Santa Fe fue estéril
Santa Fe 0-1 Atlético Mineiro. Cortesía: eltiempo.com

Sin ideas, así lució Independiente Santa Fe en el partido que cerró la primera vuelta de la fase de grupos en la Copa Libertadores. La creatividad que lució las tribunas del Nemesio Camacho El Campín, hizo falta en el terreno de juego. El local fue incapaz de tener un hilo conductor en el juego.

Hasta aburridor resultó el partido, pero la primera parte fue la menos emocionante de las dos. Los locales sabían que ganando sepultaban las intenciones de Atlético Mineiro y eso mismo lo sabía el visitante, por eso salió a tomar el balón: sí, sin profundidad ni peligro. Pero al fin y al cabo le quitó el balón a Santa Fe, su principal arma en ataque.

El cardenal intentó reaccionar, pero Atlético Mineiro lo esperaba en propio campo y distribuyendo bien a sus jugadores en el terreno de juego. Santa Fe jamás encontró espacio para maniobrar, el toque a una intención fue una buena idea, pero no fue constante y tampoco se supo aprovechar.

El habitual 4-3-1-2 que utiliza el primer campeón de Colombia no tuvo el resultado esperado, las proyecciones de Mosquera –por izquierda- y de Anchico –por derecha- siempre terminaron en centros defectuosos a la cabeza de los centrales brasileños, no hubo variantes.  Arias lució desconectado del equipo y Roa tuvo más ganas que ideas.

Y si de ideas hay que hablar, estas carecieron en el cerebro santafereño. Ómar Pérez estuvo impreciso, sus pases terminaron casi siempre en los pies rivales y los tiros libres tampoco fueron aliados del ‘10’ local, de hecho, sus cobros en varias oportunidades terminaron en contragolpes del Atlético Mineiro, partido para el olvido.

En el segundo tiempo Santa Fe falló en casi todo en lo que hizo, no supo marcar el balón detenido que terminó en gol de Lucas Pratto, al igual que en el primer tiempo, entregó mal el balón y las tres opciones claras que tuvo no las supo definir. Además la suerte no ayudó, el palo le negó el empate a Arias.

En el medio campo Daniel Torres lució más solo que nunca, tiene que marcar, quitar el balón y entregarlo, muy complicado para el único volante con vocación defensiva. Tiene que multiplicarse y no siempre lo logra.

Y por si fuera poco, los delanteros no asustaron jamás. Morelo se excede en la individual, ya conocen sus movimientos y fácilmente pierde el balón, mientras que Quiñónes fue muchas ganas y poca generación de fútbol.  Cuando ingresó Páez, cambió en algo el ataque, los centros desde los costados por fin tuvieron destinatario y Yámilson Rivera, ¡Yámilson!, ustedes lo vieron en cancha: sin comentarios.

El más estéril e inofensivo de este año, ese fue Santa Fe. Pero dicen que a los equipo les toca al menos un partido malo, esa deuda ya se saldó hoy. 

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