los universitarios en un tiro libre fuera del área que cobraría el mismo “Tuca”. 

Ricardo Ferretti miraba la portería con atención, lejos de la pelota y con las manos en la cintura, esperaba la señal del árbitro; seis pasos y un disparo después, la pelota destrozó las ilusiones americanistas incrustándose en las redes por la esquina superior derecha del marco de la portería. Papelitos blancos volaron por el cielo. Cientos de banderas ondearon a lo largo de todo el estadio. El grito de gol de los aficionados se convertiría más tarde en el grito de campeones. Ferretti, quien no quería una temporada más como jugador, terminaría dándole el campeonato a sus Pumas. Mejía Barón tuvo su revancha, en la temporada 90-91 llevó a las vitrinas universitarias el tercer título. ¡Misión cumplida para Miguel y los suyos!, pero su camino como D.T. apenas estaba comenzando. 

Disparo de Ricardo Ferretti | Foto: Pumas.
Disparo de Ricardo Ferretti | Foto: Pumas.

Una temporada después, Ricardo Ferretti tendría su primera oportunidad como estrategia de la escuadra universitaria supliendo a Mejía Barón en sus labores. Durante la temporada 91-92, Pumas avanzó a la liguilla como primero de su grupo sumando 44 puntos en 38 partidos. En los cuartos de final, los universitarios, ahora dirigidos por Ferretti, caerían por un marcador global de 2-0 en contra de León, equipo que terminaría siendo campeón de aquel torneo. 

Con la selección, maldiciones y glorias

Luego del campeonato conseguido con los Pumas, Miguel Mejía Barón tomó la dirección técnica de los “Rayados” de Monterrey para la temporada 91-92 sin obtener resultados importantes. Un año después, Mejía Barón tomaría las riendas de la selección mexicana de cara a la Copa Mundial de Estados Unidos 1994.

El debut del Doctor Miguel como director técnico de la selección mexicana ocurrió el 20 de enero de 1993 en contra del combinado italiano, partido en el que los mexicanos cayeron 2-0. En enfrentamientos amistosos, el partido más destacado de Mejía Barón como estratega de la selección ocurrió el 22 de diciembre de 1993, en un empate a cero en contra de la selección alemana.

Pero la historia de Miguel Mejía Barón como director técnico nacional es mucho más grande. Su primera responsabilidad al momento de tomar a la selección fue la de calificar a los nacionales a la Copa del Mundo de 1994. Durante la ronda final de aquella eliminatoria, México buscaba el boleto directo al Mundial enfrentando a Canadá, El Salvador y Honduras. Tras 5 victorias y una derrota, los mexicanos consiguieron el boleto al Mundial como primeros de grupo. 

La copa que no pudo ser

Entre junio y julio del año 1993 se celebró la trigesimosexta edición de la Copa América. Por primera vez, dos selecciones de la CONCACAF, México y Estados Unidos, participaban como invitadas de dicho certamen. Para el representativo de las barras y las estrellas la historia fue triste, 1 empate y 2 derrotas les dejó fuera de la siguiente ronda y últimos de un grupo en el que también se encontraban Ecuador, Uruguay y Venezuela. Para “El Tri”, la historia fue ligeramente distinta. Con 2 puntos conseguidos en el grupo que compartían con Colombia, Argentina y Bolivia, los mexicanos lograron avanzar como uno de los dos mejores terceros para enfrentar a la selección de Perú en los cuartos de final de la competencia. 

La fase final de la Copa América del 93 tuvo una historia agridulce para la escuadra de Mejía Barón. Los mexicanos obtuvieron su pase a la semifinal del torneo derrotando a Perú con goles de Aspe, Zague y Patiño. En semifinales, un gol del “pentapichichi” Hugo Sánchez al 23 y otro de Ramón Ramírez al 54 le darían a México su pase a la final en lo que hasta el momento era una Copa América soñada para los mexicanos.

El sueño de ser campeones se mantenía vigente, pero enfrente estaba la Argentina de Batistuta y Simeone, un combinado que no le dejaría las cosas sencillas a la selección de Barón. El 4 de julio del 93, en el marco de la final de la copa, Argentina fue la selección encargada de abrir el marcador del partido. En pies de Gabriel Batistuta, la escuadra albiceleste marcó su primer tanto al minuto 63. Tan sólo 4 minutos después, Benjamín Galindo sería el encargado de empatar el marcador con un gol desde los 11 pasos. Si bien la selección nacional nunca bajó los brazos, el sueño de ser campeones se apagó al minuto 74, cuando Batistuta marcó el segundo gol de los argentinos, poniendo números definitivos en el marcador y acabando así con la gran Copa América que hizo la selección del Doctor Mejía Barón en el 93.

Selección Mexicana | Foto: Récord Tv
Selección Mexicana | Foto: Récord Tv

Oro de consuelo

Seis días después de la final de la Copa América de 1993, México se medía ante las selecciones de la CONCACAF en la Copa Oro del mismo año. El 11 de julio, México arrancó su participación en contra de la selección de Martinica, partido que los mexicanos ganarían 9-0. Un empate a un tanto en contra de Costa Rica y un 8-0 en contra de la selección de Canadá llevó a la selección de Barón a la segunda ronda de la Copa Oro como primeros de grupo con 7 puntos y una diferencia de 17 goles a favor.

Para la fase final, México se midió en contra de Jamaica en las semifinales del torneo. Con goles de Mora, Zaguinho, Ambriz y tres tantos de Luis Miguel Salvador, el representativo nacional venció 6-1 a la escuadra de Jamaica y avanzó a la final en contra de la selección de Estados Unidos. Migue Mejía Barón obtendría su primer título como director técnico de la selección tras derrotar 4-0 a la selección estadounidense en un Estadio Azteca lleno a reventar. Fueron los goles de Ambriz, Zaguinho, Cantú y el autogol del norteamericano Desmond Amstrong los que le dieron la victoria a Miguel,  y el cuarto título continental a la selección nacional mexicana.

Selección mexicana celebrando el título de la Copa Oro de 1993 | Foto: Televisa
Selección mexicana celebrando el título de la Copa Oro de 1993 | Foto: Televisa

Llegaba el momento de la verdad

El punto álgido de Mejía Barón en su periodo como director técnico de la selección mexicana ocurrió durante la Copa Mundial de 1994. En un torneo de tal envergadura, el combinado del Doctor Miguel tenía la tarea de demostrar que lo hecho el año anterior en los torneos continentales de la CONCACAF y CONMEBOL no había sido casualidad. Durante la copa, México compartió el Grupo E con Irlanda, Italia y Noruega. Tras disputar sus tres partidos, el seleccionado mexicano logró terminar primero del grupo habiendo caído contra Noruega 1-0, derrotado a Irlanda 2-1, y empatado con Italia a un tanto.

México se mediría a la selección de Bulgaria en los octavos de final de la competición. Stoickov adelantó a los suyos apenas al minuto 6 del encuentro; 12 minutos más tarde, García Aspe empató el partido que, sin más goles, terminó y envió la eliminatoria al momento definitivo, los tiros desde el punto penal.

En aquellos años, la maldición de los penaltis para el combinado mexicano recién empezaba a sonar, pero si en algún momento se vivió con amargura fue en aquella ocasión. México tenía por primera vez la oportunidad de avanzar a los cuartos de final en un mundial organizado fuera del país, pero fueron los disparos errados de Aspe, Bernal y Rodriguez, combinados con el acierto de los búlgaros, los que dejaron al seleccionado fuera de la copa y a la maldición de los penaltis vigente. 

Copa Mundial de 1994 | Foto: RT
Copa Mundial de 1994 | Foto: RT

La Confederaciones del 95

Como campeón de la zona de la CONCACAF, México participó en la segunda edición de la Copa Rey Fahd, hoy Copa Confederaciones, que en aquella ocasión contó también con la participación de Arabia Saudita como anfitrión, Argentina, Dinamarca, Japón y Nigeria como representantes de sus respectivas confederaciones.

El seleccionado de Mejía Barón del año 95 fracasó en su intento de llegar a la final tras derrotar 0-2 a los saudíes y empatar 1-1 contra los daneses en el tiempo regular. Durante el partido contra Dinamarca se disputo una serie de penaltis para definir al finalista del Grupo A que enfrentaría a Argentina en la final, misma que terminó perdiendo el seleccionado mexicano al haber marcado sólo en 2 de 4 ocasiones ante el impecable disparo de los daneses que no fallaron ninguno de sus tiros.

El partido por el tercer lugar llevó a México una vez más a la definición por los tiros de penal, tras el empate a un gol contra Nigeria en el tiempo regular, los mexicanos lograron marcar en 5 de 5 ocasiones, mientras que el nigeriano Emmanuel Amunike, último tirador de su selección, erró su disparo dando a México el tercer lugar en la Confederaciones de aquel año. Ese mismo día, horas más tarde, Dinamarca derrotaría 2-0 a Argentina y se proclamaría campeón de la segunda edición de ese torneo.

Miguel Mejía Barón | Foto: Pumas
Miguel Mejía Barón | Foto: Pumas

El último y nos vamos

El último torneo torneo relevante que dirigió el Doctor Miguel Mejía Barón fue la Copa América de Uruguay del año 1995. En dicho torneo, México quedó sorteado dentro del Grupo A junto a Uruguay, Paraguay y Venezuela. Una derrota en contra de Paraguay 2-1, una victoria 3-1 en contra de Venezuela y un empate a un tanto en contra de Uruguay le dieron a México el tercer lugar de su grupo, calificando como el primer mejor tercero a la fase de cuartos de final en la que su rival sería el otro representante de la CONCACAF, Estados Unidos.

El 17 de julio del 95 los dos grandes del norte del continente se vieron las caras. Ante una asistencia de 6.500 espectadores en el estadio Parque Artigas, de Paysandú, estadounidenses y mexicanos no se hicieron daño en el tiempo regular del partido. Llegaba una vez más la temida tanda de penaltis para la escuadra nacional. 

Estados Unidos abrió la tanda con el disparo de Eric Wynalda que venció a Jorge Campos; por parte de México, el encargado de abrir fue Luis García, quien no le falló a su selección al marcar y empatar la serie. Joe-Max Moore, el segundo cobrador de Estados Unidos, nuevamente se encargó de adelantar a su selección y ponía en pies de Carlos Hermosillo la responsabilidad de empatar el encuentro. Tras su disparo a la zona izquierda de la portería, el arquero Brad Friedel logró atajar la pelota y el resto… el resto es historia.

Terminaba la participación de México en la Copa América del 95 con una amarga derrota 4-1 en penaltis ante la selección de Estados Unidos, y con ella, el periodo del Doctor Miguel Mejía Barón como estratega de la selección mexicana.

Un campeonato en Copa Oro, el subcampeonato de la Copa América del 93 y el tercer lugar en la Confederaciones del 95 redondean la historia de Mejía Barón al mando de “la verde”.

Con Pumas, el Doctor tuvo un corto segundo periodo durante los campeonatos de Verano 2001 e Invierno 2001, en los que no logró acceder a la liguilla por el título, terminando en el torneo de invierno en el penoso último lugar habiendo cosechado apenas 17 puntos. Sin embargo, nada borrará de la mente de los aficionados universitarios la garra con la que se consiguió el tercer título de Pumas en el 91, nadie olvidará el disparo de Ferretti ni a la persona que lo convenció de jugar una temporada más, la del título, la buena… nadie olvidará al Doctor Miguel Mejía Barón por lo hecho con Pumas y por lo hecho con la selección mexicana.

Ricardo Ferretti y Mejía Barón | Foto: YouTube
Ricardo Ferretti y Mejía Barón | Foto: YouTube
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