Resumen FC Barcelona 2016/2017: Andrés Iniesta
Iniesta, siempre comandando el centro del campo | Foto: Photosilver - VAVEL

¿Qué le vamos a revelar al lector acerca de Andrés Iniesta que ya no sepa? Cuando está el manchego se nota, cuando no está, se nota aún más, no deja indiferente a nadie. Es el futbolista que todos los amantes del fútbol, sean del bando que sean, quieren ver sobre el terreno de juego. Es la elegancia, la finura, la nobleza, la veteranía, la astucia, ese buen hacer que de medio campo en adelante abre paso, como quien con una hoz se hace camino entre la maleza, para dejar que el resto del equipo saque provecho y recoja los frutos que él siembra en la creación del juego del Barcelona.

Desde los doce años lleva Don Andrés vistiendo de azulgrana, más de media vida entregado a unos colores, a un escudo. Tanto es así que cuesta imaginar al Barcelona del futuro sin su capitán manchego. En una temporada con demasiados claroscuros para el conjunto, la dosificación de Iniesta, al igual que la situación de Rakitic o Jordi Alba, acabó pasando factura al equipo, que acusó su ausencia tanto como la del croata o la del lateral de L’Hospitalet en momentos puntuales. No fue ni la mejor campaña del centrocampista ni la del Barça, que sin embargo fue siempre mejor con él que sin él.

Iniesta se rompe en la Supercopa

La mala fortuna marcó su primera aparición en encuentro oficial en el curso 2016/2017. Iniesta fue titular en el partido de ida de la Supercopa de España, en el que el Barcelona se impuso por 0-2 al Sevilla en el Sánchez Pizjuán, pero solo pudo disputar 36 minutos. El manchego dejó su lugar sobre el verde a Denis Suárez, debido a una distensión de la cápsula posterior de la rodilla derecha tras golpearse con Mariano, por lo que se perdió la vuelta, así como el comienzo de la competición liguera.

El capitán se estrenó en Liga ante el Alavés, en la tercera jornada

En su debut en Liga, en la tercera jornada, el capitán del Barça compartió banquillo con Messi, aunque entró en sustitución de Arda en el minuto 64. El centrocampista no pudo evitar la derrota de los catalanes ante el Alavés (1-2). Aunque Iniesta volvió a la titularidad en la siguiente jornada, en la holgada victoria del Barcelona en la que era la primera visita de su historia al Leganés (1-5), abandonó el terreno de juego para dar entrada a Denis Suárez. Un cambio a la inversa del que se produjo la semana anterior.

El capitán de los azulgranas formó en el once titular en el siguiente encuentro, jugando todo el partido ante el Atlético de Madrid en el Camp Nou (1-1). Iniesta asistió a Rakitic en el gol del croata, que abrió el marcador para los azulgranas de un cabezazo, en un choque marcado por la lesión de Messi en el aductor del muslo derecho. El de Fuentealbilla participaría después una jornada sí y otra no, entrando desde el banquillo en el tropiezo del Barcelona en Balaídos (4-3) y siendo titular en la victoria a domicilio sobre el Valencia (2-3).

KO ante el Valencia en Mestalla

Los tres puntos en Mestalla costaron caro al cuadro catalán. Iniesta se retiró en camilla cuando aún no se había cumplido el primer cuarto de juego, dejando su lugar sobre el terreno de juego a Rakitic. Las pruebas médicas confirmaron lo peor: una lesión parcial en el ligamento lateral externo de la rodilla derecha le mantendría al margen entre seis y ocho semanas.

El manchego hizo al Celtic su única diana en Champions 2016/2017

Hasta ese momento, en la Champions había sido un fijo para Luis Enrique: en el 7-0 al Celtic salió desde el banquillo y disputó toda la segunda mitad. El manchego se sumó al festín goleador del tridente con el que sería su primer y único tanto en la edición 2016/2017 de la máxima competición europea. En la victoria sobre el Borussia M’gladbach (1-2) fue titular y jugó todo el partido, mientras que en la goleada sobre el Manchester City (4-0) fue sustituido por André Gomes en el último tramo del choque.

A punto para el primer clásico

Desde su infortunio en Valencia, Iniesta llevó a cabo una intensa puesta a punto con el clásico en mente, de modo que el 3 de diciembre saltaba de nuevo al césped del Camp Nou para sustituir a Rakitic en el minuto 60. Entonces el Barça ganaba por la mínima al Real Madrid, y el capitán  trajo un toque de color a los culés: el de Albacete cogió el timón del equipo y tuvo el segundo en sus pies, también se lo sirvió en bandeja a Messi, pero las oportunidades le fueron negadas al Barcelona, y Ramos acabó por igualar ya en tiempo añadido (1-1).  

Imagen de Iniesta en el derbi disputado en Cornellà El Prat | Foto: Àlex Gallardo - VAVEL
Imagen de Iniesta en el derbi disputado en Cornellà El Prat | Foto: Àlex Gallardo - VAVEL

Titular ante Osasuna y Espanyol, el mediocentro asistió a Suárez con un pase largo en el gol que abrió la lata en un derbi en el que Don Andrés brilló con luz propia. Iniesta estrenó 2017 en Copa del Rey, disputando los noventa minutos en la ida con el Athletic. Enero sería intenso para el capitán, que días más tarde fue titular en la Liga, en el Estadio de la Cerámica, donde los azulgranas lograron salvar un punto gracias a un gol de Messi ‘in extremis’ (1-1).

Iniesta formó en el once titular en la vuelta en Copa con el Athletic, disputando prácticamente todo el encuentro, y de nuevo ante la Real Sociedad, aunque tuvo que retirarse al descanso, tras notar molestias en el muslo. Las pruebas médicas decretaban “una pequeña lesión en el sóleo de la pierna izquierda” que le tendría KO unas semanas. Se trataba de un pequeño traspiés, que no impidió al albaceteño regresar con fuerza en un mes de febrero cargado.

París, en una noche para el olvido

El centrocampista fue después suplente en Copa, entró cuando ya estaba bien avanzado el encuentro ante el Atlético de Madrid (1-1), y también ante el Alavés en Liga, sustituyendo a Busquets. El manchego recuperó su lugar en el once titular en un partido clave para los azulgranas, que acabaría en desastre en el Parque de los Príncipes: el Barcelona sucumbió por completo al PSG, cayendo derrotado por un contundente 4-0 ante los franceses, sin argumentos en su juego.

Luis Enrique decidió darle descanso de forma alternativa en la competición regular: fue suplente ante Leganés, cuando disputó apenas diez minutos, titular ante el Atleti y suplente ante el Celta. En la Champions no había dudas: el técnico asturiano confiaba en su capitán para salir de inicio a liderar la remontada ante el PSG en el Camp Nou. El equipo consiguió algo que pocos, incluso los más optimistas, podían predecir: el histórico 6-1 que llevó a los azulgranas a octavos de final. El manchego fue suplente después en Riazor (2-1), donde se truncaba la racha de 19 partidos sin perder que acumulaba el Barcelona en Liga, y formó en el once inicial ante el Valencia, encuentro que empezó y acabó, en el que firmó una buena actuación con su desborde por la banda izquierda, acompañado por Neymar.

El capitán, durante uno de los últimos partidos de Liga | Foto: Ernesto Aradilla - VAVEL
El capitán, durante uno de los últimos partidos de Liga | Foto: Ernesto Aradilla - VAVEL

En abril tocaba reponer fuerzas de nuevo para afrontar un duro tramo final. Iniesta fue suplente ante el Granada, entró por André Gomes y compartió algunos minutos sobre el terreno de juego con el también canterano Carles Aleñá, que hizo su debut en Liga en esa vigésimo novena jornada. El capitán del Barcelona fue titular en el 3-0 al Sevilla, en uno de los mejores partidos del Barça en toda la campaña y suplente en la derrota ante el Málaga (2-0), día en el que los culés desaprovecharon la ocasión de hacerse con el liderato.

Adiós a Europa

La Champions solo trajo disgustos a los azulgranas en el cuarto mes del año. La Juventus volvió a ponérselo muy cuesta arriba al Barcelona con un resultado de 3-0 en la ida, en un partido en el que Iniesta tuvo cerca el empate cuando la ventaja era mínima para los italianos, pero la defensa se lo negó. El manchego entró desde el banquillo en Liga ante la Real Sociedad para formar de inicio después en la vuelta ante la Juventus, pero ni la magia del manchego servía para que los azulgranas perforasen la portería que guardaba celosamente Buffon. Decir adiós a Europa apenas en cuartos era un duro golpe para el barcelonismo. La Champions había visto a Iniesta en acción durante 593 minutos en los que sumó una diana.

La penúltima alegría del curso llegaría casi por sorpresa en el clásico disputado en el Santiago Bernabéu. El capitán, titular ante los blancos, fue testigo del gol oficial número 500 de Messi con la camiseta del Barça, un acontecimiento que el argentino celebró con una imagen que quedará para siempre en las retinas de los culés: alzando la camiseta al aire, en un “aquí estoy yo” que retaba al madridismo. La Liga estaba en juego, y los azulgranas conseguían llevarse tres puntos imprescindibles para seguir en la lucha gracias a una diana de su número 10 en tiempo añadido.

La Copa del Rey como consuelo

A partir de ahí, bajar la guardia no estaba permitido, cada jornada era una batalla a vida o muerte para los hombres de Lucho. Al igual que en el Bernabéu, Iniesta fue titular también en los últimos tres enfrentamientos de la competición regular, ante Villarreal, UD Las Palmas y Eibar, en los que el Barça sumó todos los puntos en juego, sin lograr su objetivo. El Real Madrid de Zidane no falló y se proclamó campeón de Liga en la última jornada. Al Barcelona, y a Iniesta, solo le quedaba la Copa del Rey. Los números del manchego en Primera División quedaban reducidos a 23 convocatorias, 13 titularidadesy 1.331 minutos de juego, en los que regaló tres asistencias de gol y vio tan solo dos cartulinas amarillas.

El 27 de mayo Iniesta jugó de inicio y disputó la final de Copa por completo ante el Alavés en el Vicente Calderón. Los barcelonistas celebraron su vigésimo novena Copa del Rey tras imponerse a los vascos (3-1) en un encuentro entretenido. Este fue el único título que Iniesta pudo celebrar de corto en 2016/2017, al haberse perdido la vuelta de la Supercopa de España ante el Sevilla por lesión. Era también el último trofeo para Luis Enrique como entrenador del Barcelona, el fin de otra etapa en Can Barça, con la renovación de su capitán todavía en el aire.

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