La contracrónica: una derrota anunciada
(Foto: Club Necaxa)

Noche tras noche, los recuerdos de aquella tarde del 15 de marzo intentaban convertirse en algo mejor. Un conjunto de aficionados entusiastas le daban vuelta a la página, o la editaban una y otra vez, intentando que las cosas fuesen diferentes. El último suspiro del club los remontaba a un dos por uno en contra, enfrentando a Santos.

El insomnio se apoderaba de todas sus ilusiones, agravadas por las salidas que el club tiene cada semestre. No había forma de serenarse, parecía el comienzo de una muerte lenta.

Sin embargo, la afición no decae y se ilusiona. El único título que les queda para esta nueva historia es el de la confianza en los nuevos jugadores, no importando que sean figuras poco conocidas, repito, es el único título disponible.

Ciento treintaiún días después se redactaba una nueva página, se volvían a ver los colores del equipo moviéndose en la cancha; la espera terminaba, pero la agonía regresaba adjunta. La gente quería ver al Necaxa, pero no conforme, querían que triunfara.

El partido no fue sencillo, es más, ya desde el comienzo se perfilaba a ser una batalla muy complicada. La misma gente que pedía el triunfo de los Rayos, ahora pedía al menos un gol... o una llegada en el primer tiempo. Se enfrentó a un poderío disfrazado de tigre, pero un poderío que se calmó por algunos momentos, y que hizo menos pesada la loza.

El consuelo ahora es pensar que el camino aún está comenzando, falta mucho por recorrer, y, además, algunas de esas figuras en las que se depositó la confianza, no pudieron ser vistas aún.

Creo que, para la afición, no hay nada peor que estar encerrado y tener que digerir una derrota de su club.  Pero ánimo, aún hay 16 páginas por redactar. 

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