Los Warriors siguen apuntando alto
Kevin Durant fue una vez más el principal baluarte de su equipo | Foto: @warriors

Llegaba Golden State a este partido algo dubitativo, bien es cierto que le acababa de endosar 141 puntos a unos Clippers muy en forma, pero la derrota en casa contra Detroit Pistons y los extraños partidos contra Washington Wizards y Memphis Grizzlies (no exentos de polémica) dejaban un sabor agridulce. Es por ello que hoy tenía que salir a ganar para despejar las dudas y dar un golpe de autoridad en un escenario tan importante como el AT&T Center de San Antonio, aunque contra un rival cansado después de varios partidos fuera de casa y diezmado por las bajas de jugadores vitales como Kawhi Leonard y Tony Parker. 

Aún con todo, el equipo de Popovich (que acabaría desesperado y expulsado) salió muy enchufado al partido, con un LaMarcus Aldridge muy fino y motivado, haciendo añicos en la floja defensa californiana, solo salvados por los chispazos de Klay Thompson, que sirvieron para maquillar el parcial, dejándolo en un 33-24 para los tejanos al final del primer cuarto.

El segundo período no fue sino una prolongación de las sensaciones del primero, con unos Warriors fluidos en ataque pero débiles en defensa, sufriendo demasiado con la agresividad al rebote ofensivo del equipo local. Aunque consiguiendo salvar el resultado al descanso, con un más que merecido, y aceptable, 55-50 a favor del equipo de Pau Gasol.

En el tercer cuarto la historia comenzó a cambiar, Steve Kerr apretó las tuercas en defensa y el equipo dio signos de reacción, con una buena línea de juego que les supuso ponerse por delante en el marcador por primera vez, transmitiendo la sensación de que los roles se habían invertido, ahora el apatismo se hacía sentir en el bando tejano. Las buenas defensas propiciaban contraataques que los californianos resolvían con gran eficiencia, figuras como Curry, Thompson y Durant emergían como la espuma por contra de unos Spurs sostenidos por el buen momento de forma de LaMarcus Aldridge, aunque el resultado al final de este período, de 78-84, dejaba el partido muy abierto para el final.

Nada más lejos de la realidad, los Warriors siguieron apretando, sabiendo que al juego de anotar no les gana nadie, aunque topándose con un rival que, apoyado en la entrega de Kyle Anderson, no iba a dar su brazo a torcer tan fácilmente. Las repetidas quejas de Popovich acabaron provocando que los árbitros le expulsaran, ante la frustración que provoca ver que a Kevin Durant no lo para nadie. Golden State cerró el partido a falta de tres minutos para el final, gracias a la insalvable diferencia de más de quince puntos en tan escaso intervalo de tiempo, una victoria basada principalmente en la defensa y la fluidez ofensiva.

El Big Four de los Warriors no da concesiones

Si bien durante la primera parte estuvieron algo desaparecidos, excepto a Klay Thomspon, que rindió todo el encuentro, los 4 fantásticos destrozaron a los Spurs en la segunda mitad con una auténtica muestra de poderío, dando la razón a los que dicen que son los mejores de siempre. Los 27 puntos de Klay, 24 de Durant, 21 de Curry y 16 de Draymond Green fueron demasiado para un equipo que echa mucho de menos a su estrella, Kawhi Leonard.

Los Spurs jugarán contra Charlotte; Golden State, en Denver

Aunque han acumulado cuatro derrotas consecutivas, ahora San Antonio tiene un calendario relativamente sencillo, con cinco partidos consecutivos en casa, el primero un back-to-back (01.30) contra los Charlotte Hornets de Kemba Walker. Mientras tanto, los Warriors jugarán en Denver durante la madrugada del sábado al domingo (02.00), para luego encadenar cuatro partidos consecutivos en el Oracle Arena.

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