Historia de los Mundiales (II): el dominio de Suecia (1954-1958)
Fotomontaje: David Muñoz.

Después de que en 1938 Alemania acogiera el primer Mundial de la historia, la II Guerra Mundial frenó la evolución de todo deporte, incluido el balonmano. Todo se paró hasta después de la guerra. En 1946 se formó la Federación Internacional de Balonmano (IHF), pero hubo que esperar casi una década hasta que se volvió a celebrar un Mundial bajo techo.

El escenario escogido fue Suecia. El balonmano al aire libre, disputado sobre hierba y en estadios de fútbol, seguía siendo el de más tradición, pero el balonmano en pista empezaba a crecer. Sin embargo, no le había dado tiempo a expandirse a otros lugares, por lo que seguían siendo los países del centro y norte de Europa los que sabían jugar al balonmano y, por tanto, los que se dieron cita en el país escandinavo.

Precisamente fueron años en los que Suecia se convirtió en la referencia. Alemania se había dividido tras la guerra y, aunque seguían presentando una sola selección, perdió fuerza, lo que aprovecharon los suecos para imponerse y ganar los dos Mundiales de la década de los cincuenta.

Suecia 1954

Dieciséis años antes, en Alemania, solamente cuatro equipos habían medido fuerzas en el único Mundial disputado hasta ese momento: la propia Alemania, Austria, Suecia y Dinamarca. En Suecia serían seis las selecciones que se darían cita. El nuevo mapa europeo influyó sobremanera en los equipos que acudieron al campeonato. Alemania había sido dividida en dos, pero acudió al Mundial con una selección conjunta, con jugadores de la República Federal y de la Democrática. La política priorizó, de forma que se decidió llevar una selección con ocho jugadores de la RFA y ocho de la RDA. El mítico Bernhard Kempa, que militaba en ese combinado, admitió que esa decisión fue errónea, pues lo único que consiguió fue que la selección alemana fuera más débil. Dinamarca y la anfitriona también repitieron, mientras que Austria había sido ocupada por las fuerzas aliadas y no estuvo presente. Debutaron en un Mundial los combinados de Checoslovaquia, Suiza y Francia.

Alemania llevó un equipo conjunto de la RFA y la RDA

En esta ocasión se dividió el campeonato en dos grupos de tres equipos. Tras la liguilla, el primer clasificado de cada grupo accedería a la final, los segundos lucharían por el bronce y los terceros, por el quinto puesto final.

Suecia dominó el grupo A con mano de hierro, venciendo con facilidad sus compromisos ante Checoslovaquia y Dinamarca. Mientras tanto, en el otro grupo Alemania hacía lo propio contra Francia y Suiza y demostraba que, aunque la situación política del país era muy complicada, sus jugadores seguían siendo de los mejores en el deporte del balonmano.

En la gran final Suecia aprovechó el jugar en casa para vencer por 17-14 a los germanos. El balonmano volvía a acoger, dieciséis años después, un Campeonato del Mundo y saludaba a un nuevo rey: el combinado nacional de Suecia. El máximo goleador, eso sí, fue alemán; Otto Maychrzak era su nombre.

En la lucha por el bronce Checoslovaquia se impuso con facilidad, primero a Dinamarca en la fase de grupos y después a Suiza en el partido por el tercer puesto.

Clasificación final del Mundial 1954
1 Suecia
2 Alemania
3 Checoslovaquia
4 Suiza
5 Dinamarca
6 Francia

República Democrática Alemana 1958

En la tercera edición el Mundial volvió a Alemania, concretamente a la Alemania Oriental. La evolución del balonmano era evidente, tanto que a este campeonato acudieron ya 16 equipos.

De nuevo Suecia y Alemania, que volvía a traer una selección conjunta, partían como favoritas. De los que se habían dado cita cuatro años antes solo Suiza faltaba a la cita. Volvía Austria a un Mundial y diez selecciones debutaban, entre ellas España. También llegaba el primer equipo no europeo, Brasil.

El salto en 1958 fue enorme, pues se juntaron 16 selecciones

Con tanto equipo, el formato de la competición volvió a variar. Se diseñaron cuatro grupos de cuatro equipos cada uno, de los cuales los dos primeros accederían a la segunda fase. Dicha ronda consistiría en dos nuevos grupos de cuatro conjuntos y los primeros de cada grupo al terminar la segunda fase accederían directamente a la final, jugándose la medalla de bronce los dos segundos de grupo.

El primer grupo de la fase inicial se disputó en Erfurt y en él estaba la vigente campeona, Suecia, que no tuvo problemas para superar a sus rivales y pasar como primera de grupo. Le acompañó Polonia como segunda clasificada, mientras que España fue tercera y Finlandia acabó última.

Los partidos del grupo B se disputaron en Berlín. Alemania arrasó a sus tres rivales y Noruega se hizo con el segundo puesto. Francia y Luxemburgo se quedaron en el camino.

En Magdeburgo se dieron cita los equipos del grupo C, donde Checoslovaquia dio muestras de su gran potencial. Segunda, aunque no sin problemas, se clasificó Hungría, quedando eliminadas Islandia y Rumanía.

En el grupo D, el de Rostock, Dinamarca y Yugoslavia dominaron con claridad, dejando en la estacada a Austria y la exótica Brasil.

Checoslovaquia dio la sorpresa y dejó fuera de la final a la anfitriona Alemania

En la segunda fase se cruzaban los clasificados de los grupos A y D por una parte y los del B y C por otro. En el que se llamó grupo 1 lucharon Alemania, Checoslovaquia, Noruega y Hungría por una plaza en la final. En el último partido alemanes y checoslovacos se jugaban el primer puesto del grupo, en casa de los germanos. Pero Checoslovaquia dio la sorpresa y batió a los anfitriones por 17-14, dejando a Alemania fuera de la lucha por el título por primera vez.

En el segundo grupo Suecia tuvo que batirse duramente con Dinamarca por la plaza en la final. Lo consiguió merced a una victoria por la mínima, por 13-12. La campeona vigente volvía a colarse en la final.

Alemania se recuperó ante su gente para el partido por el bronce y ganó a Dinamarca para volver a subirse al podio. Tras un oro y una plata, llegaba la primera medalla de bronce. Los daneses se llevaron la pequeña alegría de que su jugador Morgens Olsen fue el máximo goleador del Mundial.

La gran final no tuvo color. A Checoslovaquia le vino grande el partido y Suecia le pasó por encima. El resultado final de 12-22 mantenía a los escandinavos como grandes campeones mundiales y confirmaba que los años cincuenta fueron de Suecia.

Clasificación final del Mundial 1958
1 Suecia
2 Checoslovaquia
3 Alemania
4 Dinamarca
5 Polonia
6 Noruega
7 Hungría
8 Yugoslavia
...
12 España

Así era el balonmano al aire libre en 1954

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