Historia de los mundiales: Uruguay 1967

La quinta entrega de los mundiales tuvo un nuevo anfitrión, Uruguay. El país sudamericano albergaba el primer mundial de su historia y el quinto en términos generales. Como era costumbre en los primeros años del baloncesto internacional, los mundiales se celebraban todos en sudamerica, la cuna del baloncesto. En 1950, Argentina abría la veda. Brasil, en 1954 primero y 1963 después continuaba con la tradición de los países del sur. Entre las dos ediciones celebradas en Brasil se coló Chile, que tras superar los problemas logísticos, pudo celebrar el mayor evento del baloncesto en 1959. 

Uruguay, como ya sucediera con Chile, tuvo problemas para organizar el mundial. La FIBA deseaba que dicha prueba se celebrara en 1966, pero las dificultades en la logística obligaron a retrasarlo hasta 1967. Las ciudades de Las Mercedes, Salto y Montevideo quedaron seleccionadas para acoger a los tres grupos que formaban la primera ronda del torneo. Mientras, la ciudad argentina de Córdoba acogería la fase de consolación. Montevideo, repetía con la celebración de la fase final, aunque en una cancha diferente, con mayor capacidad pero nulas condiciones.

Equipos participantes 

Al igual que en Brasil 1963, el campeonato estuvo compuesto por trece países. A la anfitriona Uruguay se le sumarían otras siete selecciones americanas: Brasil, Estados Unidos, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Argentina. Por parte del continente asiático acudiría Japón. Los cuatro equipos europeos que se clasificaron para el mundial fueron: Italia, Polonia, Unión Soviética y Yugoslavia. 

Brasil defendía el campeonato cosechado cuatro años antes en su país

Palmarés

El quinto mundial se presentaba con un claro favorito: Brasil. La selección canarinha llegaba a Uruguay 1967 con la difícil misión de defender un doble entorchado cosechado en 1959 y 1963. Argentina, primer oro mundialístico en 1950, también partía como una de las potencias a tener en cuenta. Otra de las favoritas era Estados Unidos, campeona en 1954, y que llegaba tras el varapalo de Brasil 1963, dónde no consiguió ni la medalla. 

Primera fase

El formato de competición no variaba con respecto al de anteriores ediciones. La FIBA había creado tres grupos compuestos por cuatro equipos. Uruguay, anfitrión del evento, pasaba a la fase final de forma directa. Los grupos quedaban de la siguiente manera: Grupo A (Estados Unidos, Yugoslavia, México e Italia); Grupo B (Unión Soviética, Perú, Argentina y Japón); Grupo C (Brasil, Polonia, Puerto Rico y Paraguay).

En el Grupo A, la selección norteamericana de los Estados Unidos se hacía con la primera plaza, tras derrotar a todos sus rivales. La emergente potencia de Yugoslavia concluiría segunda y pasaría a la siguiente fase. Por su parte, México e Italia caían eliminadas a las primeras de cambio.

En el Grupo B, la Unión Soviética haría gala de su potencial concluyendo en la primera plaza del grupo. Le acompañaría en la siguiente fase Argentina, que conseguía el pase tras fracasar en Brasil 1963. Las débiles Perú y Japón quedarían eliminadas.

Por último, en el Grupo C, la vigente campeona del mundo, Brasil se clasificaría sin problemas para el grupo final. Polonia daba la sorpresa al conseguir el pase eliminando a Puerto Rico y Paraguay.

En la fase final, la Unión Soviética se hacía con el título, después de concluir con un bagaje de cinco triunfos y una sola derrota. Después de subir al podio (medalla de bronce) en Brasil 1963, el combinado soviético se hacía con el tan deseado oro. Yugoslavia sería plata, después de caer en el último y decisivo encuentro ante la Unión Soviética (71-59). El bronce recaería sobre Brasil, que de esta forma cedía la corona cosechada en los últimos mundiales. Estados Unidos, como le ocurriera en Brasil cuatro años antes, se quedaría a las puertas de la medalla en cuarta plaza. Polonia acabaría en quinta plaza, mientras que Argentina sexta y Uruguay séptima cerraban la clasificación de la fase final.

En la otra liguilla clasificatoria, México se hacía con la octava posición, después de vencer todos sus duelos. Italia, sólo derrotada por México, sería novena. El reparto de las últimas posiciones sería el siguiente: Perú, Japón, Puerto Rico y Paraguay. 

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