Solari: la noche y el día
Santiago Solari. Fuente: Real Madrid.

Solari: la noche y el día

Terminado su tiempo, analizamos el comportamiento del argentino  durante su etapa como entrenador del Real Madrid: decisiones, forma de actuar… Positivas o negativas para el equipo.

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Carlos Gómez

Después de cuatro meses al cargo del primer equipo del Real Madrid, Santiago Solari cede su puesto a Zinedine Zidane, que afrontará su segunda etapa como entrenador del conjunto blanco. Una temporada  rara, de las que peores sensaciones ha dejado de la historia, en la que se han juntado muchos factores que han perturbado el ambiente del equipo: la dimisión del propio “Zizou”, la marcha de Cristiano Ronaldo, cambios de entrenador… Pero, en definitiva, los malos resultados (que son los que condenan a un entrenador) y la manera en que se han dado, dejando de optar a las tres competiciones por las que lucha el equipo en una semana, perdiendo dos clásicos en cuatro días y sufriendo una histórica remontada del Ajax en el Bernabéu, han sido los impulsores de la recesión del contrato de Solari, quedando aun vinculado, eso sí, al Real Madrid.

Tras esta corta etapa toca hacer balance: ¿Cómo ha afrontado el argentino este reto?, ¿Cómo ha actuado con el equipo?, ¿Qué decisiones, buenas o malas, ha tomado?

El que fuera centrocampista del Madrid llegaba en noviembre como entrenador  provisional  y se encontraba a un equipo que había tenido un buen comienzo pero que, con el tiempo, había empeorado su juego y resultados. Vivo en Champions y sin jugar aun en Copa pero muy alejado del Barça en LaLiga en el mes de diciembre, Solari sustituía a Lopetegui como director técnico del conjunto blanco, decisión con la que algunos de los jugadores no estaban totalmente de acuerdo. Pronto dejó de ser provisional para convertirse en oficial, por el buen comienzo y la confianza que Florentino Pérez depositó en él.

La primera frase del argentino en sala de prensa: “hay que echarle huevos”, resume su estancia en el conjunto merengue. Y es que nada es bueno en exceso. La característica esencial de este ha sido la autoridad, “los huevos”, algo bueno, ya que un entrenador debe mostrar su poder en el vestuario, pero que en ocasiones, han sido demasiados.

Puede presumir de valentía, para bien, al tomar decisiones tales como la de sentar a uno de los emblemas del equipo como lo es Marcelo. Todos sabemos y hemos descubierto conforme han pasado los años en el Madrid que el aspecto defensivo no es el más fuerte en el brasileño pero, esta temporada, ese punto débil ha sido exagerado. El equipo no se puede permitir que todos los goles vengan por el flanco izquierdo y que el jugador que lo cubre llegue a portería caminando cuando el gol contrario ya ha subido al marcador. Reguilón dentro. Una apuesta arriesgada por un jugador de la cantera, que, a base de buenas actuaciones, se ha ganado, al menos hasta ahora, un puesto en el once inicial en todos los partidos. Sin duda uno de los jugadores revelación del Madrid y de los pocos que se salvan de este desastre.

Marcos Llorente, otro hombre que Santiago Solari ha hecho renacer. La lesión de Casemiro hizo a este apostar por el joven canterano para el partido en Roma de Champions, y vaya si cumplió, y con nota. ¿Seguiría siendo titular si no hubiera sufrido esa lesión muscular en su mejor momento? Teniendo en cuenta las demás decisiones del ya ex entrenador y el estado del centrocampista brasileño, no sería extraño. Punto para Solari.

Otra buena decisión que ha tomado el ex futbolista está relacionada también con un brasileño, que conocía muy bien del Castilla, equipo al que mandaba el anterior entrenador a Vinicius Jr. La decisión de no solo convocarlo con el primer equipo, sino de apuntalarlo en el once inicial en todos y cada unos de los partidos, también es de reconocer para Solari. La joven perla brasileña ha sido el gran descubrimiento del año y se ha consagrado esta temporada como aspirante, en unos años, al trono del fútbol. Sin duda, el jugador en mejor forma del equipo durante esta pésima racha, ya sea por mérito propio o porque el equipo ha estado peor de lo normal. Entrenando la definición, Vinicius puede ser un grande de este deporte.

Precisamente esta autoridad es la que ha llevado al entrenador argentino a tomar decisiones que no han calado muy bien en el vestuario ni en la afición blanca. La primera, la suplencia del portero ganador de las últimas tres Copas de Europa en Liga y Champions. Courtois venía como mejor portero del mundial y su nombre ha influido en que haya poseído más minutos que el tico. El belga no ha mostrado su mejor nivel y Keylor se asentó, de bunas a primeras, en el banquillo del Bernabéu. Injusticia en la portería.

Otra actuación “por huevos”, ha sido la de alejar a Isco Alarcón no solo del once titular, puesto que nunca ha sido un jugador indiscutible en el Madrid, sino del equipo. El malagueño no tenía sitio reservado en el banquillo, lo tenía en la grada. Isco, de primeras, no era del agrado de Santiago Solari y, junto con varios roces y malos gestos, ha producido que el de Arroyo de la Miel sea jugador de ausente de este equipo. Aquí, la actitud de ambos es incomprensible, están condenados a entenderse, por el bien propio y común, y ni una palabra. Como niños de cinco años. Es lo que pasa cuando el orgullo supera a la razón, y aquí, el culpable es el entrenador, que quiere el bien para el conjunto y no ha sido capaz de tender la mano a Isco, uno de los jugadores más técnicos del equipo y que posiblemente, lo habría podido sacar de algún apuro.

Otro nombre propio de esta etapa es Gareth Bale, que tampoco ha dispuesto de los minutos que hubiera querido, pero no hay que ser el mejor entrenador del mundo para saber que el galés no está, al menos ahora, para ser titular en un equipo como este. Debe recuperar su mejor nivel.

Hecho ya el balance, habiendo visto y evaluado lo que se ha hecho bien y mal, solo queda aprender de los errores y no echar la vista atrás. Otra etapa se avecina de la mano del hombre que ha dirigido una de las mejores (sino la mejor) era de la historia del Madrid. No sabemos si el regreso del francés ha sido buena o mala decisión, cuando de nuevo otra fase acabe, descubriremos lo positivo y lo negativo de esta. Hasta ahora, el madridismo deposita su fe en Zidane y agradece el esfuerzo a un Solari, tan opuesto como la noche y el día.

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