Croacia, a cuartos de la mano de un gran Subasic

Los balcánicos derrotaron a Dinamarca por penales luego de igualar en uno durante los 120 minutos. En un encuentro cargado de dramatismo, el arquero del Mónaco se convirtió en héroe y clasificó a su Selección a la próxima fase donde los espera Rusia.

Croacia, a cuartos de la mano de un gran Subasic
Croacia, a cuartos de la mano de un gran Subasic.

La segunda jornada del domingo presenció el choque entre europeos. Croacia venía como el gran favorito luego de ganar el grupo D con comodidad relegando a la segunda posición a la Argentina de Messi. Dinamarca se adjudicó el segundo puesto del grupo C por detrás de Francia. Pero una vez más el Mundial dio una muestra de la paridad que hay entre las selecciones y el mote de candidato se desmoronó a los 57 segundos de comenzado el partido. El defensor Mathias Jorgensen encontró una pelota suelta en el área tras un lateral y convirtió luego de una floja reacción del guardameta croata.

Sorpresa en Nizhny Novgorod. Dinamarca se ponía en ventaja con un gol desde el vestuario, pero su rival reaccionó rápidamente y a los cuatro minutos devolvió el golpe con un remate de Mario Mandzukic que igualó el marcador.

A partir de ahí, los dirigidos por Zlatko Dalic intentaron tomar las riendas del partido. El mediocampo croata manejó la pelota y tuvo algunas ocasiones para ponerse en ventaja, pero Dinamarca volvió a demostrar su solidez defensiva y supo aguantar las embestidas del rival. Lejos de conformarse con eso, los daneses incomodaron con algunos contrataques bien ejecutados que hicieron sufrir al público croata que se acercó en gran número a alentar a su Selección.

El partido fue perdiendo intensidad ante una Croacia que tenía la pelota, pero no encontraba los caminos para llegar al segundo. El segundo tiempo encontró a Dinamarca más audaz. Los croatas ya no manejaban con tanta comodidad la pelota y el equipo de Hareide adelantó sus líneas para defenderse más cerca del área de Subasic. Delaney fue clave en la mitad de la cancha, cortó los circuitos de juego del rival y se hizo dueño de la mitad de la cancha.

Sin embargo, Dinamarca atacó con poca gente y más allá de alguna jugada aislada no supo llegar con peligro. El partido fue perdiendo intensidad, Croacia no encontraba el tándem Modric-Rakitic que tan buenos resultados le había dado. Mandzukic se perdió en el partido y los ingresos de Kramaric y Kovacic no le dieron la frescura al ataque que el técnico esperaba. Sobre el final de los 90 minutos, Croacia manejó la pelota cerca del arco defendido por Schmeichel pero la figura del arquero fue acrecentándose a medida que transcurrían los minutos. Pitana decretó el final del tiempo reglamentario y otra vez la prorroga se hacía presente en la jornada de domingo.

Un par de situaciones por lado fueron lo que nos dejó el tiempo complementario; pero a cinco minutos de final, un pase brillante de Modric rompió la defensa danesa y puso cara a cara a Kramaric con el Schmeichel, el delantero del Hoffenheim eludió al guardameta, pero cuando estaba a punto de definir recibió la falta de Jorgensen. El árbitro argentino decretó la pena máxima y el pase a cuartos de final estaba en los pies del crack croata Luka Modric. Sin embargo, el arquero del Leicester demostró que es cosa seria y con una estupenda atajada evitó la victoria de Croacia para que el partido se defina desde los doce pasos.

Schmeichel le tapó un penal a Modric en el tiempo extra. Foto: El Comercio
Schmeichel le tapó un penal a Modric en el tiempo extra. Foto: El Comercio

El show de los arqueros

Los porteros fueron los grandes protagonistas de la tanda. Schmeichel atajó dos, pero Subasic no quiso ser menos y contuvo tres penales para que Rakitic ejecute el último, convierta y le de la clasificación a Croacia a los cuartos de final de la copa del mundo.

Todo Croacia festeja la clasificación.
Todo Croacia festeja la clasificación.

En un partido cargado de emociones, los arqueros se llevaron todos los flashes. Lo del arquero danés fue increíble, pero Subasic estuvo aún mejor y le permite a los balcánicos soñar a lo grande en tierras rusas.