Lucas Pérez abandona el Deportivo rumbo al Arsenal
Lucas Pérez cambia el blanquiazul del Deportivo por el 'red' del Arsenal. Fotomontaje: Jose Souto (VAVEL)

El periplo de Lucas Pérez en el Deportivo de la Coruña ha llegado a su fin. Y es que a falta de pocos días para el cierre del mercado de fichajes el Arsenal ha puesto sobre la mesa del club coruñés la cláusula de rescisión de Lucas. Satisfecha la demanda del club de ingresar hasta el último céntimo por el jugador y satisfecho el futbolista, que verá cumplido su deseo de promocionar a nivel deportivo y económico y llega a un club donde podrá disputar la Champions League.

Parece que fue ayer cuando Lucas Pérez (Monelos, 1988) recalaba en el Deportivo procedente del PAOK. El futbolista coruñés llegó en medio de la gran polémica que acabó con Fernando Vázquez fuera del cuadro gallego pese a lograr el ascenso en el verano de 2014. De hecho unas desafortunadas declaraciones del entrenador de Castrofeito a punto estuvieron de llevar al traste las negociaciones para la llegada del jugador al Deportivo. No fue así, y Lucas llegó al Deportivo de la Coruña.

Llegaba en calidad de cedido y como un completo desconocido para buena parte del deportivismo. ¿Quién es el chico que ha llegado desde Grecia? Se trataba de un verdadero trotamundos, un Lucas al que a los 23 años no le tembló la mano para hacer las maletas y abandonar Vallecas para recalar en el Karpati ucraniano, de Lviv a Kiev para jugar cedido en el Dynamo y de allí, al PAOK griego, lugar del que al fin salió con dirección al club de su vida: El Deportivo de la Coruña.

Se incorporaba al proyecto deportivo de Víctor Fernández en un Deportivo que volvía a la máxima categoría y tras un pulso con su equipo, el PAOK, que quería retenerlo. Al final Lucas se salió con la suya y llegó al Deportivo, pero fue muy castigado por los problemas físicos, y pese a jugar unos minutos en el trofeo Teresa Herrera, Lucas Pérez tardó nada menos que 8 jornadas en debutar con la camiseta del Deportivo. Fue ante el Valencia en Riazor. Aquel día empezó a disipar las dudas en las gradas de Riazor sobre quién era el chico que llegó desde Grecia y a escribir con mayúsculas su nombre en la memoria del deportivismo haciendo el segundo gol en un partido que quedaría 3-0. En el siguiente partido se lesionó y estuvo diez jornadas en el dique seco.

Lucas, intermitente en su primera campaña en el equipo fue aún así el máximo goleador del conjunto blanquiazul con seis goles anotados en 21 encuentros.

Se convirtió en santo y seña de una buena parte de la grada de Riazor, que veía en el de Monelos el reflejo del chico coruñés que tuvo que marcharse y pelear para volver a su casa y triunfar. Gran protagonismo tuvo Lucas en aquella permanencia lograda en el último momento por el Deportivo en nada menos que el Camp Nou contra todo un FC Barcelona que vio como los coruñeses levantaban un 2-0 para terminar en 2-2, obra de arte del coruñés incluida, que supuso el primer gol.

Pero al terminar la campaña, Lucas volvió a Grecia, con el claro deseo de volver y con el claro deseo del Deportivo por traerlo. Así fue, tras incontables "tira y afloja" con el club griego, Lucas Pérez volvió al club blanquiazul en agosto el pasado año. Aún le dio tiempo de participar activamente en la clasificación del PAOK para la Europa League, llegando a anotar dos goles. Conviene recordar que Lucas se redujo el salario notablemente para poder llegar al club blanquiazul. El Deportivo firmó al de Monelos por una cuantía próxima al millón y medio de euros.

Fue esta campaña, la 15-16 la que supuso la consagración de Lucas Pérez, de la mano de Víctor Sánchez del Amo, que lo colocó como referencia ofensiva, Lucas Pérez igualó registros históricos como el récord de jornadas consecutivas anotando, con 7 jornadas viendo puerta, que ostentaba un tal Bebeto.

Lucas terminó la temporada como uno de los máximos goleadores nacionales de la liga con 17 dianas y participando activamente en muchos de los goles conseguidos por el conjunto blanquiazul.

Semejante rendimiento no pasó desapercibido para nadie, ni siquiera para Vicente del Bosque, que llegó a mencionarlo y que lo tuvo en cuenta a pesar de no convocarlo finalmente para la Eurocopa de Francia, en la que el combinado nacional cayó en octavos ante Italia.

Muchos clubes se interesaron en los servicios del delantero coruñés en el que, se antojaba, sería un verano movidito para los intereses de un Deportivo que intentó blindar a su jugador franquicia con un contrato que lo retiraría de blanquiazul con 34 años.

Pero Lucas desde el primer momento dijo que, aunque iría de la mano del Deportivo y que no haría nada a sus espaldas, era un deportista ambicioso y quería crecer como jugador, dejando abiertas las puertas a una posible oferta de uno de los muchos clubes de primera fila que, aunque no llamaban a su puerta, rondaban el barrio.

Llegaron ofertas exóticas, como las que llegaron del fútbol chino o el fútbol ruso, que harían a Lucas multimillonario pero al precio de perder peso deportivo jugando en ligas menores.

También se dio el caso contrario, clubes con propuestas deportivas interesantes, pero propuestas económicas insuficientes, como fue el caso del Sevilla.

Muchos clubes preguntaban por Lucas Pérez y el verano se iba entre los dedos, llegando por momentos a desestabilizar al futbolista, que se veía en un mar de ofertas que no se materializaban y hacían crecer la incertidumbre sobre su futuro más próximo.

Tan inverosímil fue la situación que hasta tuvo tiempo la liga española de arrancar, con el '7' en el verde de Riazor. Y tuvo tiempo Lucas de darle el primero a Pedro Mosquera y de marcar el  segundo por medio de un penalti que el mismo provocó. Son las cosas de este mercado de fichajes, que permiten que la liga comience sin que sea definitiva la plantilla con la que cada equipo arranca la competición. No han sido pocos los clubes que se han quejado al respecto y no es descabellado que algún día pese más la lógica y esta norma cambie.

Entre el martes y el miércoles llegaron las informaciones de que el Everton venía a por Lucas dispuesto a todo, pero una vez más, Lucas Pérez dijo no. Lucas quería un proyecto deportivo ambicioso, y vaya si lo encontró.

En la mañana del jueves apareció el Arsenal, también dispuesto a asumir el coste de su cláusula de rescisión, y pese a los desesperados intentos de la directiva coruñesa por retener al de Monelos todo fue inútil, pocos problemas tiene el Arsenal para cumplir cualquier demanda económica que a Tino Fernández y a su junta se le pueda ocurrir. Lucas puso rumbo a Londres, donde a lo largo del sábado arregló los papeles y paso los reconocimientos médicos pertinentes. En la mañana del lunes el atacante iba a dar una rueda de prensa para despedirse de la afición coruñesa que, finalmente ha sido aplazada para finales de esta misma semana, problablemente para el viernes.

Se marcha Lucas y es momento de hacer balance. Lucas creció de la mano del Deportivo y el Deportivo creció de la mano de Lucas. Se cierra con este traspaso una retroalimentación que satisface a club y jugador, pero que ha dejado cierto sabor agridulce en un sector importante del deportivismo. De forma un tanto inexplicable, Lucas Pérez siempre se ha erigido como un centro de críticas para una parte de la afición.

Es importante remarcar que, un futbolista no deja de ser un profesional, y un profesional ha de buscar su promoción personal. Pero por el camino hacia esta progresión, Lucas Pérez deja en el Deportivo un montante económico que hacía años que no se veía entrar en las arcas de los coruñeses. Que Lucas abandone el Deportivo no quiere decir que sienta menos al Deportivo o a su gente, que no sea difícil abandonar su tierra después de lograr el tan ansiado retorno a casa o mucho menos que haya engañado a la afición blanquiazul. Lucas ayuda al Deportivo a seguir saneando su deuda y se marcha a un equipo de primera fila mundial. El trotamundos de Monelos se marcha a seguir trotándolos y se lleva en la maleta muchos corazones coruñeses y deja a un grupo de insatisfechos.

Poco más se puede decir a este respecto, sólo queda desearle toda la fortuna posible a un nuevo coruñés por el mundo, ojalá vuelva pronto. ¡Hasta siempre, Lucas!

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