La revolución del once de Quique Sánchez Flores
Leo Baptistao, Hermoso, Gerard Moreno y David López en una jugada del encuentro ante el Girona. Foto: Vavel

Si los pericos se tienen que quedar con alguna cosa del pasado partido ante Las Palmas, donde se escaparon dos puntos en los diez últimos minutos de partido, probablemente sea la imagen ofrecida por el nuevo esquema táctico que alineó Quique Sánchez Flores. El Espanyol era uno de los equipos que menos rotaciones hacía en el once: de los 15 encuentros, en seis habían saltado al terreno de juego los mismos protagonistas y esto no era por que el entrenador tuviera una plantilla corta, sino porque daba su confianza a los mismos jugadores, intocables hasta el momento. Pero la imagen del equipo en los últimos partidos y los malos resultados pedían algún cambio y el míster así lo hizo, tanto en el once como en la disposición.  

Quique Sánchez Flores ya había dejado entrever en la rueda de prensa previa al desplazamiento a Gran Canaria que habría algún cambio, pues Fuego no estaba disponible por problemas físicos. Pero pocos imaginaban tal sacudida: Piatti y Jurado se quedaron en el banquillo y entraron Óscar Duarte, Granero y Sergio García. Así pues, titulares indiscutibles hasta el momento se sentaban y esto implicaba un cambio en el dibujo del equipo: el 4-4-2 tradicional, o en ocasiones más arriesgadas 4-2-3-1, dio paso a un 4-3-2-1 muy equilibrado en defensa y ataque.

En el nuevo esquema táctico que dispuso Quique Sánchez Flores había cambios en todas las líneas: en la defensa regresaba Óscar Duarte después de más de ocho meses por lesión, David López se avanzaba al centro del campo junto a Darder y Granero, y en ataque Sergio García, Leo Baptistao y Gerard eran los encargados de generar peligro en el área rival.

La defensa

En la línea defensiva la pareja Óscar Duarte – Hermoso aún no había dispuesto de minutos y vista su actuación es un pareja que puede tener garantías. El problema en el eje defensivo está en que el 4-3-2-1 es un sistema en el que los laterales tienen más importancia, ya que deben generar más centros, y en el caso blanquiazul estos no estuvieron en condiciones óptimas. Especialmente en el lateral derecho, Víctor Sánchez en más de una ocasión probó con disparos que acababan directamente a las manos del portero rival, de modo que no se generaba tanto peligro como el que se podría generar con buenos centros. Además, la banda derecha tampoco estuvo demasiado acertada, pues por ella vinieron los dos goles de Las Palmas.  

El centro del campo

En el centro del campo, Quique optó por el trivote formado por David López, Granero y Darder, jugando este último más adelantado. Pese a que hasta el momento se le había visto en defensa junto a Hermoso, David López regresó al centro del campo, posición que ya ocupaba en su primera etapa como blanquiazul. Granero dotó al equipo de más creación y a ello le ayudó Darder. El trivote dio más control del balón en el centro del campo.

El ataque

Arriba, con tres jugadores de calidad como Sergio García, Leo Baptistao y Gerard Moreno, se consiguió generar más. Pese a que mayoritáriamente Leo jugó como 9, se fueron intercambiando posiciones con Gerard.

Ciertamente con este sistema los delanteros no jugaban tan despegados respecto al resto del equipo, tal y como había sucedido en otros partidos. Esto ayudó a que el equipo se encontrará más cómodo en el terreno de juego y generase más ocasiones, que incluso se materializaron en dos goles. Hasta el momento el Espanyol solo había conseguido anotar tres goles fuera de casa, de modo que con los dos conseguidos ante Las Palmas, se evidenció una mejora en la efectividad del equipo con este nuevo sistema.

El debate está servido

Pero en la segunda parte del encuentro, Quique Sánchez Flores dio paso a Jurado, Piatti y Marc Roca,  y volvió a su tradicional 4-4-2. La imagen del equipo empobreció, al mismo tiempo que el Espanyol desapareció en ataque.

Visto esto, el debate está más encendido que nunca. El equipo necesita reaccionar para sacar hacia delante la situación, pero esta nueva táctica necesita más engranaje. El 4-4-2 demostró funcionar bien en los primeros partidos, pero por ahora, parece que Quique ha encontrado una solución mejor. La pregunta está en si este nuevo esquema tendrá continuidad en los próximos encuentros

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