Real Betis Balompié
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Real Betis Balompié

1907 Sevilla


Allá por el año 1907, nacía un sueño, un club que formaría parte de los corazones de millones de aficionados. Por aquel entonces un grupo de estudiantes de la Escuela Politécnica, situada en la calle Cervantes, que cursaban estudios preparatorios para la carrera militar y para medicina funda el Sevilla Balompié. Si si lo han leído bien, el Sevilla Balompié, estos muchachos eran parte de grupos de hermanos: los Hermosa, Wesolowski, Castillo, Cascales y Gutiérrez. Vestían de blanco y azul. 

El sueño comenzó con su primer presidente llamado Alfonso del Castillo Ochoa y el primer capitán, el cual también tuvo que ejercer de entrenador en varias ocasiones, los comienzos nunca son fáciles., Manuel Ramos Asencio. 

El club formó su primera sede social en la calle Alfonso XII entre el 1907 y el 1909, Federico de Castro (1910-1911) y Jerónimo Hernández (1912-1914).

El Sevilla Balompié fue el primer nombre elegido por el grupo de jóvenes, con el que pretendieron evitar la expresión inglesa foot-ball, ha acabado por convertirse en su seña de identidad: "Sevilla BALOMPIÉ" y se hizo oficial ante el Gobierno Civil el 1 de febrero de 1909.


 

Todo comenzó poco a poco, con ganas e ilusión que a día de hoy siguen con los verdiblancos, así el "Balompié" se dio a conocer al convertirse en 1910 en el primer vencedor de la Copa de Sevilla, condición que confirmó y gano en 1911, 1912 y 1915. El club fue creciendo y participó también en la primera edición de la Copa de Andalucía a principios de 1910 y fue invitado a participar en la Copa de España, aunque no acudió por motivos económicos, que en aquella época y tras empezar de cero eran inviables.

 

Llegados al año 1909 nació el Betis Foot-ball Club, según relatos orales como consecuencia de una escisión en el Sevilla Foot-ball Club: Eladio García de la Borbolla, hasta entonces miembro de la junta directiva del Sevilla Foot-ball Club, decidió abandonarlo y fundar su propio equipo. De esta forma apareció el Betis Foot-ball Club, cuya sede social estuvo en la calle Mariscal (1909-1911) y en Federico de Castro (1912-1914).


Nos adelantamos un par de años, 1914 el equipo volvió a proclamarse Campeón de Sevilla e comenzar así los trámites para la fusión con el Betis Foot-ball Club que, disuelto en 1913, había sido reorganizado al año siguiente bajo la colaboración de José Gutiérrez, Eladio García de la Borbolla y Miguel Folgado entre otros; y por fin, consiguiendo la clara representación del equipo el título de "Real" por parte de Alfonso XIII, y gracias a la intervención decisiva del Marqués de Mochales.


Todo iba sobre ruedas hasta ahora y sin límite de tiempo un 6 de diciembre de 1914, la Junta Directiva del Sevilla Balompié y dos días más tarde el Betis Foot-ball Club, aprobaron la fusión de ambos clubes, gracias a la participación importantísima de Herbert Richard "Papá" Jones. En agosto de 1915, el Gobernador Civil de Sevilla, Severo Núñez, aprobó los Estatutos y el cambio de denominación del club absorbente, disponiendo que se modificara la denominación del "Sevilla" Balompié por la de "Real Betis" Balompié (apunte nº 283 página 36 del Libro de Gobierno del Registro Civil). 

Podemos comenzar a llamarlo por su actual nombre y es que el Real Betis Balompié aportó los jugadores, el palmarés, la afición y el terreno de juego, que desde 1913 era el Campo de las Tablas Verdes, en diversas ubicaciones en el Prado de San Sebastián, mientras el Betis F.C. A partir de aquí empezaron a usarse múltiples genticilios como “beticos”, “Betis” entre muchos otros, mientras la afición crecía.


Los actuales verdes seguían sumando y tras volver a proclamarse Campeón de Sevilla en 1915, el Balompié inició una temporada decadente en la que casi desaparece, porque al no disponer de medios económicos ni derecho de retención de jugadores en la época del "amateurismo marrón", o profesionalismo encubierto, los dirigentes se vieron abocados en una situación que parecía insalvable. Es más, se sumó a esto que la mayoría de los jugadores fundadores envejecían, y no había renovaciones. Más de una decena de sus mejores jugadores fueron "captados" en poco tiempo, a pesar de lo cual estuvo a punto en 3 ocasiones de ganar el Campeonato de Andalucía como única alternativa al Sevilla F.C., nutrido de jugadores que habían abandonado el Balompié. En 1918 los béticos estrenan el terreno de juego del Patronato. Los colores azul pavo real y blanco continuaron en los béticos hasta 1920 alternándose con los verdiblancos, según se conoce hasta la fecha.


Pero como bien sabemos el Betis no es de rendirse y así fue en 1924 cuando el Balompié resurge de sus cenizas, gracias a varios de sus primeros fundadores que volvieron a la directiva (Castillo, Wesolowski, Hermosa, Fernández Zúñiga, Cascales,...). Gana la Copa Spencer en 1926 y, tras varios subcampeonatos, la Copa de Andalucía en 1928. Cuando se creó el Campeonato Nacional de Liga, el Real Betis Balompié era un club consolidado deportiva, social e institucionalmente, que inicia su andadura en Segunda División el 17 de febrero de 1928, con el objetivo de ascender a Primera División.

1930-1947: ÉPOCA DE BUENAS Y DE MALAS,UN BARCO A LA DERIVA

Con la entrada de los años 30 los términos "Betis" y "béticos" sustituyeron al de "Balompié" y "balompedistas" entre las gentes. Y es este Betis, el Betis Balompié, el que escribe en el primer lustro algunos de los capítulos más resplandecientes de su historia: en menos de 10 meses el Betis se convirtió en el primer equipo del sur que llega a la final de la Copa de España y conmemoró con gloria sus Bodas de Plata al llegar a ser, el 3 de Abril de 1932, Campeón de Segunda División. El Betis Balompié -sin "Real" en la II República- fue por este motivo el primer club andaluz en ascender a la Primera División.

Formando parte de Primera, organizó un gran plantel que, en la temporada 1934-35 y bajo la dirección de Patrick O'Connell, se proclamó Campeón de Liga de Primera División: Urquiaga, Areso, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa, Adolfo, Lecue, Unamuno, Timimi, Saro, Caballero, Rancel, Valera y Espinosa; 6 vascos, 3 canarios, 3 sevillanos y un almeriense. El 28 de abril de 1935 está escrito en la historia del club verdiblanco: el Betis venció por 0-5 en Santander y se hizo con el título de Liga, dando pasos agigantados.

Las malas noticias llegaron un año más tarde, el Betis cayó, y es que de nuevo por  una mala situación económica y tras la marcha del Presidente Antonio Moreno Sevillano, obligó a vender a 3 de sus jugadores, pero también influyó la llegada de la Guerra Civil, que dejó al club sin suficientes ingresos, por quedar bloqueados en el Norte o ser movilizados al frente. Sólo Peral, Valera y Saro quedaron en esos años como destacados exponentes de quienes 15 meses antes habían levantado la Copa del Campeonato de Liga. También el entrenador, O'Connell, marchó al FC Barcelona en 1935-36.

Las consecuencias de la Guerra Civil fueron demoledoras para el Betis, que además cometió el error de volver a la competición en la temporada 1939-40, cuando podría haber solicitado la moratoria que se aplicó a otros clubes cuyos estadios se usaron para "necesidades de la guerra". Como consecuencia, el 28 de abril de 1940, el día en que cumplía 5 años de su título de Liga, el equipo verdiblanco bajó a Segunda División.

Dos años más tarde, regresó brevemente a Primera, y en 1943 el Betis se despidió de la misma, a la que no regresó hasta 15 años después. Terminando por lo más  bajo y temido, precisamente en el escenario que había visto al Betis Campeón. En Santander el 13 de abril de 1947, el Real Betis Balompié perdió 4-1 ante el Racing y descendió a la Tercera División.

1947-1958: La AFICIÓN SE VUELVE MÁS FIEL Y NACE EL BETIS  "MANQUEPIERDA"

Entender el sentimiento bético es bastante complicado, sin mencionar los 7 años que jugó en Tercera, porque en esos tiempos tanto el club como su afición encontraron una seña de identidad que le acompaña aún en la actualidad. Según muchos autores, su "alma", que se halla en una expresión que en los años 50 despertó la simpatía de toda España: "¡Viva er Beti manque pierda!". Palabras del poeta Joaquín Romero Murube describían en  aquellos tiempos y junto aquella expresión  las siguientes palabras: "El Betis llegó a formar una inderrocable moral a prueba de derrotas. Pero en vez de adoptar esa inexplicable renunciación que hemos aplicado, para nuestra desgracia, a tantas adversidades -la de subirnos los hombros en vez de subirnos de corazón-, el Betis, tras la hecatombe, arremetía todas las tardes con más entusiasmo hacia la conquista de su gloria".

Son los años de Pascual Aparicio, Juan Petralanda, Manuel Ruiz Rodríguez, Alfonso Jaramillo, José María de la Concha, Manuel Simó y tantos otros.

El  Betis se  superó en aquellos años con la ayuda de una afición, más bien familia que consigue llevar al club de regreso a Segunda División en 1954, ganando fama por llenar su estadio y por las "marchas verdes" en los desplazamientos. Sin olvidar la época de las grandes  dificultades económicas, en las que solo los más fieles a los colores mantuvieron vivo al club. La experiencia en Tercera ayudó al club términos sociológicos y le confirió un carácter que lo hace único.

Pocos dudaron tras la celebrada vuelta del Betis a Segunda en 1954 que ascendería a Primera tarde o temprano. No obstante, hubo que esperar hasta cuatro años más tarde, hasta e1 de junio de 1958, para ver al Real Betis Balompié como equipo de Primera División.

1958-1976: NUBLES Y CLAROS 

15 años después, a manos del extraordinario Benito Villamarín, el Betis sube a Primera División. ¿Y como lo hizo? a lo grande, no podía ser menos, ganando por 2 a 4 el primer partido oficial que se disputó en el nuevo estadio de su eterno rival; tras 15 años rozando la desaparición, el significado de esta victoria en una ciudad dual convirtió aquel derbi en historia. 

Desde 1959 hasta 1964 el club pasa por una época de gloria: se ejecutan las obras de la remodelación del Estadio, se inaugura su iluminación eléctrica y se adquiere el Estadio en propiedad. Son años de modernización en la gestión del club, que sitúan al Betis en un plano incierto por el beticismo de aquel momento. La marcha de la gran leyenda Luis Del Sol por la interrupción en el mundo verdiblanco de Rogelio Sosa: dos grandes leyendas verdiblancas a día de hoy, a los que se sumarán, a finales de los 70, José Ramón Esnaola, Julio Cardeñosa y Rafael Gordillo.

No obstante hay que hacer referencia al mundo deportivo, son también años para el recuerdo: se consigue una continuidad en la Primera División que culmina en 1964 con la tercera plaza en Liga, el Trofeo Carranza y la primera participación del Betis en la Copa de Ferias. Justo a los dos años siguientes, en 1966, siendo fiel una vez más a su particular sino, el club vuelve a verse en un agujero negro... fallece el gran  Benito Villamarín tras 10 años al frente de la entidad; fallece siendo entrenador del primer equipo y, junto a eso, se produce el descenso a Segunda División.

Aquí se marca un antes y después de ascensos y descensos casi consecutivos que convirtieron al Betis en el clásico "equipo ascensor": Regreso a Primera en 1967, descenso en 1968, ascenso en 1971, descenso en 1973, ascenso en 1974... Son años, a pesar de ello, para el recuerdo de muchos béticos, por el acceso a la Presidencia de José Núñez, la finalización de la tribuna de voladizo y la llegada al club de hombres como López, Benítez,

Biosca, Esnaola, Alabanda y Cardeñosa.

1977-1992: LA COPA DEL REY Y LOS AÑOS 80

25 de Junio de 1977 el Betis se proclama Campeón de la I Copa del Rey en el Estadio Vicente Calderón. Dirigidos por Rafael Iriondo, el equipo formado por Esnaola; Bizcocho, Biosca, Sabaté, Cobo; López, Alabanda, Cardeñosa; García Soriano, Megido, Benítez, Eulate y Del Pozo escribió otro capítulo muy recordado de la historia bética, tras una tanda de 22 penaltis. El Betis, que había sido el penúltimo Campeón de Liga antes de la Guerra (1935), se convierte en el primer Campeón de España bajo la denominación de Copa del Rey (1977), cerrando en cierto modo un pausa sobre una época de la historia que coincidió con sus peores años. Ese mismo año, el Betis llegó a Cuartos de Final de la Recopa de Europa tras dejar en el camino al Milan. Y, fiel una vez más a su singular leyenda, en esa misma temporada desciende inesperadamente a Segunda División.


 

Vuelta a Primera en 1979, vuelven los buenos tiempos deportivos y el "Eurobetis": la clasificación para la Copa de la UEFA en 1982 y 1984, la conmemoración de las Bodas de Platino en 1982 y el subcampeonato de la Copa de la Liga en 1986 marcaron una satisfactoria época para los aficionados verdiblancos, a la que se sumaron otros acontecimientos vividos en su Estadio como sede del Mundial y, sobre todo, como escenario del famoso España-Malta.

Punto nuevo de partida, y hasta 1992, de nuevo el Betis atraviesa un periodo de crisis económica y deportiva, en el que vivió otra vez situaciones difíciles hasta el descenso de 1991, sin duda en uno de los peores momentos para afrontar la preceptiva conversión en Sociedad Anónima Deportiva. El Plan de Saneamiento obligó al Real Betis Balompié, en esos momentos club de Segunda División, categoría en la que permaneció al perder la eliminatoria de promoción ante el Deportivo- a cubrir un capital social de casi 1.200 millones de pesetas, el doble del importe exigido a casi todos los clubes de Primera y Segunda.

En poco más de tres meses, los aficionados béticos no fallan a su club, aportaron en pequeñas cantidades un total de 400 millones de pesetas: un importe que aunque habría cubierto entre el 60% y el 100% de capital de cualquier otro club de Primera o Segunda, en este caso no fue suficiente. A esos 400 millones se sumaron otros 100 aportados en paquetes superiores al 1% del capital social exigido, pero seguían sin cubrirse 680 millones y sin conocerse a ciencia cierta el apoyo de empresas o instituciones. El 30 de junio de 1992, el vicepresidente económico Manuel Ruiz de Lopera se hace con el control mayoritario de la SAD.

1992-2010: REAL BETIS BALOMPIÉ, SE CONVIERTE EN SOCIEDAD ANÓNIMA DEPORTIVA


Tras la reconversión en SAD, la ansiada llegada al banquillo de Lorenzo Serra en las últimas jornadas de la temporada 1993-94 para volver a ver el Betis en Primera División: El ascenso en Burgos de 1994 pone fin a tres años en la División de Plata.

Un nuevo técnico en el banquillo y grandes los ingresos televisivos, el Betis vivió tres años para el recuerdo: en la primera temporada tras el ascenso se convierte en el equipo revelación, finalizando en tercera posición de la tabla; en la temporada 1996-97 repite entre los cuatro primeros y llega a la final de la Copa del Rey, cayendo ante el FC Barcelona en un partido resuelto en la prórroga. En aquella final jugaron Jaro, Jaime, Vidakovic, Ríos, Merino (Ureña, 64) Alexis, Nadj (Olías, Finidi, Cañas (Pier, 71) Jarni, Alfonso, con goles de grandes como Alfonso y Finidi.

Tras la salida de Serra, el Betis pasa por un periodo inestable que le lleva a descender en el 2000. Recuperándose la temporada siguiente como subcampeón de la Categoría de Plata, clasificándose para la Copa de la UEFA con Juande Ramos en el banquillo la 2001-2002. Dos años más tarde se produce la vuelta de Serra. Con el de nuevo, vuelven los triunfos, el 2005 se convierte en el año del Betis: el club verdiblanco finalizó en cuarta posición en la tabla y ganó la Copa del Rey de fútbol 2004-05 en el Vicente Calderón, ante el CA Osasuna por 2-1.

Poco a poco meses más tarde, se convirtió en el primer equipo andaluz que se clasificó para disputar la Copa de Europa bajo el formato de Liga de Campeones al superar en la eliminatoria previa al AS Mónaco -subcampeón de la edición de 2004.

Una vez aquí, Serra no es renovado y el verano de 2006 supone el comienzo de una nueva crisis desconocida desde finales de los 80, por un deterioro institucional, social y deportivo que coincide con la imputación del máximo accionista Manuel Ruiz de Lopera por presunto delito societario.


El Betis vuelve a Segunda División el 31 de mayo de 2009.  Solo 15 días después del descenso, más de 65.000 béticos se manifiestan reclamando un cambio institucional y la marcha del máximo accionista. Aquel día marcaría la historia del club, sería recordado como el 15-J, manifestación decisiva en el devenir histórico de la entidad.

Llegamos a la temporada 2009-10 se toca el ascenso, pero el equipo se queda un año más en Segunda División tras agotar sus opciones de ascenso hasta la última jornada de Liga. Ruiz de Lopera intentó vender ese verano su paquete de acciones a un grupo externo al Betis, pero la jueza instructora paralizó dicha venta para, más tarde, trasladar los derechos políticos de las acciones a una administración judicial.

Empezó la Liga 2010-11, y en una situación económica muy complicada, Rafael Gordillo accede al cargo de presidente bajo el modelo de la administración judicial. Se asciende esa temporada a la Liga BBVA y se mantiene la categoría durante tres temporadas, con una clasificación para la UEFA Europa League. Desgraciadamente, el equipo vuelve a descender y se suceden diferentes béticos en la Presidencia de la entidad.

2011-2020: EL REAL BETIS BALOMPIÉ DE HELIÓPOLIS

Tras ser levantadas parcialmente las medidas cautelares en el verano de 2015, los accionistas de referencia Ángel Haro García y José Miguel López Catalán ganan la junta general extraordinaria de accionistas del 23 de septiembre con el apoyo masivo de los béticos. Desde febrero de 2016, Ángel Haro es el presidente del Real Betis, con un proyecto marcado para logar el crecimiento deportivo, desde lo profesional y el avance del Real Betis Balompié en todas las áreas sociales, económicas y futbolísticas. La adaptación de un club histórico al fútbol del siglo XXI con la única premisa de colocar al Real Betis Balompié en sus diferentes facetas a la altura de su inigualable afición.

El Real Betis va creciendo en todos los sectores. De ello es el éxito deportivo obtenido en la temporada 2017-18, en la que regresa de nuevo a las competiciones continentales después de completar un curso extraordinario en el que sumó 60 puntos y alcanzó el sexto puesto de la clasificación. Un puesto de gloria al que se hizo merecedor por su juego fluido, su apuesta por el balón, su propuesta dominadora y su valentía en cada encuentro. Un brillante ejercicio que, además, permitió vivir algunos momentos que ya forman parte de la historia. Recuerdos tan grandes como el triunfo en el campo del Real Madrid, campeón de Europa, y la goleada deslumbrante por 3-5 en el feudo del eterno rival.

Este, sin duda, era la primera confirmación de los objetivos propuestos por los máximos dirigentes de la entidad, Ángel Haro y José Miguel López Catalán, desde el momento mismo de su llegada a la entidad. Un ambicioso proyecto que incluía la unidad del beticismo, la regeneración de la entidad, la normalización institucional, la devolución del protagonismo a los socios y accionistas, el crecimiento económico del club, la mejora y ampliación de las instalaciones del estadio Benito Villamarín y la apuesta por un proyecto deportivo que hiciera regresar los triunfos y llevara de nuevo al equipo a las competiciones europeas.

Para todo esto fue muy importante, el orden deportivo que volvió al club con Lorenzo Serra Ferrer, nombrado vicepresidente deportivo de la entidad. Un nombre de culto entre la afición. Al frente del equipo se situó a Quique Setién, un entrenador que se distingue por proponer un juego de posesión, combinativo y estético, en el que su equipo lleve el protagonismo y domine los partidos. Con ellos, el Real Betis hizo una decidida apuesta por un estilo de juego que se aproximara a la demanda de los aficionados. Una idea de fútbol que se extendió por los escalafones de la Cantera verdiblanca.

Antes de dar comienzo la temporada se inaugura oficialmente el nuevo Gol Sur de Heliópolis. El fin a una magnífica obra que duró un año y que permitió reemplazar la vieja gradona de 1972. Una transformación radical que se vio complementada con importantes mejoras estéticas y técnicas que le otorgaron una imagen más moderna y vanguardista al coliseo bético. El color verde y las formas triangulares del escudo se adueñaron del interior del estadio, que también presentaba una nueva iluminación con soluciones mucho más sostenibles. La afición, satisfecha, celebró extasiada esa nueva colosal tribuna que convertía al estadio Benito Villamarín, con capacidad para 60.721 espectadores, en el cuarto campo con mayor aforo de la Liga en España tras el Camp Nou, el Santiago Bernabéu y el Wanda Metropolitano.

Un logro bético al que siguió otro momento inolvidable en la historia del club. El vivido el 23 de noviembre de 2017, fecha en que se celebró una Junta General Ordinaria de Accionistas que entraría en la historia de la entidad. Una cita fundamental, ya que en ella los accionistas del Real Betis aprobaron por mayoría. El acuerdo suscrito por el club con Manuel Ruiz de Lopera y Bitton Sport, permitió la compra de las acciones de estos y sirvió para cerrar el largo litigio judicial que tanto lastraba el desarrollo de la institución.

De este acuerdo ratificado por el accionariado bético nacería el proceso de venta de acciones con el que la entidad consiguió democratizarse al máximo con una gran atomización de los títulos. El Betis de los béticos.

En esa Junta General, el presidente Ángel Haro dijo: “Comenzamos un proceso ilusionante para que los béticos sean los dueños de su club. Serán los accionistas, sus hijos, nietos y todos aquellos socios que quieran los que puedan comprar un trozo de Betis. El Betis será de los béticos”.

Esa temporada 2017-18 creció de manera significativa el valor económico y deportivo de la plantilla profesional del Real Betis con fichajes tan destacados como, entre otros, los de los jugadores Andrés Guardado, Cristian Tello, Zou Feddal, Antonio Barragán, Ryad Boudebouz y Javi García.

Un completísimo cuadro de jugadores al que se han unido al inicio de la campaña 2018-19 otros importantes nombre de referencia como William Carvalho, Pau López, Takashi Inui, Sergio Canales, Gio Lo Celso, Sidnei Rechel y Joel Robles. Una suma de valores que augura las mayores ilusiones para la afición bética.

Esta línea de crecimiento deportivo ha continuado de cara a la temporada 2019-20, con la llegada de jugadores de alto nivel como Nabil Fekir, Dani Martín, Alfonso Pedraza, Borja Iglesias, Álex Moreno y Juanmi Jiménez.

Junto a todo esto, el Real Betis Balompié dirigido por Ángel Haro y José Miguel López Catalán se ha convertido en las últimas temporadas en un club multidisciplinar que incluye nuevas secciones que potencian aún más si cabe el nombre de la entidad y permiten un desarrollo deportivo como no se había conocido en la ciudad de Sevilla.

El club cuenta con un equipo femenino en la máxima categoría del fútbol español, el Real Betis Féminas, y, asimismo, dispone de un equipo de baloncesto, el Coosur Real Betis, que juega en la Liga Endesa y otro de Fútbol Sala, el Real Betis Futsal, que juega en el segundo escalón nacional de la LNFS.

Es más, la esperada realidad del nuevo Real Betis Balompié. Un club que no para de crecer, que ha mejorado sensiblemente todos sus indicadores deportivos, económicos y sociales y que ha elevado su valor hasta límites desconocidos.

Y, sobre todo, que cuenta con la mayor afición de todos.

Durante la campaña 00/01, tanto Real Betis Balompié como Sevilla F.C. son los dos grandes atractivos de la categoría de plata, consumándose las expectativas de ascenso depositadas sobre ambos al término del campeonato, al ser segundo y primero clasificados respectivamente. Desde entonces el club bético milita en Primera División con mayor o menor fortuna, siendo destacables las intervenciones de su presidente.

DESDE EL 2006 TRECE ENTRENADORES EN UNA DÉCADA

Desde el año 2006, hasta Merino, han desfilado por el banquillo verdiblanco Serra Ferrer, Irureta, Luis Fernández, Paco Chaparro, Héctor Cúper, Nogués, Antonio Tapia, Víctor Fernández, Pepe Mel, Calderón, y Julio Velázquez.

Este hecho hace que el Betis sea el equipo que más veces ha cambiado de entrenador en la última década. Es decir, la entidad de Heliópolis ha vivido una época convulsa durante estas temporadas, tanto es así que ha estado en tres ocasiones en Segunda división, a lo que habría que sumar diversos problemas extradeportivos. De hecho, ha variado de director deportivo la friolera de siete veces en los últimos seis años, por ejemplo. Y otros tantos cambios de presidentes.

Este último año, el club ha cambiado de entrándose tres veces seguidas, desde la destituirían de Rubi, por ineficiencia a la hora de manejar el plantel, llegó Alexis Trujillo para relevar en el banquillo al técnico catalán, quien tenía firmadas esta temporada y otras dos más. Pero tampoco duró mucho al cargo, este mismo verano es nombrado técnico del conjunto verdiblanco Manuel Pellegrini hasta el año 2023, el chileno es conocido por su dilatada experiencia en varios banquillos de equipos españoles, es “un ganador nato” con personalidad u estilo de juego definido que llegó para elevar al Betis a los puestos que merece.





Redacción: Elena Gómez López https://www.vavel.com/es/author/elenagc115?

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