Del tintero a la Franja: La procesión se lleva por dentro
Foto: Gerardo Cano (VAVEL)

Del tintero a la Franja: La procesión se lleva por dentro

El futbol es un deporte lleno de momentos felices, algunos milagrosos, y en donde la Franja siempre encuentra la manera de borrarse la sonrisa.

miguelcaballero
Miguel Caballero

La procesión se lleva por dentro, decía Cristina, mi abuela. Era una de sus frases favoritas. Incluso, ahora que lo pienso detenidamente, me parece que disfrutaba los momentos duros y tristes para decirla bajo el cobijo de un gigantesco suspiro y sin tapujo alguno:

Tu abuelo llega de visita para Navidad y tendré que desmañanarme hasta que se vaya, pero la procesión se lleva por dentro”; “La vecina vino a aplastarse dos horas y me jodió toda la tarde, pero la procesión se lleva por dentro”; “Ya me chingaste otra ventana con tu pinche pelota. Pero la procesión se lleva por dentro”.

El futbol es un deporte lleno de momentos felices, algunos de ellos ‘milagrosos’, y en donde, pareciera, el Club Puebla siempre está en la constante búsqueda de borrarse la sonrisa. Y la encuentra.

A pesar de la derrota ante Xolos en la última fecha del campeonato, la cual significó quedarse a un paso de meterse como último invitado a la Liguilla, si algo existía en la afición de la Franja era ilusión y ansias porque el próximo torneo diera comienzo y buscar revancha.

Sin embargo, no hubieron pasado ni cinco días de aquel tropiezo, cuando los enfranjados debieron sobreponerse a otro más: la salida de Jorge Zamogilny del cuerpo técnico encabezado por José Luis Sánchez Solá.

Y no bastando aquello, aunque ahora todos juran que era algo sabido y que se notaba a kilómetros de distancia, enterarse el por qué: la relación entre ambos -tal vez, egos incluidos- no era la ideal.

A mí me hubiera gustado que “El Ruso” hubiera conocido a Cristina. No sé si con ella como abuela, él hubiera llegado a ser futbolista, pero lo que sí es seguro es que hubiera aprendido que, en ciertos momentos, “la procesión se lleva por dentro”.

Nos leemos la siguiente semana. Y recuerden: la intención sólo la conoce el jugador.

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