Hay escuela

Hoy, 4 de agosto, se cumple un nuevo aniversario del club Estudiantes de La Plata, y, en conmemoración, haremos un repaso de los técnicos más destacados que dejaron su huella a lo largo de los 111 años de la Institución.

Hay escuela
Maestro de maestros, Don Osvaldo Zubeldía. Foto: Wikipedia.

Aquellos gestores que hicieron posible la rica historia de Estudiantes de La Plata. Osvaldo Zubeldía, Carlos Salvador Bilardo, Eduardo Luján Manera, Diego Pablo Simeone y Alejandro Sabella son aquellos nombres que supieron nutrir de verdaderas hazañas deportivas al equipo platense, un club capaz de tener en sus vitrinas la Copa Intercontinental, alcanzada derrotando al poderoso Manschester United en el mítico estadio de Old Trafford.

El primero de los destacados, apodado el Zorro, marcó el quiebre más importante en la historia de la Institución. Con aires de renovación absoluta, trajo consigo y pudo plasmar una forma de trabajar que revolucionó al fútbol mundial y que le daría identidad al futuro de Estudiantes de La Plata de por vida.

El plan consistía en darle suma importancia tanto al aspecto táctico y estratégico, como al físico de sus jugadores. Pionero en el estudio del juego, trabajador incansable de la pelota parada, Osvaldo Zubeldia, fue de menor a mayor; alcanzó el 6to puesto en su primer torneo al mando del conjunto estudiantil, para luego, al año siguiente, alcanzar la gloria en el Metropolitano del 67, subcampeón invicto del nacional del mismo año, tricampeón de la Copa Libertadores de América (1968, 69 y 70), y ganador de la Copa Interamericana en el 69. Sin embargo, su mayor logro, fue alcanzar la Copa Intercontinental de 1968.

Uno de sus alumnos más fieles, en relación a ideas y convicciones, fue Carlos Salvador Bilardo, ayudante de campo del juninense y luego técnico principal en 1971, año en el que logró salvar al equipo de lo que parecía un descenso inevitable.

Otro precursor del fútbol moderno, basándose en el estudio intensivo de cada rival, en la sistematización hasta el hartazgo de jugadas, en la preparación de la pelota parada, en el físico del plantel, y en otros tantos cabos sueltos que Carlos Salvador se encargaba de atar meticulosamente, sin dejar lugar a la especulación.

Volvió a ocupar la misma función en 1973 y 1975, logrando el subcampeonato nacional, terminando invicto, detrás de River Plate. Retornó al club de sus amores en el año 1982, consiguiendo ganar el campeonato Metropolitano con Alejandro Sabella, como una de las figuras del equipo y una novedosa forma de juego para la época.

Todo esto lo catapultó a la Selección Argentina, donde se proclamó campeón mundial en México 86, junto con el brillo de Diego Armando Maradona. Cuatro años más tarde, volvió a llevar a la Argentina a la final del mundo en Italia 90, cayendo polémicamente contra Alemania.

Bilardo volvió a Estudiantes en el año 2003, haciéndose cargo de un equipo al borde del descenso, el cual logró dejar en primera. Permaneció en el cargo hasta junio del 2004.

Otro de los técnicos campeones fue Eduardo Lujan Manera, ex jugador campeón de la Institución, el cual consiguió el título del Nacional del 83, con José Luis Brown como goleador del equipo, con siete conquistas.

Transcurría el 2006, año que dio lugar a la vuelta de Juan Sebastián Veron. Pero a la flamante incorporación había que sumarle el proyecto basado en el compromiso y la responsabilidad que estaba llevando a cabo el actual técnico del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone. Las condiciones estaban dadas para brindarle la tan ansiada felicidad a un público que hacía 23 años no gritaba campeón, pero en el fútbol no existen las especulaciones y el camino a recorrer era extenso y complicado.

Perseguidor infatigable, alcanzó la línea de Boca Juniors en la última fecha y contó con la oportunidad de disputar el título en una final inédita contra los Xeneixes. En el mano a mano, el León era noticia, demostró ser el mejor equipo argentino del momento, arrebatándole el campeonato a un Boca que ya se consideraba como el nuevo tricampeón.

Las nuevas generaciones al fin comenzaban a comprender lo que significa la historia de Estudiantes de La Plata; los jóvenes podían vivir en carne propia lo que tanto habían escuchado de sus padres y abuelos. La gloria volvía a vestirse de rojo y blanco.

Pero no todo quedó allí; tres años después, con la insustituible sabiduría del nuevo técnico Alejandro Sabella, el conjunto albirojo enfrentaba un nuevo desafío: la Copa Libertadores de América.

Noches como las que vivió Estudiantes, derrotando a Nacional de Uruguay en el estadio Centenario de Montevideo, recordaban aquellas hazañas gestadas por el equipo del Maestro Zubeldía tiempo atrás. Y un 15 de julio, el equipo liderado por Sabella alcanzaba la cima de América por cuarta vez en su historia, para luego poner en jaque por 88 minutos al mejor equipo de todos los tiempos: el FC Barcelona de Josep Guardiola y Lionel Messi.