Buffon, el cancerbero de Carrara
Buffon, el cancerbero de Carrara (para la final de Champions)

Desde hace milenios Carrara es una ciudad de la región toscana absolutamente identificable por la exquisitez de su mármol blanco, el oro blanco especialmente apreciado por los más reconocidos artistas de la historia. Del corazón de aquellas montañas se extrajo la valiosa piedra que se transformó en prodigio gracias a genios creadores que dieron forma a sus musas. De Massa, de aquella provincia de Carrara, de sus valiosas montañas surgió también la leyenda  de uno de los más grandes porteros de la historia del fútbol italiano y por extensión del fútbol mundial.

Licuado / VAVEL
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Digno de las manos de Bernini

De las entrañas de aquel mármol se extrajo un tosco bloque de piedra que el paso del tiempo y, su sensacional desempeño en su profesión, acabaron cincelando y modelando a Gianluigi Buffon, una figura legendaria que bien podría haber salido de las musas de los más grandes artistas del Barroco. Posiblemente si el portero de Carrara hubiera sido contemporáneo de Bernini,  genio y maestro de la arquitectura y la escultura, gran heredero de la fuerza escultórica de Miguel Ángel y principal modelo del Barroco, habría cincelado con sus prodigiosas manos una obra de mármol blanco inspirada en Gianluigi Buffon.

Foto: Foto: https://www.tumblr.com
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De manos prodigiosas Buffon es un auténtico referente y maestro, una icónica figura con la calidad y dureza del mármol de Carrara al que Bernini habría perpetuado esculpiendo con prodigiosa maestría una escultura alusiva a su leyenda. Con toda probabilidad el artista napolitano habría realizado una versión en clave futbolística de su obra El rapto de Proserpina, un grupo escultórico formado por dos figuras principales: Plutón, de pie y Proserpina, casi en actitud sedente sobre el cuerpo del dios, además del perro de tres cabezas, bajo los pies de Proserpina, el Cancerbero, guardián del Hades.

Can Cerbero

Foto: http://colgadosporelfutbol.com
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En la mitología griega –Cerbero en Roma- y -Kérberos en Grecia– guardaba la puerta del Hades -el inframundo griego- asegurando que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. También conocido como Can Cerbero, era un monstruo de tres cabezas con una serpiente en lugar de cola y la existencia de este perro infernal se sustentaba en su crucial misión de guarda de entrada a la puerta de los infiernos. Por la citada razón la terminología futbolística no tardó en adoptar la citada palabra y su acepción para definir a aquel jugador que guarda lo más preciado del campo: la portería. Precisamente hablar de puertas, infiernos y fútbol, resulta misión imposible sin recurrir a la figura referencial del guardameta, del cancerbero, de ese monstruo de tres cabezas encargado de evitar que el objeto más vivo del fútbol se cuele por la puerta del Hades.

En el fútbol no existe nada más cierto que en la portería se ubica la frontera que separa el cielo de los infiernos y, el portero ejemplifica la iconografía legendaria del guardián de las sonrisas y lágrimas. El encargado de dirimir el destino de todos aquellos implicados en este fascinante juego. Un juego, una posición y una figura especialmente mitificada en el Calcio, porque el fútbol italiano siempre fue uno de los más prolíficos en la formación de sensacionales monstruos de tres cabezas (cancerberos). Tanto por tradición como por calidad y leyenda, Italia posee la máxima calificación, la de cum laude en la posición de guardametas.  Gianluigi Buffon pertenece a la estirpe y el linaje de los Giampiero Combi, Aldo Olivieri, Dino Zoff y Walter Zenga.

El deporte en la sangre

Como toda obra tiene un inicio, una razón, Buffon fue cincelado vital y profesionalmente en el seno de una familia con un núcleo vinculado sólidamente al deporte. No en vano su madre fue lanzadora de peso y disco, mientras que su padre llegó a ser campeón junior de atletismo en su país; además uno de sus tíos jugó al básquet de manera profesional, y sus hermanas se labraron una carrera en el voleibol.  Como sucedió con otros chicos que llegaron a convertirse en grandes porteros, llegó al arco de forma fortuita. Tanto en aquellos primeros pasos en la escuela de aficionados de Canaletto, en la ciudad de La Spezia, como en su posterior etapa en el Perticara, se desempeñaba como medio ofensivo y delantero. ‘Gigi’ no tenía una posición muy definida, pero una serie de jugadas del destino y el consejo de su padre Adriano, le acabaron consolidando en la demarcación posiblemente más compleja del fútbol.

Foto: L'Ultimo Uomo
Foto: L'Ultimo Uomo

Una vez con su lugar en el mundo definido eligió como referente al genial portero camerunés  Thomas N’Kono, un guardameta de brillantes luces y alguna sombra de excentricidad. Sin duda un portero que solía cautivar a todo aquel cuya meta era convertirse en cancerbero. De hecho al primero de sus hijos le puso por nombre Louis Thomas.

Buffon ingresó en las categorías inferiores del Parma a la edad de 13 años. Logró la Medalla de Oro en los Juegos del Mediterráneo de 1995 en Bari, y ese mismo año; el 19 de noviembre de 1995, con tan solo 17 años debutó con la camiseta del Parma, en un encuentro ante el Milan en el que logró mantener su portería a cero.

La leyenda negra

Foto: https://laopinion.com
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Tantos años en la primera línea del fútbol, en la máxima competición rindiendo a un altísimo nivel le valieron para vivir un sinfín de experiencias, buenas y malas. Precisamente sus inicios como portero del Parma estuvieron marcados por una nebulosa negativa de la que afortunadamente logró salir. Una leyenda negra que le vinculó a ideales fascistas; respecto a ello el portero de Carrara nunca lo afirmó, pero tampoco llegó a desmentirlo de forma contundente. El halo de credibilidad de esta historia posiblemente se cimienta en posteriores declaraciones suyas, en las que definió aquella etapa como resultado de la ignorancia e inmadurez de un chico que realmente no conocía la gravedad simbólica e histórica de algunas de las erróneas decisiones que tomó.

Todo comenzó antes de un partido Parma-Lazio, cuando con la intención de animar a los aficionados se pintó una leyenda en su camiseta interior con la siguiente frase: "Boia chi molla" (Verdugo al que afloja). El tema habría quedado en una simple anécdota de no ser porque aquella arenga era la tradicionalmente utilizada por los ‘camisas negras de Mussolini. Además Buffon no tuvo el más mínimo reparo en lucir la camiseta ante las cámaras y el revuelo que se formó fue de tal grado que tuvo que dar explicaciones públicas sobre aquella controvertida decisión. Buffon adujo que no tenía la más mínima idea de las implicaciones históricas fascistas de aquella frase, y que la eligió porque era una imprecación de uso muy común en el dialecto de su región (la Emilia Romagna). El tema no quedó ahí, puesto que poco después volvió a demostrar ‘su ignorancia’ referente a la simbología histórica, pues tras una lesión en lugar de lucir el dorsal número 1, eligió el 88. Lo lució por primera vez en un encuentro ante el Valencia y, Vittorio Pavoncello, presidente de la Federación Italiana Macabi se encargó de alzar la voz para acusar Buffon de hacer uso de un número de culto para los neonazis, pues representaría "Heil Hitler!" (siendo la H la octava letra del alfabeto) y su Club 88 radicado en Berlín.

Rectificar a tiempo es una victoria

Tras esto el portero de Carrara tuvo que salir al paso de nuevo para desmentir y pedir disculpas por su ignorancia, defendiendo que aquel tema no tenía nada que ver con su forma de pensar, aduciendo además que ejercería el servicio civil en lugar del militar, destinado en una comunidad de recuperación de toxico dependientes. En cualquier caso estos deslices culturales fueron disminuyendo con el transcurrir de su carrera y su maduración como persona.

Es justo reconocer que hoy día ‘Gigi’ Buffon destaca entre otros muchos motivos por ser todo un caballero del deporte y si en algún momento de su vida, por ignorancia o inmadurez, tomó decisiones desacertadas, supo resarcirlas con el suficiente tiempo como para ganarse el respeto, el cariño y la admiración de prácticamente todo el planeta fútbol. Solo el que conoce el amargo sabor de la derrota tiene la capacidad para saber gestionar las victorias y Buffon ejerce el citado magisterio cada vez que salta a un terreno de juego.

‘Supergigi’, vuelo sin motor

Foto: Foto: paraquesejuegaalfutbol.lamula.pe
Foto: paraquesejuegaalfutbol.lamula.pe

En el Parma Buffon acabó popularizando su verdadera leyenda, la de ‘Supergigi’, pues fan confeso de Superman, solía volar con tanta elegancia como el recordado Christopher Reeve.  Más que un portero parecía un superhéroe de DC Comics, que celebraba los éxitos de su equipo con la camiseta de Superman, muy especialmente la UEFA conquistada en la temporada 88/89. Su vuelo sin motor pudieron disfrutarlo en la región italiana de Emilia-Romaña durante seis temporadas, en las que junto a compañeros como Cannavaro, Verón, Thuram y Crespo, se consagró campeón tres veces con una Copa de Italia, la Supercopa italiana y la ya citada Copa de la UEFA. En 220 partidos le hicieron 178 tantos, menos de un gol por partido. Unas cifras que hablan muy a favor del que posiblemente haya sido el mejor portero de su generación junto a Iker Casillas.

La Vecchia Signora

Foto: Juventus.com
Foto: Juventus.com

 De hecho los 52 millones de dólares que pagó la Vecchia Signora en 2001 por el cancerbero de Carrara establecieron una cifra récord tratándose de un portero. Y en la ‘Dama de Italia’ Buffon se consagró como un portero de leyenda, certificado con sus más de seiscientos partidos defendiendo aquella zamarra, tan solo superado por Del Piero, pues ‘Pinturicchio’ llegó hasta los 705 encuentros.

Luces y sombras

Como todo ser humano, tiene y tuvo debilidades, en 2003 perdió su primera final de Champions ante el Milan en Old Trafford. ‘Gigi’ llegó a parar dos penaltis que no bastaron para hacer campeón a su equipo. Aquello unido a una serie de circunstancias personales, le hicieron sumirse en una depresión por la que estuvo recibiendo tratamiento médico. Un contratiempo de salud que llegó a superar, pese a que llegó a reconocer que sintió incluso miedo a saltar al terreno de juego para situarse bajo palos.

Foto: http://mx.blastingnews.com
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El año 2006 fue también especialmente convulso, repleto de luces y sombras para el cancerbero italiano. No en vano en el mundial de 2006 celebrado en Alemania, se coronó campeón del mundo ante la Francia de Zinedine Zidane. Y en la lista del Balón de oro del citado año ocupó un significativo segundo lugar tras su compatriota Cannavaro. Sin duda algo muy meritorio, pues un portero nunca había estado en una posición de semejante privilegio desde 1973, cuando Dino Zoff fue también segundo en la votación. Por tanto si el citado premio no estuviera condicionado por los 'sponsorno sería un mal sucesor de Lev Yashin, ganador del Balón de oro en 1963.

Un caballero jamás abandona a una señora

Entre las sombras todo lo acontecido con el Juventus, que inmerso en el caso “Calciopoli” por el presunto amaño de partidos, sufrió el descenso de categoría como sanción disciplinaria. Y en mitad de aquel proceso del ‘Moggigate’ admitió su problema con la ludopatía y el haber perdido hasta dos millones de euros en las apuestas deportivas.

Lo más sencillo, siendo considerado como el mejor portero del mundo de su época, habría sido dejar en la estacada al conjunto 'bianconero'. No fue el caso de Buffon, que aprovechó aquella complicada disyuntiva para demostrar su lealtad al club con mayor peso histórico del Calcio. Varios de los pesos pesados del equipo se mantuvieron firmes, y Buffon fue uno de ellos. Aquel tema lo zanjó el también legendario Del Piero con una frase tan sencilla y elegante como lapidaria: “un caballero jamás abandona a una señora”.

La historia del Calcio no se puede contar sin Buffon

Con más de 1.000 partidos enfundándose los guantes resulta complicado conocer dónde quedarán establecidos los límites de su longevidad profesional, pero será mucho más complejo de explicar cómo consiguió mantener ese altísimo nivel durante todo el tiempo. Debutó con la selección italiana en Moscú el 29 de octubre de 1997, tenía 19 años y bajo la dirección técnica de Cesare Maldini, siendo el heredero de Pagliuca en la ‘Nazionale. Desde que en 1998, jugó su primer mundial en Francia, ha estado presente en cinco Campeonatos, por lo que si llegará a disputar el de Rusia de 2018, superaría a dos leyendas como Lothar Matthäus y Antonio Carbajal.

Foto: http://it.eurosport.com
Foto: http://it.eurosport.com

La IFFHS le eligió en 2003, 2004, 2006 y 2007 mejor portero del mundo; mientras que en 2008, 2009, 2012, 2013, 2015 y 2016 fue segundo. A la edad de 38 años, batió el récord de imbatibilidad de Sebastiano Rossi (Milan 93-94) en la Serie A, dejando su meta a cero durante en 974 minutos. Con el reciente ‘scudetto’ conquistado ha igualado el récord histórico de Virginio Rosetta, Giovanni Ferrari y Giuseppe Furino, establecido en ocho campeonatos.

Como se puede comprobar  la cuestión no radica en que la historia tenga un lugar para Gianluigi Buffon, sino que la historia del fútbol y, muy especialmente del Calcio italiano, difícilmente podría ser relatada sin la imponente figura del Cancerbero de Carrara. Quizás una de las más grandes leyendas del deporte y, al que siempre le unió una gran amistad, fue el que acabó definiéndole con mayor exactitud, pues Roger Federer dijo sobre el guardameta, que tanto él como ‘Gigi’ habían nacido para durar.

Un portero de otro tiempo

Foto: http://www.retrofootballblog.com
Foto: http://www.retrofootballblog.com

Buffon impresiona por su aspecto, por lo que manda, por esas manos prodigiosas, por esa mirada capaz de hacer desviar balones, por su sobriedad, por esa piel curtida, como de aquel fútbol de antaño en sepia al que devoró la industria. Porque Buffon es muy toscano, muy de Carrara, muy de mármol, el tiempo parece haberse detenido en este número uno, haberse perpetuado en su figura. En más de una ocasión ha alzado la voz para condenar actos violentos y enseñas fuera de lugar por parte de los aficionados radicales. En un partido internacional ante Francia, mientras sonaba la Marsellesa, respondió con aplauso a los pitos de sus compatriotas, que se acabaron contagiando de su ‘fair play’. Recientemente volvió a dar una lección de caballerosidad al reprender a los ultras 'bianconeros' cuando emplearon frases ofensivas, alusivas al fatal accidente sufrido por el Gran Torino en Superga.

Buffon es simplemente un portero de otro tiempo, es más, es la personificación del tiempo detenido, pura leyenda, el cancerbero de las puertas del Hades. Pura mitología, el apreciadísimo mármol de Carrara, manos virtuosas a las que tan solo le falta una Champions y, Cardiff podría ser la ciudad perfecta para que el ya citado maestro Bernini, desde el otro lado, culmine en mármol blanco su obra maestra.

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