También ganan sin jugar bien
Los jugadores del Girona celebran el tanto de Juanpe frente al Mallorca. | Foto: LFP.es.

Sufrida victoria del Girona ante un rival que, viendo cómo juega y dónde está clasificado, la lógica diría que debe estar más arriba. Desde luego, de los mejores equipos que han pasado por Montilivi, por no decir el mejor. Qué duda cabe que este Mallorca debe permanecer en Segunda División y, más pronto que tarde, debe volver al sitio que le corresponde, la Primera División. Pero las dinámicas negativas y positivas son la mejor imagen de lo injusto que puede llegar a ser el fútbol. Porque los de Javier Olaizola merecieron, como mínimo, no perder el partido. Decía un compañero de radio esta tarde-noche que el cuadro bermellón había perdido muchos puntos por culpa de errores en el área propia, pero hoy los perdió por falta de acierto en el área contraria. 

El técnico vasco sorprendió a todo el mundo cuando, al conocer la alineación, dejó en el banco a Brandon Thomas, uno de sus mejores hombres, y al exrojiblanco Dejan Lekic. La entrada de Pol Roigé por la derecha dejaba a Lago Júnior como jugador más adelantado. Por su lado, Pablo Machín introducía hasta cuatro cambios respecto al once que presentó en Almería siete días antes: Coris recuperó la titularidad en la banda derecha, Kiko Olivas fue el central derecho, Granell sustituyó a Pere Pons, sancionado con cinco tarjetas amarillas, y Sandaza fue el ariete en detrimento de Longo.

Primera parte bermellona

Ya dijo Olaizola en la previa que confiaba en sacar algo positivo de Montilivi, y aunque era consciente de que ello era complicado, sobre todo porque el Girona llevaba seis partidos consecutivos como local ganando, lo cierto es que su equipo fue a por la victoria desde la primera acción. La puesta en escena de los mallorquinistas era clara: presionar arriba para obligar a los de Machín a jugar en largo. Así, las opciones de los catalanes disminuirían, dado es que es un equipo que trata muy bien el balón.

Nueve minutos tardó en avisar el Mallorca. Jugada por la derecha entre Pol Roigé y Moutinho y el centro del suizo-portugués no acertó a rematarlo Juan Domínguez, que a pesar de ser un pivote llega con mucha facilidad al área contraria. Solo un minuto más tarde Lago Júnior tuvo la ocasión más clara con un disparo que impactó en la parte superior del travesaño tras un ligero toque de dedos de René (10'). Estaban cómodos los bermellones y bastante descolocados los rojiblancos. El mismo jugador marfileño gozó de una ocasión clarísima tras un desaguisado en la zaga catalana, pero picó el balón demasiado alto a la salida de René (26').

El Girona tuvo una tímida aproximación a la salida de un córner, pero Alcalá no tuvo demasiada fe cuando se encontró solo con el balón dentro del área (29'). Juan Domínguez volvió a tener una ocasión clarísima desde la frontal del área, pero colocó mal el cuerpo y su remate se marchó alto (41'). El único disparo entre los tres palos del Girona en la primera mitad lo protagonizó Aday, aunque Cabrero atajó sin problemas tras impactar el balón en un defensa. Todavía hubo tiempo para otra aproximación a botas de Lago Júnior, sin consecuencias tras la intervención de Kiko Olivas.

El Girona mejora

Era evidente que el Girona, de continuar igual, hubiera perdido el partido. Ya no solo por su inoperancia en ataque, sino también porque el Mallorca no fallaría en todas las acciones en las que llegaría con peligro al área de René. Pareció que el descanso sentó bien a los de Machín, porque salieron algo más enchufados tras la reanudación. Al menos, a balón parado, los catalanes llevaron un tímido peligro a la portería de Cabrero. Alcalá (51') y Aday (54'), con sendos remates desviados, protagonizaron dos intentonas antes de un fuerte disparo de Pol Roigé desde dentro del área que René blocó bien abajo (56'). 

Dicha ocasión fue el preludio de unos minutos en los que el Mallorca volvió a por el partido. Coincidió con la entrada de Brandon Thomas, que llevó mucho peligro en ambas bandas. El mallorquín se revolvió perfectamente dentro del área, aunque se durmió en los laureles cuando tuvo que rematar a portería (66'). El Girona solo podía contrarrestar el peligro insular a través de contraataques, y en uno de ellos casi marcó de no ser por la prodigiosa actuación de Raíllo. El ex jugador del Espanyol se quedó solo con Longo -quien había sustituido a Borja García-, que había recibido un excelente pase al espacio, y tapó muy bien el intento del italiano (77'). 

El cuadro catalán empezó a apretar en los instantes finales y en tres minutos se produjo el éxtasis. Juanpe se convirtió en el protagonista absoluto del cuadro rojiblanco. En el 85' remató un saque de esquina perfecto que Cabrero, con una intervención magistral, mandó a córner. Culio, un minuto después, vio la segunda amarilla tras una dura entrada en el centro del campo, y el propio Juanpe insistió de nuevo con la cabeza a la salida de un córner, esta vez con un resultado más satisfactorio para sus intereses. Cabrero no pudo hacer nada más que contemplar cómo el balón se colaba en el segundo palo de su portería (1-0, min. 87). Una tangana múltiple y los cinco minutos de añadido pusieron algo más de emoción a un partido en el que el Girona, sin merecerlo, consiguió su séptima victoria consecutiva como local y mete un poco más de presión a sus perseguidores.

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