El Sadar vuelve a ser un fortín
Osasuna celebrando un gol este año en el Sadar. Fuente: La Liga

El Sadar vuelve a ser un fortín

Tras una decepcionante temporada anterior en lo que se refiere a resultados en El Sadar, parece que el equipo de Arrasate ha recuperado esa máxima de que su estadio sea un fortín. Al menos así ha sido durante la primera vuelta de esta temporada.

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Christian de la Osa Ortega

Si hubo una queja que se repitió una y otra vez sobre el rendimiento de Osasuna en la temporada pasada, fue el hecho de que el equipo navarro perdió una gran cantidad de puntos con empates y derrotas en casa y, con ellos, sus opciones a pelear por el ascenso a la Liga Santander. Haciendo la comparativa con este año, las cosas no pueden ser más diferentes.

Hasta los partidos que se han disputado, Osasuna lleva jugados 10 encuentros como local, de los cuales no ha perdido ninguno todavía. Suma ocho victorias y dos empates, estos contra el Numancia y el Elche, estando en este último más de media hora con un jugador menos. Además, si se exceptúa el partido contra el equipo soriano, los rojillos han conseguido ver puerta en los nueve partidos restantes como locales, destacando especialmente en este aspecto Juan Villar, que esta temporada lleva hasta seis goles en El Sadar con la camiseta de Osasuna.

Fuera de los números, que ya de por sí son muy buenos, también se encuentran otros aspectos que explican la gran temporada que están haciendo los navarros como locales. Para empezar, parece que ha vuelto a resurgir esa comunión entre el equipo rojillo y su hinchada. El juego vertical, arriesgado y vertiginoso que propone Jagoba Arrasate, ha recuperado esa conexión con la grada que tanto se extrañó en los últimos años. Los espectadores que van al Sadar este año saben que se van encontrar un partido con muchas ocasiones, donde los de Arrasate no dejan de presionar al rival en ningún momento. A pesar de que estos riesgos hayan obligado a que Osasuna tenga que remontar resultados adversos en más de una ocasión, también han generado una sensación de, tal y como canta la afición en el Sadar, ser un equipo que "nunca se rinde", y que hay que golpearle en más de una ocasión para poder vencer al equipo navarro en su estadio.

Por otra parte, se ve cómo la afición ha recuperado esa conexión especial con los jugadores procedentes de Tajonar, fundamental en el contexto de Osasuna. A los anteriormente discutidos Oier y Torres, cada vez es más complicado encontrarles pegas a su rendimiento. El primero se ha adaptado a la perfección a su nuevo rol en el centro del campo, y el segundo ha recuperado ese guante en el pie derecho que le ha llevado a marcar cuatro goles como local hasta ahora. Tras dos años muy complicados para el de Arre, parece que este año ha recuperado ese nivel que le llevó a ser uno de los futbolistas clave de la Liga 1|2|3. Esta temporada también se está asistiendo al asentamiento como titular de otro canterano, Kike Barja, a la vez que Unai García se está erigiendo como uno de los pilares en la defensa de Osasuna.

Además, jugadores recién llegados como Rubén García o Íñigo Pérez, han demostrado rápidamente el porqué de su fichaje, mientras que otros que generaron más dudas en su momentom como Rubén Pérez o Juan Villar, (éste último por su propensión a las lesiones) han disipado esas dudas a base de buen rendimiento y puntos para el equipo. Todo esto más el rendimiento y el compromiso de otros jugadores más asentados en Pamplona como Lillo, Xisco o Mérida, genera una sensación de bloque conjunto que se traslada jornada a jornada a aquellos que ven los partidos de Osasuna.

Resumiendo, si Osasuna se mantiene esta segunda vuelta como el mejor local de la Liga 1|2|3, y logra mejorar algo sus prestaciones como visitante, se puede hablar de un claro favorito para acabar la temporada peleando por ascender a primera división.

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