Dorlan Pabón, la evolución como necesidad
Foto: CEET - Carlos Ortega

Todos sabemos de las cualidades de 'Memín'; un atacante habilidoso, de buenas condiciones en el mano a mano y resolutivo de cara al arco. Puede trazar rupturas por zonas exteriores para ir de cara al gol o proveer de balones al delantero.

Todavía en 2021, la potencia de sus disparos, con la pierna derecha, se sigue confundiendo con la velocidad de un carro de fórmula uno en una recta. Con la pelota quieta o en movimiento, los arqueros del mundo han sufrido la violencia de sus tiros. Además, siempre ha tenido algo del olfato que caracteriza a los nueves; posición en el área y definir muy bien en el arco contrario.

Sin embargo, el físico de Pabón ha cambiado por completo, porque del atacante potente y rápido que tiene una brutal amenaza en conducción queda muy poco. Dorlan ha perdido velocidad, aceleración y agilidad, su juego se caracterizaba por eliminar rivales con rapidez para luego sacar a relucir su brutal capacidad rematadora.

Él tiene la capacidad de elección de la superficie del pie a utilizar para garantizarse un contacto óptimo en el penúltimo o último toque. En suma, acumula una buena serie de recursos para finalizar en distintas situaciones, sean estas desde resoluciones individuales o envíos del compañero.

Como todos sabemos, Dorlan no es un delantero nueve, pero durante muchas ocasiones, ha jugado de referencia en sus equipos. Es un hombre con mucho gol que tiene el arco marcado en la frente. A lo largo de su carrera, 'Memín' ha sido usado en los tres carriles del ataque, ya sea como delantero centro, segunda o extremo, y en todos ha tenido un rendimiento parejo.

Si sumamos su merma de velocidad, que solía utilizar en el 1 vs. 1, el cúmulo de malas decisiones, cuando su equipo genera una serie de pases y la pelota llega a él, más el hecho que su faceta defensiva nunca ha sido la mejor, eso nos permitiría decir que Dorlan, a este punto de su carrera, tendría que jugar en la posición más adelantada del ataque.

Si tenemos certeza que es un grandísimo finalizador y en él suelen terminar las jugadas de sus equipos; una de sus jugadas favoritas es la pared en la frontal para romper al área y rematar.

Aprender a jugar de espaldas

En ese sentido, es muy importante su mejoría al absorber el impacto de los rivales para retener y descargar el balón de espaldas. También para girarse hacia el arco por cuenta propia. Sobre todo, porque no es un delantero de complexión imponente. Estas aptitudes para pivotar ante los rivales en escenarios reactivos (transiciones ofensivas constantes), pero también en contextos de mucha posesión, podrían llevarlo a un nuevo nivel.

De igual modo, será importante que él pueda seguir explotando sus recursos innatos. Su capacidad de ruptura y finalización son fundamentales en partidos donde los verdolagas cedan la iniciativa al contrario. Ya sea en conducción o atacando las espaldas de la línea defensiva rival.

Por ahora, el 'paisa' deberá afianzarse como esa pieza ofensiva vital y hacer valer el futuro tan emocionante que se le augura en el estadio Atanasio Girardot.

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