Se va 2019, un año cargado de emociones fuertes
Las dos caras de la moneda, un mismo líder: Martín Galmarini, enfrentando el descenso y levantando el trofeo de campeón (Fotomontaje).

Pocos años en la historia del Matador, que tiene más de un siglo de recorrido. Sin dudas, el 2019 será recordado en Victoria, ya que en este año, se vivieron momentos que quedarán marcados a fuego, donde han convivido todas las emociones: desesperanza, ilusión, amargura, desazón, algarabía, gozo, expectativa, entre otras, con el acompañamiento incondicional del hincha tigrense. Un breve repaso de estos 12 meses.

La llegada de Pipo

Tigre empezaba el año con la utopía de la salvación. La situación de los promedios era muy delicada, y este año no empezaba de la mejor manera: dos empates y una caída marcaban el fin del ciclo de Mariano Echeverría, quien fuera un referente como jugador, no así en su debut como DT, que terminó tras un empate 4-4 ante Banfield. Sin el Flaco, el presidente Ezequiel Melaraña apostó por la experiencia de un hombre que supo dejar su huella, a pesar de no haberse despedido de la.mejor manera: Néstor Gorosito, quien había llevado al Matador a la final de la Copa Sudamericana 2012 y clasificar a la Copa Libertadores 2013 (mientras las campaña en los torneos locales fueron malas). 

La levantada: casi se produce el milagro

Pioo tenía por delante una misión casi imposible: evitar que Tigre termine entre los cuatro peores promedios y defender 12 años consecutivos en la Primera División. Con presión pero sin la responsabilidad ni la mochila de las campañas paupérimas del 2016/2017/2018, Gorosito arrancaba su ciclo a todo vapor: triunfazos ante Rosario Central, Patronato (rival directo) y Vélez Sarsfield. 9 de 9, a pesar de la eliminación de la Copa Argentina (con muchos suplentes). De estar resignados al descenso, a la renovación de las ilusiones. El DT consolidó a Gonzalo Marinelli en el arco; afianzó la defensa con Gerardo Alcoba como pilar; fortaleció el medio con Lucas Menossi y Sebastián Prediger como titulares inamovibles; Walter Montillo se convirtió en bandera y arriba, Lucas Janson y Fede González fueron la dupla del gol predilecta. Todos los jugadores levantaron el nivel y aceptaron el desafío de cambiar la pálida imagen de la primera parte de esa Superliga. Y así fue, cosechando 17 puntos de 21 en juego

No alcanzó

Tigre causaba sensación entre los que luchaban por la permanencia: con fútbol y corazón, el Matador llegaba a la última fecha con chances de salvación, tras haber igualado ante el campeón (Racing) en la ante última fecha. Pero dependía de otros resultados y favores que nunca llegaron. En la fecha definitiva, Tigre debía visitar a River (con varios juveniles y suplentes) en el Monumental. Tenía que aguardar lo que sucedía en Paraná: Argentinos Juniors debía al menos sacarle un empate a Patronato, para forzar un desempate. Más complicado estaban San Martín de San Juan, Belgrano, mientras que San Martín de Tucumán ya estaba descendido. 

Tigre cumplió con los deberes: en un cotejo de ida y vuelta, con gol de Juan Cavallaro, el elenco tigrense rugía y vencía al Millonario por 3-2 en Nuñez (luego de nueve años), pero Patronato también ganaba su partido ante el Bicho y salvaba la categoría. Por un punto. Tigre, luego de tres subcampeonatos y cuatro participaciones internacionales, bajaba a segunda división luego de 12 años, desde aquella jornada histórica en junio de 2007 en Mataderos; terminaba en Nuñez en abril de 2019. Tigre caía de pie (de hecho, terminó 9° y con cupo a la Sudamericana 2020, que no se dio por el descenso mismo) y se condenaba por tres temporadas para el olvido. Los promedios, tan cuestionados, tan injustos a veces, que en 2012 alcanzaron para seguir en la A, en 2019 no dio la cuenta. Fue el momento del mes culpa y del adiós a la Superliga.

La estrella

La angustia por el descenso, potenciada porque había ilusión de consumar el milagro, se vio aplacada por una competencia nueva que llegó en el momento justo: la Copa de la Superliga, un certamen a formato eliminatorio, entre todos los equipos de la Superliga 2018/19, incluso los que habían perdido la categoría.

Con su plantel intacto, fortalecido y con rápida sed de revancha, Tigre comenzaba su camino al título ante Colón: tras empatar 0-0 en Santa Fe, el Matador triunfaba 3-2 en casa, tras ir perdiendo 0-2. El siguiente golpe fue ante el otro cuatro santafesino, Unión: el Tatengue había ganado 2-1 en el Coliseo (y pudo hasta golear). Pero Tigre estaba para grandes cosas, y en el 15 de Abril, no perdonó: ganó 3-1, dio vuelta el global y se metió en cuartos de final, donde esperaba el campeón del fútbol argentino, Racing. En la ida, Tigre ganó 2-0 y aguantó esa ventaja en la revancha en el Cilindro, perdiendo 2-1 (Matías Pérez Acuña impidió los penales). En semifinales, destrozó a Atlético Tucumán (que venía de eliminar a River), goleándolo por 6-0 entre los dos partidos. 

El 2 de junio de 2019 quedará grabado en las páginas doradas de la historia del club. Con el estadio Mario Alberto Kempes de la ciudad de Córdoba como escenario testigo, Tigre escribía su capítulo más glorioso y ganaba su primer título de Primera División, al ganarle 2-0 a Boca Juniors con goles de González y Janson. En 2008, solo faltó un gol para ganarle el Apertura al Xeneize. Once años después, en una especie de revancha, el Matador estaba listo para dar este golpe. Era el momento justo, la hora ideal, la consolidación de un equipo con hambre de gloria. Y así fue que la estrella fue hasta Victoria, en una noche que nunca más se olvidará.

La adaptación a la B

La fiesta del campeón continúo con fiesta a cancha llena en el José Dellagiovanna. El Matador había logrado la estrella que tanto tiempo soñó y esperó. Sin embargo, tras el receso de invierno, había que encarar la Primera Nacional (antes B Nacional), un certamen durísimo, dividido en dos zonas de 15 equipos, que solo entrega dos ascenso a Primera (ganando una finalísima o el Reducido).

La mayoría del plantel renovó su contrato, por el estímulo que significó la conquista grupal, confiados en encarar el nuevo desafío en el ascenso, y con el boleto nada menos que a la Copa Libertadores 2020 por el título. De todos modos, hubo bajas importantes, como las de Lucas Menossi (San Lorenzo), Federico González (Estudiantes LP), Lucas Janson (Vélez), Juan Cavallaro (Unión), entre otras de menor trascendencia. De los refuerzos para afrontar la segunda división, llegaron Maximiliano Rodríguez Maeso, Gustavo Villarruel, Fabricio Domínguez, Jhonathan Ramis, Ezequiel Montagna, Emanuel Dening y Enzo Díaz (este último comprado a Ferro). De los mencionados, solo Dening rindió (cinco goles anotados), en una campaña marcada por la irregulidad en la Zona 2. 

Tigre disputó la primera ronda de su zona, un total de 15 partidos, estando en el cuarto lugar con 22 puntos, es decir, en zona de Reducido. Se esperaba más del Matador, que está lejos del líder (San Martín de Tucumán, 34), que a final de la zona, jugará un mano a mano con el ganador de la otra zona por el primer ascenso.

La campaña empezó con derrota como local ante Quilmes (1-2), y ante rivales directos, también, como el Santo tucumano (0-1), Defensores (1-2) e Instituto (0-3). Para destacar, los triunfos de visitante a Atlético Rafaela (2-1), el clásico ante Chacarita en San Martín (3-0; triplete de Dening) y Almagro (3-0). En Victoria, el Matador solo venció a All Boys (2-0), Villa Dálmine (1-0) y Gimnasia de Mendoza (1-0).

Todavía restan 15 partidos y Tigre se mantiene expectante, aunque fue solo una sombra de la imagen que dio en el semestre anterior, con refuerzos que no rindieron, con pilares del campeón que no estaba en su nivel y muchos puntos perdidos en el Coliseo.

Diciembre oscuro

El último mes del año deparaba otra final para el Matador: al haber sido campeón de la Copa Superliga, disputó el Trofeo de Campeones ante Racing Club (ganador de la Superliga), en Mar del Plata. Sin embargo, esta vez no hubo fiesta. La Academia se llevó la copa al ganar 2-0.

Luego, la Conmebol publicó el sorteo para la fase de grupos, estando Tigre en el Grupo B de la Copa Libertadores junto a Palmeiras (al igual que en la edición 2013), Bolívar y un rival a definir.

Chau Ardilla 

Asimismo, este fin de año, se confirmó la partida de un referente: Walter Montillo, quien había renovado su vínculo con Tigre hasta junio de 2021. No obstante, seguirá si carrera en la Universidad de Chile, donde es ídolo. El enganche declaró vía redes sociales que no se sentía en sintonía para seguir en la Primera Nacional y así, el club chileno ejecutará la cláusula de salida (100 mil dólares) para llevarse a la Ardilla, que de estar retirado, encontró una segunda oportunidad en Victoria.

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