Resumen temporada 2012/13 del Sevilla FC
Navas se marcha al Manchester City. | Foto: Antonio Díaz.

"Nuestras cicatrices tienen la virtud de recordarnos que el pasado fue real”, una sabia frase que el doctor Hannibal Lecter nos regala desde su fría celda en “El dragón rojo”, y que se puede aplicar a la pésima temporada que el Sevilla ha perpetrado este año de competición liguera. Porque durante esta temporada que ya es pasado, el club hispalense ha dado una horrenda imagen en todos los frentes, tanto en el plano deportivo como en el económico-institucional, una campaña 2012-2013 que ya terminó y que el sevillismo la recordará como una de las peores temporadas de los últimos años. Y también como una de las más dolorosas de su historia reciente, tras la marcha de dos de los jugadores más emblemáticos del Sevilla actual: Navas y Palop, El Niño y San Andrés, dos leyendas vivas del sevillismo que se van a la vez y que simbolizan con su marcha el declive de una entidad que tendrá que reinventarse de nuevo si quiere seguir compitiendo por los puestos más altos de la Primera División española.

Míchel, o el equipo bipolar

El torneo de Liga comenzó con el equipo dando una buena imagen en casa, sobre todo en la victoria frente al Real Madrid por un gol a cero con gol de Trochowski, y en el partido frente al Barcelona, donde el equipo entrenado por Míchel mostró calidad y ambición suficientes como para doblegar en la primera mitad al conjunto culé en un partido en el que el sevillismo, a pesar de la derrota final (2-3) se fue de Nervión ilusionado por el juego desplegado por sus jugadores.

Sin embargo, en ese tramo inicial de Liga, el Sevilla se mostró como un equipo bipolar: efectivo y solvente cuando jugaba en Nervión, pero muy flojo y sin argumentos cuando ejercía como visitante. Tan solo una victoria en campo contrario frente al Deportivo de la Coruña por cero goles a dos – y que a la postre sería la única victoria a domicilio en toda la temporada- evidenciaba la falta de ambición y fútbol en los partidos fuera de casa del equipo sevillista.

La brillante victoria frente al eterno rival por cinco goles a uno en Nervión, con una gran actuación de un renacido pero intermitente Reyes, dio aire a Míchel para seguir teniendo la confianza del club en su proyecto, aunque tras el derbi sevillano el equipo siguió mostrando la misma irregularidad que hasta entonces y encadenó de nuevo una serie de malos resultados –cuatro puntos de 21 en juego- que desembocaron en la destitución del técnico madrileño.

El sello Emery no funcionó

Se barajaron varios nombres para sustituir a Míchel, pero al final la dirección deportiva decidió encomendar el objetivo de clasificación europea en manos de un experimentado Unai Emery.

El técnico de Fuenterrabía logró imprimir su sello en el once sevillista, con un fútbol en que los laterales pasaron a tener más protagonismo. Cicinho no tenía el mismo ritmo que en su prometedor inicio de campaña y Coke se ganó un puesto de titular en el once de Emery. Con la salida de Spahic a la liga rusa, Emery situó en varias ocasiones a Fernando Navarro como central, y así los canteranos Cala y Alberto Moreno se convirtieron en jugadores fijos en las convocatorias del entrenador vasco.

También hubo cambios en la línea medular, en la que un desinflado Maduro fue relegado al banquillo dando paso a Kondogbia. El joven jugador francés ha seguido una evolución destacable y a día de hoy tiene a varios equipos europeos importantes siguiéndole los pasos.

Con Emery, el Sevilla se mostró intratable como local, llegando a vencer 6 partidos consecutivos en Nervión frente a Granada (3-0), Rayo Vallecano (2-1), Deportivo (3-1), Celta (4-1), Zaragoza (4-0) y Athletic (2-1). Pero toda la efectividad y el fútbol que el equipo hispalense desplegaba en el Sánchez Pizjuán se esfumaban cuando el equipo jugaba lejos de su estadio. Desde la llegada de Unai el Sevilla sólo fue capaz de sumar cuatro puntos como visitante, en los empates frente a Getafe (1-1), Betis (3-3), Valladolid (1-1) y Málaga (0-0). Unos números nefastos como visitante que han provocado que el club no haya conseguido la ansiada clasificación europea de forma directa.

Pero a pesar de esta pésima temporada, el equipo hispalense todavía tiene opciones de jugar la temporada próxima la Europa League si el TAS ratifica su sanción al Málaga por incumplir el fair play financiero.

A un paso de la final copera

“Llegamos a las semifinales y creo que la nota debe ser de notable. Fuimos apeados por el que a la postre fue campeón de la Copa de España, así que el balance no puede ser menos que positivo”. Con estas declaraciones, realizadas al finalizar la presente temporada, José María Del Nido resumía la trayectoria del equipo sevillista en la edición copera de esta pasada campaña.

Con el equipo lejos de las posiciones europeas, la Copa del Rey representaba el camino más seguro para que el club hispalense pudiera jugar en Europa la próxima campaña. Y el equipo de Nervión se tomó en serio la competición y ganó con solvencia las eliminatorias frente a Espanyol (6-1), Mallorca (6-2) y Zaragoza (4-0).

En la final esperaban Madrid o Barça, pero en el camino del club de Nervión se cruzó el Atlético de Madrid del Cholo Simeone. La ida de semifinales en el Vicente Calderón dejaba la eliminatoria abierta tras el dos a uno a favor de los colchoneros, en un partido marcado por las expulsiones en ambos equipos. Pero en el choque en la bombonera de Nervión, el equipo de Emery fue incapaz de imponerse a un ordenado Atlético, y el objetivo de clasificación europea a través del torneo del KO se esfumó tras el resultado final de empate a dos en el marcador.

Heridas que tardarán en sanar

El Sevilla finaliza así una de las peores temporadas de los últimos años, y lo que es más preocupante, lo hace con varios frentes abiertos pendientes de resolver. El conflicto con una parte de la afición que comenzaba en pretemporada no ha terminado de resolverse, y lo más preocupante es que ya cada vez es mayor la oposición del sevillismo a la gestión del presidente José María Del Nido.

Por si esto fuera poco, la planificación deportiva lleva ya bastante tiempo en entredicho. Para el sevillismo, Monchi ya no es el cazatalentos de antaño. Su mala gestión de la cantera - ¿qué pasa con Campaña?- y sus errores en los últimos fichajes son la base del problema de una plantilla que ha ido devaluándose a pesar de contar con un mayor presupuesto que cuando se forjó el Sevilla de los títulos europeos. Diego López, Stevanovic, Manu Del Moral, Maduro o Babá Diawara, son solo algunos ejemplos de las últimas incorporaciones en los que la dirección deportiva sevillista – de la que actualmente ha dimitido el impopular Víctor Orta – ha malgastado un dinero que en estos momentos no sobra en la entidad de Nervión.

Y por último, a las malas noticias en el plano deportivo se suman las heridas que más tardaran en sanar en el corazón del sevillismo. Porque además del fracaso que supone estar fuera de Europa, además de la mala gestión deportiva y de la aciaga temporada del club hispalense, el Sevilla ha despedido la campaña con dos noticias más dolorosas: la marcha de su capitán con mayúsculas, la salida del gran Andrés Palop, uno de los baluartes del Sevilla de los títulos, rumbo al Bayer Leverkusen. Y el traspaso de un mito del sevillismo, el duende de los Palacios, el niño Jesús Navas, fichado por el nuevo rico Manchester City.

Demasiadas heridas, numerosos sinsabores a lo largo de este año de competición que han provocado profundas cicatrices que quedarán grabadas a fuego en la piel y en el alma del sevillismo.

 

Foto portada: Antonio Díaz (@adiazphoto).

Fotos 1, 2 y 3: Sevillafc.es.

Foto 4: Vavel.com.

Foto 5: Diariodesevilla.es.

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