Del tintero a la Franja: Nos tiene que gustar

OPINIÓN | Cuando enfrentas tus batallas sin la menor intención de ser tú quien provoque los aciertos, soportado en soldados que no tienen la mínima intención de pelear, lo normal es que todo termine en una barbarie.

Del tintero a la Franja: Nos tiene que gustar
Foto: Club Puebla

"Yo parto de la base de que nadie los obliga. No creo que ningún adulto, cuando ellos son chiquitos, se les plante delante, con el torso amenazadoramente encorvado hacia ellos, el ceño fruncido, el dedo índice en alto, para decirles: 'Te obligo a que seas árbitro de futbol'. Para nada. Les tiene que gustar". Eduardo Sacheri; ¿!Qué cobrás!? (Las llaves del reino)

En el futbol, como en la vida, hay formas de conducirse.

Este domingo, el diario The Guardian reveló que en los últimos días, de manera afanosa como sólo él sabe, Marcelo Bielsa se dedicó a investigar cuántas horas debe trabajar un aficionado del Leeds United, para poder asistir a un partido de su equipo. Tres, le dijeron. Acto seguido, el Loco obligó a sus jugadores a recolectar la basura que se encontraba alrededor del estadio durante ese mismo lapso de tiempo y, así, hacerles valorar el esfuerzo que sus seguidores hacen para, partido a partido, estar con ellos.

Cuando supimos de semejante historia, sobre todo aquellos que tenemos el defecto de ser profundos seguidores de un 'entrenador mediocre' como el argentino, aquello no pasó de inflar el pecho con gran orgullo; de ser una linda pero nada sorpresiva anécdota. Simplemente, Marcelo fue Marcelo.

Este domingo, a nadie -casi nadie- le sorprendió que Puebla fuera derrotado por Santos. Más allá del 'son once contra once' y toda esa verborrea que ya nos sabemos de memoria, caer ante los laguneros, en su propia casa, es un escenario normalizado (y no sólo para el Puebla).

Sin embargo, insisto, en el futbol y en la vida, las formas (las malditas formas) son las que siguen y seguirán pesando.

Puebla no quiso competir. Se dedicó a cumplir el trámite y ver qué sucedía. Y cuando enfrentas tus batallas sin la menor intención de ser tú quien provoque los aciertos, soportado en soldados que no tienen la mínima intención de pelear, lo normal es que todo termine en una barbarie. Simplemente, Puebla fue 'ese Puebla'.

Algunos jugadores, a pesar de todo y contra todo, siguen respetando las formas: Nicolás Vikonis, Brayan Angulo o José Daniel Guerrero; otros, tal vez, sólo necesitan una sacudida: Alejandro Chumacero, Anderson Santamaría, Lucas Cavallini y (ojalá) Francisco Acuña; a otros, hay que cuidarlos: Vladimir Loroña o Pablo González. Y otros, 'gracias por todo y que les vaya bien': Erik Pimentel y Cristian Tabó.

A los aficionados del Puebla, nadie (absolutamente nadie) se nos para por delante, semana a semana, con el ceño fruncido y el dedo índice en alto, para decirnos: 'Te obligo a que le vayas al Puebla'. Para nada. Nos tiene que gustar.

Nos vemos el viernes en el Cuauhtémoc.