De la Semana Santa a la semana clave
Foto: @futbolred

La catarsis y el regocijo propios de la Semana Mayor para los católicos no se hicieron presentes en los compromisos de un irreconocible Atlético Nacional, cuya falta de actitud y de entereza en las situaciones complicadas derivó en el viacrucis que tiene inmersos en las oraciones a los devotos de Juan Carlos Osorio y sus discípulos.

El suplicio vivido en las últimas dos jornadas frente al Boyaca Chicó y Cortulúa sentenció el pésimo cierre de marzo para el Verdolaga, cuando no hace más de 20 días los triunfos contra Barcelona en Guayaquil y Medellín en el Clásico Paisa ubicaban al cuadro antioqueño en el liderato de su grupo en la Copa Bridgestone Libertadores y del todos contra todos en la Liga Águila.

Ante la poca respuesta de los hombres en cancha, la fe de la hinchada acude a su guía, el profeta que en el período más exitoso de su amada institución les entregó seis títulos locales, pero que ahora se ve traicionado hasta por los apuntes de su fiel libreta. Cabizbajo, Osorio resume el discreto andar de su obra en siete palabras: ''asumo toda la responsabilidad por la derrota''.

El presente es turbio y el pronóstico de fútbol reservado. Semana Santa trajo además la lesión de un infortunado Daniel Bocanegra, que venía de figurar en los amistosos de la Selección Colombia y cuya ruptura parcial del cruzado posterior, a excepción de un milagro, lo marginará de lo que resta del semestre, incluyendo la Copa América. La multiplicación de dudas y desventuras reemplazó los panes y los peces.

Cuatro derrotas en los recientes cinco juegos remiten a un Nacional herido al hoy, al enfrentamiento que demanda toda su atención y su inmediata reacción, porque es el más importante en lo que va del 2015. Por segundo año consecutivo, el certamen de clubes por antonomasia en América exige de la escuadra paisa un triunfo en tierras argentinas para que sus aspiraciones no se sometan a la voluntad del Espíritu Santo.

Tras la tormenta llega la Pascua, con la esperanza que invita a creer en la resurrección del Verde. Atrás se dejan los propósitos que se hicieron y no se cumplieron, los errores que se cometieron y los puntos que no se consiguieron. El calendario pasa de la Semana Santa a la semana clave, donde el Rey de Copas colombiano debe abandonar su letargo para terminar, contra Estudiantes de la Plata, la vigilia de éxitos que guardó involuntariamente.

Solo se puede esperar un arrebato divino de Yulián Mejía o el advenimiento goleador de los paraguayos. Que la liturgia de los camerinos haga mella en los apóstoles del Míster y que esa jerarquía inmaculada que enaltece a un histórico como Nacional en los momentos adversos le permita regresar de Buenos Aires con la buena nueva de una victoria en su equipaje. Te lo pedimos Señor...

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