A 34 años del histórico 86
Imagen: Infocielo

Alemania Federal llegó como el claro candidato, el equipo del glorioso Lothar Matthaus y Karl-Heinz Rummenigge  se plantó en el Estadio Azteca como el campeón probable. La selección de Carlos Bilardo contra el combinado de Franz Beckenbauer, el fútbol sólido del argentino contra el vistoso juego alemán, el show estaba garantizado.

El encuentro comenzó ajustado, hasta que en el minuto 22, José Luis "Tata" Brown, abrió el marcador luego de rematar de cabeza un centro perfecto de Jorge Valdano que superó al portero alemán. Durante el resto de la primera parte, el anotador se mantuvo con la ventaja mínima para la selección sudamericana.

Luego de 11 minutos de haber iniciado la segunda mitad, Valdano huyó por la banda izquierda y dejó al equipo del "Narigón" con una ventaja parcial de 2 goles. 

La alegría albiceleste se empezó a marchar de a poco, ya que en el minuto 74, el capitán Rummenigge (luego de un error grosero en la línea defensiva argentina en el corner) logró el descuento. Y tan sólo 6 minutos después, Rudi Voller igualó la final del mundo con otro error en el marcaje aéreo.

Parecía que la alegría se esfumaba y la ilusión moría, pero en el 83´, Diego Armando Maradona recibió el balón en el medio del campo y, a pesar de estar rodeado de 3 camisetas verdes, metió una asistencia fantástica con solo un toque para que Jorge Burruchaga consiga el gol de la victoria. Argentina, luego de 8 años, volvía a levantar la Copa del Mundo.

El "Tata" Brown y el agujero en su camiseta, Maradona clave cuando más se lo necesitó, Valdano en su mejor partido, Oscar Ruggeri completo mariscal, José Cuciuffo en el papel del todoterreno, Ricardo Giusti en todas las divididas, Sergio Batista como el eje del equipo, Julio Olarticoechea totalmente polifuncional, Héctor Enrique perfectamente preciso, Nery Pumpido como un auténtico volador, Jorge Burruchaga letal y detrás de todo esto, la mente maestra del gran estratega Carlos Salvador Bilardo.

Un viaje único, en el que el equipo brilló con el 10 como estandarte, en un estadio que explotó luego del silbato final, donde se apreció aquella mítica bandera en la que se le pedía disculpas al entrenador y frente a 114.600 almas, Argentina gritó campeón.

 

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