Locura en el Ciutat de València y adiós a la imbatibilidad
Andrés Iniesta en el partido de la primera vuelta disputado contra el Levante en el Camp Nou | Foto de Noelia Déniz, VAVEL

Siendo ya campeones, el único objetivo que pasaba por la cabeza de los azulgranas era el de mantener la racha de imbatibilidad que habían conseguido prorrogar durante toda la temporada y los resultados obtenidos en las últimas jornadas, invitaban a pensar que Ernesto Valverde conseguiría alzarse con un récord individual en el primer año como técnico culé. Pero el Levante no salía al Ciutat de València a ponerle las cosas fáciles al líder y con ambición, querían prorrogar la buena racha que habían conseguido con Paco López al frente del banquillo granota, habiendo acumulado cuatro victorias consecutivas y habiendo conseguido mantenerse en la categoría de oro del fútbol español a pesar de los tropiezos que sufrieron al principio de la temporada.

El Levante, primer equipo en pasar por encima del Barça esta temporada

Quedando dos partidos en la competición liguera y teniendo el Mundial de Rusia a la vuelta de la esquina, las bajas y el permiso de descanso a Messi pasaron factura en un partido en el que la hecatombe se veía venir con la mala cobertura defensiva que permitió a José Luis Morales irse con solvencia de la inseguridad personificada para meterle un centro a Emmanuel Boateng para que acechara con peligro y definición incluida en la portería de Ter Stegen, que no pudo detener el primer tanto de un equipo que fue creciendo por momentos y anulando la revolución por la que el técnico cacereño apostaba en un once en el que Nélson Semedo, Yerry Mina, Thomas Vermaelen y Jordi Alba fueron sobrepasados por las transiciones de los atacantes levantinos, que en todo momento salieron al terreno de juego con un planteamiento ofensivo y en todo caso mordiente, capaz de conseguir lo que otros equipos no habían conseguido en las jornadas anteriores: terminar con la racha de imbatibilidad del líder y sumar tres puntos que sirvieron para la subida de moral.

En una convocatoria en la que el crack argentino no viajaba después de tenerse asegurada la Bota de Oro, los azulgranas no viajaban con Sergi Roberto, sancionado con cuatro partidos después de ser expulsado en el duelo que disputaron contra el Real Madrid en el Camp Nou, correspondiente a la pasada jornada liguera, y tampoco lo hacían con Umtiti, con molestias en la rodilla y Aleix Vidal, descartado por decisión técnica. La falta de concentración y el desajuste defensivo fueron los prolegómenos de una caída en la que la reacción y la locura disparada durante toda la segunda parte, no fueron suficientes para darle la vuelta a la éxtasis levantina.

Una tragicomedia en el Ciutat de València

Con Emmanuel Boateng como disparador, comenzaba todo. Los azulgranas no se terminaban de hallar en el feudo del conjunto granota, que con éxtasis y creciendo por minutos, mostraron superioridad, anulando el planteamiento de un equipo que sobrado en confianza, tardó en reaccionar. El delantero ghanés fue el verdugo del líder, que comenzó a sumirse en una hecatombe a partir del minuto 30, cuando las gradas levantinas se tildaron de ilusión por la goleada que culminaría con gesta incluida para los de Paco López. Con un hat-trick de la pólvora en ataque personificada y dos dianas de Enis Bardhi, el Levante desprogramó la esperanza de un equipo que intentó hasta el final anular la soberbia del conjunto local.

Con las ideas más claras, el Levante golpeaba con autoridad y no se achantaba ante los campeones, conformándose con la ventaja en el marcador y uniéndose a una fiesta en la que la tensión estuvo servida hasta el final.

Al pesimismo culé, se unía la mala noticia de la lesión de Thomas Vermaelen, que en el minuto 27 de partido pedía el cambio. Gerard Piqué saldría entonces como un torbellino y siendo revulsivo para un equipo en el que el desorden y la desesperación se apoderaron de un partido de controversia en el que el quinceavo clasificado conseguía lo que nunca antes ningún equipo había conseguido.

Un partido de locura termina con el récord personificado

Los cambios, revulsivos y esenciales para una posible remontada

A pesar de que el pesimismo tildaba las esperanzas culés, Ernesto Valverde reaccionaba en la segunda mitad dando entrada a Denis Suárez, que sustituía a Andrés Iniesta en el terreno de juego y a Paco Alcácer, que se metía en el partido por Ousmane Dembélé. Actuando de revulsivos, el orgullo culé se presenciaba sobre el Ciutat de València con una remontada liderada por Philippe Coutinho, que actuó como pólvora en ataque para el conjunto azulgrana, driblando a la zaga defensiva y anotando dos tantos que sirvieron para empezar a confiar en prorrogar la buena racha.

A la esperanza se unía minutos después Luis Suárez, que después de un disparo desde la frontal del área efectuado por el crack brasileño, rozaría el esférico para encajarlo en la portería de Oier, que vivió la tensión bajo palos hasta el pitido final con continuas llegadas del rival, que a la desesperada, intentaba aferrarse al único objetivo que tenía en mente. Con el gol de penalti, el uruguayo se reafirmaba en las expectativas de un equipo que quedó sumido en el caos durante la primera mitad del encuentro y que finalmente se marchaba con la cabeza gacha de un partido en el que con la cabeza bien alta, miraban hacia la expectativa de seguir invictos.

Con un 5-4 en el marcador, los de Ernesto Valverde se quedaron a un único gol de conseguir el milagro en tierras levantinas, pero la presión les dejó todavía sin la última oportunidad que no pararon de buscar en todo momento. Con muchos intentos de cara a portería, la falta de definición fue el verdugo de un equipo que sucumbió en caída libre ante la capacidad que el rival tuvo a la hora de tranquilizarse y mantener el resultado en el tramo final y más decisivo.

Sueño esfumado

El sueño se esfumaba en tierras levantinas. 
El Levante conseguía dejar sin récord al líder y la hecatombe dictaba sentencia antes del partido de final de temporada que jugaría la siguiente jornada contra la Real Sociedad a domicilio. 
Con el 25º título liguero conseguido, la frustración aniquiló las esperanzas de un equipo en un partido con nueve goles y oportunidades a contracorriente cuando parecía que terminaría el curso sin perder en ningún encuentro del campeonato. 
Lo del Ciutat de València ha sido un debacle que ha dolido y que dolerá y que deja mal sabor de boca en una temporada que culmina con el doblete.

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