La monotonía se apodera del derbi
Bruno y Rodri disputan un balón / FOTO: Manchester City

Es conocida por todos la imprevisibilidad del destino. Quiso que un sábado dos de los grandes derbis del panorama futbolístico europeo coincidieran sobre el terreno de juego. Primero, un Manchester United – Manchester City que ha creado un aliciente diferencial en los últimos tiempos. Un duelo de necesitados, tanto para reengancharse a la lucha por el campeonato, como para pasar el mal trago que supuso a los red devils la eliminación en fase de grupos de la Champions el pasado martes. Ole Gunnar Solskajer apostaba por plagar de efectivos el mediocampo con Fred, McTominay, Pogba y Bruno Fernandes, dejando en punta de ataque a Mason Greenwood y Marcus Rashford. Guardiola, que volvía a perder a Agüero por un proceso gastrointestinal, situaba un doble pivote con la pesadilla del contragolpe en sus recuerdos. Fernandinho y Rodri se colocaban en el medio, con Stones como central, De Bruyne como enganche acompañando a Mahrez, Sterling y Gabriel Jesús en la parcela ofensiva.

Dos equipos desnaturalizados

La táctica primó en el inicio, con Bruno viéndose obligado a recular para intentar sacar el balón ante el firme posicionamiento y la exigente presión que practicaba el City. Contra todo pronóstico, la posesión, estéril, la dominaba el United, incómodo e incapaz de proporcionar ritmo y profundidad a su control. Aprendió la lección Guardiola, que neutralizó la tentativa red de ejecutar un ataque con espacios para correr con la presencia de Rodri y Fernandinho. Imperó el equilibrio y se perdió dinamismo. Mientras, Kevin De Bruyne y Gabriel Jesús interpretaban los descensos y batallaban con Fred y McTominay para opacar su presencia.

Shaw y Kevin De Bruyne luchando batallando por el balón / FOTO: Manchester City
Shaw y Kevin De Bruyne luchando batallando por el balón / FOTO: Manchester City

La rigidez de las defensas y lectura de los espacios motivaba la monotonía y la escasez de acciones de auténtico peligro. McTominay estuvo a punto de cazar un córner en el segundo palo; Sterling tiró de amagos en el área hasta que chocó con Maguire; Gabriel no logró rebañar frente a De Gea un envío a la espalda de la zaga; Stones se trastabilló en un remate lateral y Maguire cabeceó por encima del larguero. En definitiva, un casi constante que no lograba despertar temor en el bando contrario hasta que los citizens armaron su primer contragolpe. Lucía el minuto 34 cuando Gabriel se lanzó a la carrera y conectó con Kevin De Bruyne. El belga tocó el balón sutilmente por debajo de las piernas de Shaw, dejando a un dubitativo Mahrez en zona franca de golpeo. Se le hizo de noche y disparó al cuerpo de De Gea. Kevin tuvo la réplica con el rechace, pero golpeó el balón lejos del arco del español.

Sterling disparando al cuerpo de Maguire / FOTO: Manchester City
Sterling disparando al cuerpo de Maguire / FOTO: Manchester City

La primera mitad siguió los raíles sobre los que había circulado hasta la llegada del descanso. Los diablos rojos lograron rematar tres de los cuatro córners que botaron, sujetándose a esta vía para modificar el rumbo de un encuentro donde había primado la interpretación de las fortalezas del rival.

Sin ápices de cambio

La reanudación supuso el primer aviso para el City. Rashford fue golpeado por Walker cuando preparaba su pierna para ejecutar, provocando que el colegiado se llevase el silbato a la boca para señalar la pena máxima. El VAR actuó en cuestión de segundos para invalidar la acción por la posición antirreglamentaria en la que el británico controló el esférico. El doble pivote siguió perjudicando la profundidad de unos sky blues, mientras que McTominay dirigía la circulación con sumo acierto. Faltos de profundidad, Ferran entró por Mahrez a falta de 25 minutos para la conclusión.

Stones y Rashford / FOTO: Premier League
Stones y Rashford / FOTO: Premier League

Gabriel Jesús se encontró con De Bruyne en la ocasión más clara del encuentro. Recepcionó el brasileño frente a De Gea y optó por el pase, dando el tiempo necesario a Maguire para vestirse de arquero y taponar el disparo. El cuadro celeste aumentó su presencia en campo rival, alejando aún más a Bruno, Rashford y al recién entrado Martial de los dominios de Ederson. Sin movimientos en los banquillos, la intensidad decaía con el paso de los minutos. Bernardo Silva y Foden clamaban a gritos una entrada desde la banda que no llegó. Solskjaer daba por bueno un empate sanatorio tras la sangrante eliminación en Europa. Bruno probó dos lejanos disparos que sacudieran un partido sucumbido al empate a cero.

Monótono derbi el que dejaron los dos clubes de Manchester en Old Trafford. Batalla táctica definida por el cobijo en el que ambos de obcecaron. No servía la derrota a ninguno, que se antojaría como dramática para el devenir de sus temporadas, pero tampoco el empate, que no los aleja de una cabeza de tabla que no da su brazo a torcer. A cinco puntos queda el Manchester City del liderato, el United a cuatro.

Los red devils ejecutaron un ejercicio defensivo brillante, sin errores, dejando unas sensaciones alentadoras de cara al futuro en este aspecto. Sacrificó a sus artilleros, pero se erigieron Maguire, Shaw o Pogba como grandes beneficiados. El francés, a pesar de tener un pie fuera de la entidad se comprometió con la causa dejando detalles dignos de su categoría.

Imperial partido de Maguire / FOTO: Premier League
Imperial partido de Maguire / FOTO: Premier League

En el otro lado de Manchester, Guardiola confió en el ingenio de sus hombres arriba para decantar la balanza, aunque su planteamiento los llevó a un ostracismo que se antojó imposible de revertir. Kevin De Bruyne dejó latente su desenfado con un plan que le alejaba de los focos y del balón. Junto con Gabriel Jesús en primera instancia, firmó su labor más laboriosa sobre el césped. 2 disparos a puerta de cada equipo manifiestan la falta de espectacularidad de un derbi descafeinado.

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