No hay 'killers' en Villareal
Alexandre Pato y Santos Borré, ninguno con las características de un goleador.. Imagen: PhotoSilver (VAVEL)

Los denominados killers son una de las figuras mejor tratadas en el mundo del fútbol, incluso se podría decir que es un perfil de jugador sobrevalorado, que suele eclipsar con sus remates certeros todo el trabajo previo que le permite obtener la gloria. Está claro que, sin su puntería, muchos equipos no serían capaces de ganar la enorme mayoría de los partidos; pero, para que estos goleadores brillen, tienen que darse una serie de circunstancias que implican el talento de muchos de sus compañeros. El Submarino Amarillo, en cambio, no tiene ese 'problema' (y bendito problema).

Cuando se juntan tantísimos jugadores asociativos en una misma plantilla, el resultado puede ser lo que se está viendo en el equipo de Fran Escribá. Tras 17 jornadas de Liga Santander, el Villarreal ha conseguido un total de 26 tantos a favor, de los que solo siete han sido marcados por lo que se podría denominar como su delantero más goleador: Nicola Sansone. El resto se reparten entre Roberto Soriano (4), Manu Trigueros (3), Bruno Soriano (3), Alexandre Pato (2), Jonathan Dos Santos (2), Cédric Bakambu (2), Jaume Costa (1) y Samu Castillejo (1), además de un gol en propia meta de Daniel Wass (Celta). Hasta nueve jugadores diferentes conforman la lista de anotadores del equipo, que se sirve de la tremenda calidad que atesoran los suyos para conseguir llegar con muchos efectivos a la zona peligrosa.

Jonathan Dos Santos y Manu Trigueros son dos de los beneficiados del estilo ofensivo del Villarreal. Imagen: PhotoSilver (VAVEL)

El contexto que rodeaba al conjunto groguet al comienzo de la temporada ya podía dar alguna pista sobre este hecho. La gravísima lesión de Soldado y las molestias interminables de Bakambu –la pareja titular en la campaña previa- dibujaban una situación ofensiva bien distinta a la que se había vivido durante la 2015/2016. Sansone-Pato se atisbaba como la dupla a la que se agarraría el Submarino en el plano goleador; dos jugadores atacantes, sí, pero ninguno de ellos con la capacidad rematadora de un 9.

Como virtudes más importantes de estos dos se pueden mencionar el buen manejo de balón, el desborde y la velocidad, atributos que les permiten asociarse con los centrocampistas y participar mucho en el juego creativo, más allá de las labores estrictamente ligadas a la vida de un delantero. Esto, sumado a la gran tendencia a ir hacia dentro que tienen tres de sus jugadores 'de banda' más importantes, Jonathan Dos Santos, Samu Castillejo y Roberto Soriano, y a las precisas llegadas desde atrás de Bruno y Trigueros, presenta un panorama en el que la pareja más adelantada se mueve, saca a los centrales de sitio y permite que se originen zonas desocupadas a la espalda de los mismos que son aprovechadas por las incorporaciones desde el centro del campo.

Puede resultar algo abstracto y un poco difícil de entender sobre el papel, pero observando que la mitad de los goles del equipo (13) son obra de centrocampistas, resulta una obviedad el importantísimo papel que juegan estos en el ataque amarillo.

Los partidos se han ido sucediendo y los resultados han sido bastante positivos, por lo que se puede sacar en claro que el cambio de sistema ofensivo no ha salido mal. Es más, Bakambu terminó por fin de recuperarse y Escribá trató de meterle de inmediato en el once titular, pero el equipo ya se había habituado a tener dos referencias muy móviles arriba y los automatismos adquiridos molestaban al killer franco-congoleño en su juego más posicional. El resultado se puede comprobar a simple vista: el mismo binomio que empezó sigue funcionando muy bien –incluso mejor- y los tremendos espacios que genera su poca fidelidad al área han servido para que, hasta otros siete jugadores, hayan contribuido en la faceta goleadora.

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